| 10/19/2011 7:50:00 AM

Productores de granos de EE.UU. perdieron US$2.500 millones

Fenalce manifestó su preocupación por que se desconoce si en seis meses estará lista la infraestructura competitiva para el sector en temas como comercialización, almacenamiento y transporte, para enfrentar el TLC.

La Federacion Nacional De Cultivadores De Cereales Leguminosas, Fenalce, aseguró que la acelerada decisión de los Estados Unidos para aprobar este TLC obedece a  la pérdida competitividad de sus exportaciones en el mercado colombiano, ya que los productores de granos estadounidenses, que cuentan con un fuerte poder en el congreso de ese país, están perdiendo un mercado de más de US$2.500 millones anuales frente a sus principales competidores en la región, Canadá y Mercosur, economías con las que Colombia ya tiene vigentes acuerdos comerciales.

El mercado de granos de los Estados Unidos es altamente desarrollado, cuenta con el principal escenario bursátil para la negociación de commodities agrícolas, la Bolsa de Chicago, que proporciona a sus productores abundantes herramientas para garantizar una eficiente comercialización y cobertura de riesgos. 

“Preocupa que el componente de apoyos directos de dicha Ley tiene un periodo de transición de seis años, periodo que terminará el año entrante, con lo cual, estos apoyos directos posiblemente no serán otorgados a los subsectores afectados y los recursos probablemente serán asignados a otros subsectores, menos vulnerables frente a la entrada en vigencia de este acuerdo comercial”, precisó el gremio.

Así quedaron los sectores dentro del acuerdo con Estados Unidos.

Maíz
La principal dificultad en el mercado del maíz es que no existe garantía de comercialización oportuna de las cosechas, elemento que representa alto riesgo para el agricultor, dada la precaria infraestructura de almacenamiento existente en las zonas productoras y la alta atomización de los agricultores. Incluso en una coyuntura de altos precios internacionales este factor se constituye en un elemento que pone en riesgo el normal flujo de las cosechas de maíz amarillo y blanco. Este problema persiste aún después de firmado el acuerdo con Estados Unidos en 2006, debido a que pocos son los agricultores que han accedido a los créditos para adquisición de infraestructura de postcosecha, recursos que han sido destinados a otros sectores de la agroindustria.

Los esfuerzos del gremio han permitido eficiencias en competitividad logrando que los agricultores hayan mejorado sus rendimientos en los últimos cinco años. Aquellos agricultores que utilizan tecnología de semilla híbrida y un paquete tecnológico adecuado, superando las cinco toneladas por hectárea, podrán competir con TLC en el escenario de precios actuales, es decir, 6 dólares por bushel en Chicago. Con la permanencia del programa de coberturas de precio se podrán cubrir las caídas en el precio internacional, sin embargo ante precios inferiores a 5 dólares por bushel se requiere la implementación de programas adicionales de protección al ingreso del productor.

Maíz amarillo
Con el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos ingresarán al país 2.2 millones de toneladas sin arancel a través de un contingente que crecerá a una tasa del 5% anual bajo la modalidad de asignación de primer llegado primer servido.  La necesidad de importaciones restante tendrá una desgravación a partir de un arancel base del 25%, sin embargo, a Estados Unidos se le aplicará el arancel de Nación Más Favorecida si el arancel del programa de liberación resulta superior al arancel cobrado a terceros países. Actualmente cobrado a terceros países es del 5% mientras el arancel de la franja arroje aranceles inferiores al 5%.

El maíz amarillo atraviesa actualmente una coyuntura de precios altos, por lo cual, no se percibe una necesidad inmediata de apoyos al ingreso del productor, mientras el precio del producto importado no se encuentre por debajo de los costos de producción. No obstante, aún en esta coyuntura, se requiere de un mecanismo que sustituya al Mecanismo de Administración de Contingentes- MAC con el fin de que se garantice la compra efectiva de las cosechas en un tiempo oportuno y a precio justo.

Los agricultores que cuenten con la capacidad de secar y almacenar sus cosechas están menos expuestos a la volatilidad en los precios y cuentan con mayor poder de mercado, por lo cual se hacen necesarios fuertes estímulos a su adquisición.

El gobierno ha mostrado su total respaldo a los productores de maíz amarillo tecnificado, anunciando garantías a que puedan continuar con inversiones a mediano plazo, con el Plan País Maíz, que está estimulando las siembras de este tipo de cultivo para lograr incrementos en el área nacional de 82 % y en la producción del 118% antes del 2015 y disminuir la dependencia alimentaria de las importaciones.

Maíz Blanco
El primer año del acuerdo ingresará a nuestro país un contingente de 136.500 toneladas de maíz blanco a cero arancel, completando la totalidad de las necesidades de importación de este producto. Este contingente se administrará bajo la metodología de primero llegado primero servido. Los aranceles por fuera del contingente se desgravarán linealmente en doce años a partir de un arancel base del 20%.

Con la entrada de este contingente el precio del maíz blanco tendrá una importante caída, a niveles similares que los del maíz amarillo, por lo cual sus precios relativos se ajustarán, es decir que podrán caer cerca del 30% y los productores se inclinarán hacia la siembra del tipo de maíz que mejores perspectivas de comercialización presente, a menos que concreten previamente acuerdos con los compradores para la comercialización de sus cosechas.

Con la entrada en vigencia del TLC con Estados Unidos debe garantizarse la comercialización del maíz blanco a precios justos y de forma oportuna, para que los productores puedan continuar con su actividad.

Sorgo
Colombia otorgó a los Estados Unidos un contingente de 20,000 de toneladas a cero arancel cuya administración será bajo la metodología de primero llegado primero servido. Los aranceles por fuera del contingente se desgravarán linealmente en doce años a partir de un arancel base de 25%, no obstante si los aranceles aplicados a terceros países son inferiores a los que determine el programa de desgravación, a las importaciones provenientes de los Estados Unidos se les aplicará el mismo arancel que a terceros países.

Debido a que el sorgo es un sustituto directo del maíz amarillo en la formulación de alimentos balanceados, su producción se verá afectada principalmente por el ingreso del contingente de de maíz amarillo.

Soya
La totalidad de la soya y la torta de soya proveniente de Estados Unidos podrá ingresar sin pagar arancel a nuestro territorio a partir del primer día de entrada en vigencia del acuerdo. Este panorama presenta una evidente amenaza para la permanencia del cultivo en nuestro país y para el éxito de los proyectos agrícolas y agroindustriales iniciados por importantes inversionistas en la Orinoquía colombiana, que han creído en este cultivo estratégico para la seguridad alimentaria sostenible y elemento imprescindible para la adecuación de nuevos suelos para  uso agrícola.

La producción nacional de fríjol soya compite directamente contra las importaciones de torta de soya, producto que además de ingresar al país a precios muy inferiores a los del fríjol soya, no requiere procesos adicionales de transformación para ser utilizado como materia prima  por parte de la industria de alimentos balanceados. Por esta razón, además de requerir estímulos a la comercialización del producto se requiere de estímulos para la transformación del producto, de tal manera que el productor pueda comercializar productos con valor agregado como aceite crudo y torta de soya, en lugar de comercializar directamente el grano, que difícilmente tendrá posibilidades de competir contra el fríjol y torta de soya importados sin un apoyo al ingreso.

Si bien los proyectos agroindustriales nacientes en la Orinoquía prevén consumir su propia producción, para comercializar productos con agregación de valor, estos proyectos requieren de una salida a los excedentes transitorios, mientras se alcanzan los niveles de producción agroindustrial que permitan el total autoconsumo de las materias primas agrícolas producidas en la región.

Fríjol
Actualmente el fríjol cuenta con un arancel del 60%, con un nivel de importaciones aproximado de 20.000 toneladas por año, provenientes principalmente de la Comunidad Andina. El 15 de agosto, entró en vigencia el TLC entre Colombia y Canadá, donde Colombia otorgó un contingente de importaciones de 4,000 toneladas, sujeto a una salvaguardia que se activa con el 120% del contingente. Al activarse el arancel vuelve a 60%. El contingente crece a un ritmo de 120 toneladas anuales. Las importaciones por fuera del contingente tendrán un período de desgravación de 12 años a partir de la entrada en vigor del acuerdo.

A Estados Unidos se le otorgó un contingente de 15,000 toneladas creciendo al 10%  anual. Cuenta con una salvaguardia que se activa cuando las importaciones superan el 130% del contingente, restituyendo el arancel base de 60%. El periodo de desgravación es gradual a 10 años pero el primer año el arancel baja a 40%.

Los contingentes otorgados corresponden aproximadamente al 20% de la producción nacional que se verá gravemente afectada considerando además que el arancel se reducirá el primer año en un 33%.

Ante este panorama comercial con dos importantes exportadores de fríjol en el escenario mundial, los productores nacionales se enfrentarán a una inminente caída en sus precios, desde el primer día de entrada en vigencia el TLC con los Estados Unidos, en la medida en que estos países producen y exportan variedades de fríjol que pueden llegar a sustituir el consumo interno de las variedades nacionales, los cuales ingresan al país a precios que pueden llegar al 50% del precio del fríjol nacional.

Se estima que las pérdidas en precio durante el primer año del acuerdo pueden llegar al 26%. Este nuevo escenario plantea un riesgo para la estabilidad de los productores de frijol en el mediano plazo. La sostenibilidad del ingreso de los productores y su viabilidad en el futuro depende de que se pueda garantizar un mercado estable para las variedades de fríjol propias  y la se abran nuevos mercados para este producto.

Trigo y cebada
Para estos cultivos su liberación comercial se decidió desde al año 2003, cuando el gobierno colombiano renunció a las franjas de precios en la negociación de un acuerdo comercial con el Mercosur, posteriormente lo hizo con los Estados Unidos, y finalmente con Canadá.

De esta manera los productores de cereales de clima frío de los departamentos de Nariño, Boyacá y Cundinamarca se encuentran expuestos a la libre competencia de productos importados, desde la entrada en vigencia del Acuerdo de Complementación Económica con el Mercosur en el año 2006. Los efectos de la política comercial de la última década ya lo han sentido los productores de trigo, cuya área sembrada se redujo de  27 mil hectáreas en el  2001 a 10  mil en el 2010. De otro lado el área de cebada ya había presentado su máxima reducción por efecto de la apertura económica de los años noventa, al pasar de 54 mil hectáreas en el año 1990 a 5,400 en el 2001, a partir de entonces su área a presentado un comportamiento relativamente estable, al 2010 el país contaba con un área sembrada anual de 3,900 hectáreas.

Para la cosecha de 2011 este precio se estableció en $680,000, ratificando año a año desde 2005. Si bien sólo parte de la cosecha se comercializa en Trigonal, el precio de compra se convierte en un precio de referencia para el resto del mercado.

 

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