El martes en la Casa de Nariño se reunió con el presidente Álvaro Uribe una delegación de putumayenses encabezada por el gobernador, Felipe Alfonso Guzmán, para encontrar una solución a los disturbios provocados por el derrumbe de las pirámides financieras.
En la reunión se declaró al Putumayo como territorio en emergencia económica y social. A raíz de esta reunión se acordó que los bancos flexibilizarían sus condiciones para prestar a plazos más largos, contratar más familias guardabosques y aumentar el pie de fuerza de la Policía departamental.
Los disturbios habían arreciado el miércoles, cuando las disputas de los protestantes contra la policía dejaron 15 heridos y la quema de 9 vehículos en un parqueadero de Mocoa, la capital del Putumayo.
En horas de la tarde la fuerza pública había logrado la normalización de situación en la vía pública.
A la reunión del martes en la tarde asistieron además trece alcaldes del departamento y líderes de la comunidad. En ella expusieron las propuestas diseñadas colectivamente por el equipo de gobierno departamental, autoridades regionales, locales y comunidad en general, para resolver la crisis socioeconómica.
En adición a las propuestas aceptadas, se le pidió al gobierno que garantizara la alimentación básica, vivienda digna y la educación gratuita a los habitantes del departamento, en cumplimiento del mandato constitucional.