| 8/27/2008 12:00:00 AM

Por debajo de la mesa

Sale a flote una nueva forma de defraudar a las mayores tesorerías del país. Un secreto a voces.

En el mercado de valores se está consolidando una práctica que defrauda a los dueños de fondos de inversión grandes como los que manejan los bancos, los fondos de pensiones y las fiduciarias y que les pueden dejar a los ladrones, utilidades de varios millones de pesos al mes.

La figura comienza cuando el gestor del negocio le pide a un corredor de bolsa que compre un papel que no se transe mucho en el mercado y lo entregue a un fideicomiso en el que él puede o puede no ser el beneficiario. El título se compra a precio de mercado, por lo que hasta aquí no hay irregularidad.

Con la compra hecha, el gestor se comunica por celular o a través de un sistema de mensajería electrónica, o por otro método que no esté vigilado o grabado por la entidad, con un trader de un banco o de un fondo de pensiones, para ofrecerle el papel por debajo de la tasa de mercado.

Entre el gestor y el trader se acuerda una nueva venta, esta vez al portafolio, a un precio que le da una utilidad importante al gestor, a costa de una pérdida para el comprador.

La pérdida se diluye en portafolios grandes y generalmente pasa desapercibida por los oficiales de cumplimiento o los contralores de las entidades ya que la perdida de millones de pesos, no se nota en un portafolio de billones.

Además se escogen títulos que no se transan mucho – que sean ilíquidos -, porque no tienen un precio bien establecido en el mercado y en general, se pueden negociar casi con cualquier condición.

En una compra de $1.000 millones en un papel como un TES IPC con vencimiento el 31 de octubre de 2011, se ganan $250.000 por cada punto básico de diferencia entre la tasa de compra y la tasa de venta. En $2.000 millones de TES UVR que vencen el 2 de septiembre de 2011, la utilidad es de $505.000 por cada punto básico.

Si en la operación se hace una ganancia de 15 puntos básicos, que no es inusual en este tipo de transacciones, se puede pensar en ganancias de $4 a $8 millones. “Eso se puede repetir tres veces al día”, le dijo a Dinero.com una persona que conoce el mercado. Esto es $24 millones diarios.

En algunas ocasiones, la rentabilidad en estas operaciones podría ser infinita, porque el pago de los títulos lo podría hacer primero en banco o el fondo al fideicomiso y con ese dinero el gestor podría cumplirle el pago al dueño original del papel. Una ganancia millonaria por cada negocio, sin usar ni un centavo propio.

El trader que hace la compra final tiene que cuidarse de que los precios no se salgan de lo que se conoce en la jerga financiera como un túnel. Esta es una banda de precios que establece la Bolsa de Valores y que le pone límites a los precios a los que se hacen negociaciones para que no se salgan de los patrones normales del mercado en un momento determinado.

El final de la cadena, la utilidad se reparte entre el gestor, el trader y el corredor de bolsa que tramita la transacción.

El montaje de estos negocios es complicado, por lo que no hay un gran número de personas metidas en estos circuitos, que sigilosamente están defraudando a los dueños de los mayores portafolios de inversión del país.

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