| 10/5/2006 12:00:00 AM

"Pocas personas saben con cuánta plata se van a pensionar"

Santiago García, Vicepresidente Comercial de Skandia Colombia, considera que aunque las AFP se han convertido en el vehículo de captación de ahorro privado más exitoso en el país, deben inculcar el concepto de planeación financiera.

Skandia llegó al sector de seguros colombiano hace más de cincuenta años y presta sus servicios al sistema previsional del país desde 1993. Hoy día, Skandia Pensiones y Cesantías administra recursos superiores a $3.5 billones, tiene el fondo de pensiones voluntarias más grande del sistema y cuenta con más de 100.000 afiliados activos. Según datos suministrados por la Superintendencia Financiera, Skandia ha mantenido una rentabilidad acumulada en el manejo de su fondo obligatorio de pensiones de 18.1% efectiva anual (desde que inició operaciones en marzo de 2005 hasta el 31 de agosto de este año), sólo superada por Protección, fondo que desde el inicio de sus operaciones, en mayo de 2004, presentó una rentabilidad acumulada de 20.29% efectiva anual. La expectativa de esta administradora es crecer a tasas que oscilen entre el 15% y el 20% anual.

Skandia Colombia organizó la semana pasada, en asocio con Anif, el Segundo Foro Nacional de Ahorro y Planeación Financiera en el Centro de Convenciones de Bogotá, ámbito en el cual Santiago García, Vicepresidente Comercial de la entidad, explicó las razones por las cuales los colombianos no ahorran todo lo que pudieran. En dicho escenario, García planteó la gran talanquera que tiene el ahorro privado en el país: el 80% de los 41 millones de nacionales que viven en Colombia no puede ahorrar porque lo que devenga sólo le alcanza para subsistir, pero el 20% restante que sí puede hacerlo, pues percibe ingresos superiores a $1.6 millones mensuales, no ahorra lo suficiente.

El resultado es claro: el año pasado los ahorradores colombianos estuvieron en capacidad de ahorrar $25 billones, pero sólo ahorraron $3.6 billones, ¿por qué? Para entender las implicaciones de este comportamiento y resolver otras inquietudes respecto al tema, Dinero.com entrevistó a Santiago García, experto en planeación financiera., quien también habló sobre la pérdida de Ecogás y la rentabilidad de los fondos.

El ahorro privado que se concentra en los fondos de pensiones y cesantías tiene por objeto financiar el retiro de sus ahorradores. ¿Qué clase de retiro tendrán los afiliados de los fondos colombianos con el nivel de ahorro actual?
La gente que ahorra para el retiro en Colombia lo hace a través de fondos obligatorios en su gran mayoría. Estos fondos se alimentan de una tarifa de cotización que no le garantiza al ahorrador unos ingresos futuros (cuando se pensione) equivalentes a sus ingresos actuales. Esa brecha, que es bastante alta en la actualidad, debe compensarse con otros mecanismos de ahorro de largo plazo. Una opción son los fondos de pensiones voluntarios, pero la realidad es que sólo el 17% de los afiliados al sistema complementan sus ahorros obligatorios con ahorros voluntarios en este tipo de fondos. La tendencia indica que los ahorradores están comprometiendo sus ingresos futuros, pues el nivel de ahorro actual no les alcanzará para obtener una pensión que refleje en el futuro la misma capacidad adquisitiva de sus ingresos actuales.

¿Esto sucede por falta de conciencia o por falta de información?
Parece ser que no es por falta de conciencia y eso lo pudimos concluir en Skandia gracias a una encuesta que realizamos en un grupo de 3 mil personas que sólo ahorran en fondos obligatorios a pesar de devengar más de $3,7 millones mensuales. La conclusión de ese estudio es que la gente sabe que no ahorra lo suficiente, pero como el ahorro no está dentro de sus prioridades, no hace mucho al respecto. Es más un problema de acción. Además, la información que reciben los ahorradores es deficiente pues nos hemos percatado, inclusive en auditorios especializados, que los afiliados a los fondos no saben a ciencia cierta con cuánta plata se van a pensionar y este es un dato que todos deben conocer, porque de él depende en buena parte su futuro y la calidad de vida que tendrán mañana más tarde. Pocas personas saben responder, con algún grado de precisión, a la pregunta de ¿cuánta plata recibirá usted de pensión? y es allí donde cobra importancia la planeación financiera para el futuro.

Está demostrado que los colombianos sólo ahorran si están obligados a hacerlo. ¿La solución entonces sería subir la tasa de cotización de los fondos obligatorios para que aumente el nivel de ahorro privado de largo plazo en el país?
La tasa de cotización ha ido subiendo, en 1993 era de 6%, la actual es de 15.5%. Creemos que seguirá creciendo, porque dista mucho de los parámetros internacionales, pero en realidad esperamos que el trabajador aporte más, pues en estos momentos al empleador le corresponde cotizar las dos terceras partes de esa tarifa. Si se les sube este porcentaje a los empresarios, la situación podría ser adversa y se presentaría un desestímulo a la contratación formal de trabajadores. El esquema nuestro es aún muy paternalista. Tal vez lo mejor que podría hacerse al respecto es bajar la parte de la cotización que se va a impuestos, porque en últimas son impuestos al trabajo como dice Sergio Clavijo, y de esa forma se incrementaría la parte que efectivamente va a las cuentas de los ahorradores.

¿Es posible estimular el ahorro privado desde las empresas?
Sí, es posible. Hemos visto que aquellas empresas o empleadores que crean planes corporativos para incentivar el ahorro terminan teniendo empleados mejores ahorradores que las empresas que no lo hacen. Por ejemplo, una empresa puede proponerles a sus empleados que por cada peso ahorrado por ellos, la empresa aportará 50 centavos al saldo de sus cuentas, siempre y cuando los trabajadores mantengan el dinero por un período de 5 años en el fondo de la corporación. Ese tipo de ejercicios están siendo desarrollados por muchas empresas y son los que debe promoverse para crear una verdadera cultura del ahorro, que en este momento no existe en el país.

¿Cuál es la relación que existe entre planeación financiera y ahorro privado?
En el país es evidente que no existe cultura del ahorro y ello sucede en gran parte porque los colombianos no reciben educación en planeación financiera, ni en sus casas, ni en sus colegios, ni en las universidades. La gente tiende a creer que no ahorra porque no tiene para qué hacerlo, pero eso no es cierto en todos los casos. La gente que puede ahorrar no lo hace, porque le da mayor importancia a otros gastos y porque el sistema educativo enseña más a administrar los recursos de los otros, que los recursos propios. Por eso es común que el damnificado de un tornado piense en adquirir un seguro de vivienda en el último momento, cuando ya se le inundó la casa. Yo no le pido a mis clientes que sean unos monjes, que no se den gustos o que no se vayan de vacaciones, pero sí les recuerdo que es mejor ahorrar hoy lo suficiente para poder disfrutar mañana de un retiro digno. Les aconsejo que vivan hoy, pero pensando en mañana. La experiencia empírica de otros países demuestra que la educación sobre planeación financiera lleva a prácticas más sanas de patrones de ahorro. Por eso el gobierno, las AFP y las universidades, debemos promover su práctica para estimular el ahorro en el país.

La reforma tributaria propone quitar todas las exenciones en la declaración de renta. De llegar a aprobarse, ¿cuál será la repercusión en el ahorro privado del país?
La reforma, como está planteada, beneficia a los inversionistas, pero perjudica al ahorro privado porque le quita los estímulos tributarios que tiene actualmente. La gente no ahorra por deliberación pura y es allí donde son importantes los beneficios tributarios, especialmente para las cuentas de los fondos voluntarios. El beneficio tributario le da a la gente un incentivo hoy (pagar menos impuestos) a cambio de un ahorro que podrá gastar en el futuro. Es importante, además de los niveles macroeconómicos, mirar qué pasa al interior de cada familia y en su calidad de vida al desestimular el ahorro.

Los extractos del segundo semestre de este año causaron malestar entre los afiliados de los fondos de pensiones y cesantías porque vieron mermados los saldos de sus cuentas gracias a que el período tuvo una rentabilidad negativa. ¿Se justifica el nerviosismo de la gente?
El problema en Colombia es que aún los ahorradores de los fondos de pensiones siguen viendo los resultados de sus cuentas en el corto plazo y no han entendido que estos ahorros tienen características de largo plazo por lo cual no deben evaluarse por el desempeño de un solo trimestre. Para evaluar este tipo de inversiones no podemos ser cortoplacistas, debemos comprender que existen volatilidades en los mercados que ofrecen rentabilidades superiores a la inflación. Lo que sucedió en esta ocasión es que la deuda pública, donde está concentrada gran parte del portafolio de los fondos, tuvo un desempeño muy bueno en febrero, pero esos valores no correspondían a la realidad por lo cual el mercado tuvo que ajustarse.

¿Es la primera vez que se siente tanto el ajuste?
No es la primera vez que los ahorradores ven mermadas sus cuentas. En agosto del año pasado sucedió algo similar, pero esta vez la crisis fue más notoria pues veníamos de un pico bastante alto y la desvalorización se prolongó por varios meses. Eso causó nerviosismo en los afiliados, porque empezaron a desconfiar en el sistema, pero lo cierto es que la rentabilidad de un fondo siempre será superior a la de otros vehículos como los CDT´s. Le doy este ejemplo: una inversión de $10 millones en los fondos de pensiones obligatorias en 1998 equivale hoy día a $43 millones, mientras que esa misma inversión, pero en un CDT, es equivalente en la actualidad a $24.3 millones. Eso es lo que debe importarle a los ahorradores, la tendencia a largo plazo, la cual, en el caso de los fondos, ha sido muy buena hasta el punto que ninguna AFP ha tenido problemas por no garantizar la rentabilidad mínima a sus afiliados.

Algunos críticos creen que la rentabilidad mínima ha llevado a que la inversión de los fondos se concentre casi en un 50% en deuda pública. ¿Está de acuerdo?
Como cualquier rendimiento por debajo de esa rentabilidad sería nefasto para las AFP porque tendrían que responder con su patrimonio, las administradoras manejan los recursos de los fondos obligatorios de manera bastante conservadora. Estoy de acuerdo con los críticos que consideran que la rentabilidad mínima limita a los fondos en el momento de invertir y por esos límites se adquieren tantas posiciones en deuda pública, son títulos de bajo riesgo. Creo que el sistema debe flexibilizarse y sobre todo debe tener en cuenta que la edad de las personas genera diferentes expectativas para el futuro y por ende, diferentes perfiles de riesgo. No es lógico que la gente joven invierta de la misma forma que personas que están cercanas a su jubilación. La gente joven puede tomar más riesgos, porque le faltan muchos años para pensionarse, pero el sistema impone límites que no pueden violarse.

Pocos países en el mundo ejercen una vigilancia sobre el manejo de las AFP como lo hace Colombia. ¿Espera que este control desaparezca cuando el sistema madure y se tenga más confianza en las AFP?
Estoy de acuerdo en la vigilancia de la Superfinanciera porque se trata de recursos para el retiro a los cuales se les debe hacer un seguimiento, para que no se abuse en la administración de los mismos. No creo que deba desaparecer, pero sí que se flexibilice para que los portafolios sean más rentables. El sistema nuestro es nuevo, lleva poco más de diez años y le falta madurar. No está en los niveles de Chile. Y aunque hemos demostrado que somos responsables, primero debemos gatear y luego caminar.

Todos daban por hecho que las AFP se quedarían con Ecogás y que eso marcaría un hito en las privatizaciones en Colombia. ¿Hicieron mal la tarea?
Creo que hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance. Desde la asesoría que estuvo a cargo de JP Morgan y Correval, hasta el socio estratégico que era la canadiense Enbridge. Contratamos expertos en el tema para que no se nos pasara nada por alto. En los últimos cinco o seis meses todos los presidentes de las AFP estuvieron concentrados en este tema de la privatización de Ecogás. Medimos riesgos y rentabilidades y con base en ello ofertamos. Pero nuestra oferta no superó las expectativas del gobierno. No podíamos ofertar por encima de eso porque las rentabilidades futuras ya no compensaban el riesgo. Quedamos tan sorprendidos como todos los demás, pero vendrán nuevas oportunidades para nuestros ahorradores, Ecopetrol por ejemplo.


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