| 7/23/2009 12:00:00 AM

Plata para los alcaldes y gerentes

La Central de Inversiones, Cisa, es una opción financiera interesante para mejorar los balances y los presupuestos de las entidades territoriales y las entidades públicas. Convierte activos improductivos en dinero.

Cisa ahora es el colector de la cartera mala y de los inmuebles del estado. Es una nueva función que reemplaza a la de ser el colector de la banca pública que terminó hace un año y medio.

En el papel anterior Cisa le hizo un buen negocio al fisco. Le devolvió $4,2 billones después de haber recibido 15.000 inmuebles y una cartera de $400.000 millones de la banca pública.

Ahora, en su nueva responsabilidad, les ha recibido inmuebles a prosocial, al Banco de la República y al Seguro Social y posiblemente les recibirá inmuebles al IFI, a la Dian y al Bienestar Familiar, pero podría comprarle a cualquier entidad pública. La tarea ya comenzó. En el primer semestre, han recibido $250.000 millones en cartera y $65.000 millones en inmuebles.

“Es un modelo de vanguardia”, dice Javier Arias. En América Latina no hay otro colector de esta naturaleza y en último término, es muy parecido a lo que están tratando de establecer en los países desarrollados que tienen que lidiar con el rescate de sus sectores financieros. La ventaja que tiene Cisa sobre los modelos que están comenzando en las economías del primer mundo, es que tiene una fórmula bien establecida y probada para determinar el precio al que se reciben los activos y la forma de venderlos de nuevo en el mercado. Ese es el debate que tienen, por ejemplo, en Estados Unidos, que naturalmente es más difícil de dar cuando las condiciones son malas como las actuales.

Cisa vende inmuebles de forma individual a inversionistas que los quieran adquirir. También ha hecho las transacciones inmobiliarias más grandes que se hayan efectuado en el país, al vender paquetes de propiedades a consorcios de inversionistas nacionales y extranjeros.

Pero también usa otros métodos para comercializar sus inventarios de propiedades. A mediados de agosto harán una venta simultánea, una feria de 100 inmuebles en un solo día, en el que los compradores podrán conseguir descuentos de 20% a 30% del precio usual, sostiene el presidente de la entidad.

Dinero para alcaldes
De otra parte, para las entidades territoriales Cisa es una opción interesante para enderezar sus presupuestos. Pueden venderle sus activos improductivos y con ello conseguir dineros en condiciones sencillas para emprender obras nuevas. No tienen que ir a un banco para conseguir la liquidez que requieren.

Los costos de venderle cartera o inmuebles a Cisa no son bajos, pero hay una gran ventaja comercial. “Nosotros compramos lo bueno y lo malo”, explica Javier Arias. En una compañía de factoring o un negocio inmobiliario, generalmente solo reciben los activos buenos.

Cisa paga doce meses después de haber recibido los inmuebles o la cartera, que es el tiempo promedio en los que los liquida. Pero también ofrece fórmulas diferentes. Una de ellas es la de compartir las utilidades con la entidad pública cuando el precio de venta supera las expectativas.

Con estas ventajas, ¿por qué no acuden a Cisa con más frecuencia los alcaldes o los gobernadores? Para el presidente de la entidad, el problema es de desconocimiento.

Posiblemente con las actividades que planea la entidad y con las compras que espera hacer en los próximos meses, aumente sustancialmente su visibilidad como instrumento financiero del estado.




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