| 1/26/2007 12:00:00 AM

Para decidir con calma

El focusing es método de observación corporal que puede ayudar a los ejecutivos a reducir el estrés y a tomar mejores decisiones.

Un ejecutivo suele estar conectado al mismo tiempo al celular, al correo electrónico, a la palm y si está en su oficina, también el teléfono fijo. Frente a cada uno de estos aparatos, está, simultáneamente, tomando una decisión. Entre el bombardeo de información y la cantidad de análisis que debe hacer para resolver problemas, puede llegar a olvidar sus emociones y decidir siempre con la razón. Además, puede sobrecargarse de angustia y estrés.

Focusing es una alternativa para reducir ese estrés y también para, en medio de tanto agite diario, ponerle un “pare” a la acción para dejarse sentir y decidir. O no decidir, si es el caso.

Focusing es un método de observación corporal, de autoconciencia y sanación emocional, descubierto en los años sesenta por Eugene Gendlin, Doctor en Sicología y en Filosofía en la Universidad de Chicago. Él se preguntó por qué algunas personas lograron tener éxito en sus terapias y otras no, y luego de estudiar cientos de casos, encontró que quienes habían logrado tener contacto con sus sensaciones corporales, habían tenido éxito. Así diseñó este método al que llamó Focusing.

Si bien este descubrimiento no es nuevo, se aplica con éxito en 41 países, como por ejemplo Estados Unidos, Japón, México, Argentina y Chile, a Colombia llegó hace dos años. Lo trajo Martha Escamilla, sicóloga de la Universidad Javeriana, quien estudió el método durante 2 años en Nueva York. Hasta el momento, 80 personas han estado en sesiones con ella, tanto para mirarse a sí mismas como para aprender a aplicar el método.

Los pasos
El método consiste en relajarse, concentrar la atención en el tronco y dejarse sentir las tensiones del cuerpo. Cuando se les presta atención, ellas se relacionan con emociones, con palabras. La persona puede decir, por ejemplo, siento presión en el pecho, y luego sentir que esa presión es triste.

Cuando la persona se concentra en estas tensiones, puede tomar una por una, visualizarlas e imaginarlas frente a sí misma. Poco a poco experimentará nuevas sensaciones y entrará en contacto son su cuerpo y sus emociones. Mientras tanto, otra persona, entrenada en focusing, en este caso Martha Escamilla Rocha, hace de espejo de la otra persona, y repite lo que dice quien se está enfocando en su cuerpo. En esta repetición, en esta escucha, se crea un diálogo que poco a poco le permite al paciente entrar en un diálogo consigo mismo y encontrar respuestas.

Escamilla sostiene que el método permite reestablecer la comunicación con la sabiduría interna. El cuerpo sabe cosas y es importante dejarlo hablar y escucharlo, sin juicios y con aceptación.

Cada sesión puede durar entre 10 y 30 minutos. Y con el tiempo, la persona puede aprender a hacerlo con otra persona entrenada en el tema, sin necesidad de la terapista.

Así, un ejecutivo puede estar “a mil”, sentirse agobiado y no saber qué hacer. En ese momento puede suspender su trabajo, tomarse 15 minutos para sí mismo, hacer focusing y seguramente, explica Escamilla, podrá decidir mejor qué hacer, pues estará en contacto con sus emociones y con sólo con su razón. “ Y estará más seguro con el no saber”. Podrá responder mejor a preguntas cómo qué hago con este negocio, qué hago con mi jefe o a quién contrato.

Este método permite que mente y cuerpo trabajen juntos. Quienes lo practican sostienen que el Focusing les ha ayudado a ser más productivos, a sentirse mejor, a eliminar el estrés de su vida y a decidir con mayor tranquilidad. Por ejemplo, un muchacho que escribió un testimonio sobre su experiencia, sostiene que cada tensión que los seres humanos guardan en el cuerpo es un sentimiento reprimido y cree que las sensaciones sólo se quedan en el cuerpo cuando la persona no las acepta.










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