| 10/11/2010 3:00:00 PM

Medellín y su inclusión social abanderan Bienal de Arquitectura

La transformación urbana de Medellín al servicio de la inclusión social de sus ciudadanos abanderó el comienzo de la VII Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo (BIAU), el evento más importante del sector, hasta el 14 de octubre.

"Arquitectura para la integración ciudadana" es el lema de la séptima edición de una cita que fue creada hace doce años por el Ministerio de Vivienda de España, y cuya inauguración estuvo hoy a cargo del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y la ministra española de Vivienda, Beatriz Corredor.

También asistieron la ministra colombiana de Cultura, Mariana Garcés; el alcalde de Medellín, Alonso Salazar; el gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos, y el embajador de España en Colombia, Andrés Collado. "Me produce un inmenso orgullo. Nuestro país fue escogido por la sorprendente transformación urbanística que lideró Bogotá y replicó Medellín, hoy referentes en el mundo en cuanto a democratización del espacio público", explicó Santos.

Para el mandatario, "estas ciudades han demostrado cómo la arquitectura tiene varias maneras de promover la inclusión social", y recordó que una de sus metas como presidente es "promover ciudades competitivas, equitativas, sostenibles, seguras y amables". Y es que Santos avisó que las urbes colombianas albergan un 75 por ciento de la población del país, cifra que aumentará en la próxima década. "Tenemos que pensar con ingenio para mitigar impactos ambientales y sociales", indicó, y puso el ejemplo de Barcelona (España) como "una de las ciudades que han enseñado al mundo cómo transformarse bien".

Esta edición de la Bienal en Medellín, que sucede a la de Lisboa en 2008, reflexionará sobre las consecuencias sociales de las transformaciones urbanas en ciudades cada vez más diversas. De este modo, se organizarán recorridos por los principales reclamos arquitectónicos de la ciudad, que durante cuatro días desarrollará conferencias magistrales, con casi cien expertos de 17 países, 60 actividades académicas y tres grandes exposiciones.

Entre ellas, hoy se abrió al público una muestra de las 35 obras iberoamericanas seleccionadas para la VII BIAU.

Por su parte, la ministra de Vivienda de España, Beatriz Corredor, elogió el "modélico" sistema de ciudades de Colombia, cuya preocupación política por el urbanismo llevó a que sus grandes urbes "repensaran su realidad y, a través de la participación, potenciaran que los ciudadanos recuperaran sus espacios urbanos". "La materia social de la arquitectura, la convivencia y la seguridad, tomó desde entonces un protagonismo excepcional, y por todo ello, Colombia es merecido escenario de esta VII Bienal", dijo.

Corredor elogió en concreto el "modelo de buenas prácticas" de Medellín, "que ha sabido combinar factores de integración social con una notable arquitectura y experiencias de regeneración del tejido urbano", y poner "la arquitectura al servicio de aquellos a los que durante décadas había dado la espalda". Y en el caso español, la ministra recordó que se han dado "algunos pasos en esta dirección" con la modificación en 2007 de la Ley del Suelo, pues la anterior "extendía los límites de la ciudad de manera insostenible, lo que provocó varios años de urbanismo extensivo y una espiral en los precios de la vivienda y del suelo".

El alcalde de Medellín, Alonso Salazar, celebró la elección como sede de la BIAU de su ciudad, que parecía haber llegado hace años a "un callejón sin salida", al ser reconocida en el mundo entero "por dos palabras dramáticas: narcotráfico y violencia". "Porque al fondo de esos marginamientos, en el fondo de la violencia está la exclusión, el no pertenecer, el no sentirse incluido. Y en la posibilidad de romper la marginación está la belleza, la dignificación de la vida y el espacio publico", afirmó.

Gracias a la gestión de Salazar y la su antecesor, Sergio Fajardo (2004-2008), Medellín vivió un cambio que le permitió alejarse del primer puesto entre las ciudades más violentas de América Latina. Sin embargo, la Bienal llega en un momento clave para esta urbe pues, tras varios años de transformación, ha vivido en los últimos meses una escalada de violencia, con cerca de 1.600 muertos este año y 2.300 personas que han tenido que abandonar sus hogares, debido a la guerra de pandillas vinculadas con el narcotráfico, que se disputan el control territorial en las barriadas humildes.

 

 

EFE

 

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