| 9/12/2006 12:00:00 AM

Más pantallas para el cine

Luego de una complicada situación para las salas de cine, este año las proyecciones mejoran. Cinemark aprovechará este espacio para invertir en más teatros e ir por el mercado de ciudades intermedias.

Por tradición, Colombia es un país que no ve mucho cine. Ello motivó a que quienes eran dueños de las antiguas salas de cine no se preocuparan por invertir ni traer tecnología para los espectadores, y a concentrarse en sacarle hasta el más mínimo centavo a ese negocio. Esto, sin duda y sin saberlo, llevó a que cientos de lugares de estos en todo el país, desaparecieran o se convirtieran en salas de cine triple X o en centros de adoración al Espíritu Santo.

Fue así como las pequeñas ciudades se fueron quedando sin espectadores y estos, sin lugares a donde ir a ver las películas del momento. Las dos o tres empresas que en su momento sí se movieron, consiguieron sobrevivir y lograron captar el poco mercado existente, pero descuidaron un segmento importante que hoy se vislumbra como clave para los planes de cualquier empresa que se dedique a la proyección de películas: las ciudades intermedias.

En el año 1999, en plena recesión económica, entró al país la multinacional estadounidense de salas de cine Cinemark, que llegó con la firme intención de adueñarse del mercado nacional. Traían tecnología, modernidad y un concepto totalmente diferente de lo que era ver cine. Sin embargo, las cosas no fueron para nada fáciles, pues aunque los espectadores sí aumentaron, el país no respondía como se esperaba. Colombia seguía siendo uno de los lugares de toda la región de América Latina con menos visitantes al año a los teatros (ver gráfica).

De la mano de los grandes centros comerciales, esta cadena de cines empezó su expansión en el país y hoy por hoy se ha convertido en la segunda filial, después de Brasil, con el más alto índice de crecimiento. “Cuando llegamos a construir, los otros también iniciaron obras y empezó a verse el fenómeno de los centros comerciales, lo que condujo a una aceleración en la construcción de salas de cine. La industria se mantuvo desde nuestra entrada al país hasta el año 2004, en 17 millones de espectadores al año; pero en el 2005, en lugar de aumentar, se presentó una notoria disminución. Se llegó a un poco menos de 16 millones”, explica el gerente de Cinemark Colombia, Pablo Umaña Cuéllar.

A la baja
Según el gerente de la compañía en Colombia, esta disminución obedeció a varios factores determinantes. Por una parte existía una falta de balance en los precios de las entradas, es decir, el cine se había convertido en una diversión costosa. Otro de los factores que contribuyó fue que los jóvenes dejaron de ir a ver cine y pasaron a tener otros esquemas de diversión, económicos y divertidos, se fueron a internet, a conciertos. El tercer punto fue el tema de la piratería, que resultó quizás uno de los problemas más grandes y tangibles que puede tener esta industria.

Pero como todo declive tiene su fin, a finales del año pasado, esta situación empezó a cambiar. Los empresarios del sector invitaron a las autoridades a luchar contra la piratería y, en conjunto con sus competidores, consiguieron la colaboración de organizaciones públicas y privadas que defienden los derechos de autor.

“También fue necesario realizar diversas alianzas para recuperar ese nicho de mercado tan importante que son los jóvenes, una de ellas fue con Coca-Cola, más específicamente con la marca Crush, y lo que se buscó fue volverse a comunicar con los adolescentes para convertir de nuevo al cine, en un plan lo suficientemente atractivo. La clave también estuvo en bajar los precios en 20% para incentivar a los espectadores”, agrega Umaña.

Estos procesos fueron fundamentales y definitivos para reactivar de nuevo las visitas de la gente a los teatros: los espectadores pasaron de 16 a 20 millones.

También el Gobierno, con la Ley del Cine y la Ley antipiratería, aportó para que esta industria arrojara resultados positivos. “En cuanto a la piratería, esta era excarcelable y ahora no lo es. Tiene una pena minina de cuatro años. También la plata que se recoge en impuestos, se está invirtiendo en la industria, lo que permite incentivar a los productores, directores, y a todos en general, a producir cine nacional. Definitivamente el panorama es alentador. Prueba de este despegue es el estreno de varias cintas nacionales, algo que no se presentaba hace ya varios años”, dice el gerente de la compañía en Colombia.

La estrategia
La compañía ha optado, no solo para aumentar sus ventas sino para tener más presencia en el país, por invertir en las ciudades intermedias.

El próximo año abrirá seis nuevas salas en Cúcuta y seguirá buscando mercados intermedios que puedan ser interesantes para la empresa, como por ejemplo Popayán, Pasto, Valledupar, e invertirá una cifra considerable: cada pantalla puesta en el mercado cuesta cerca de los US$600.000, entre equipos, adecuación, arriendo del local, infraestructura, etc.

Además, en los próximos 20 días abrirá en Bogotá otras seis salas más en el centro comercial Plaza Imperial de Suba, para completar 62 pantallas en Colombia, en 11 complejos comerciales. “Se mirarán otros mercados, pero se estudiará muy bien, porque ya hay plazas donde no caben más salas de cine y no vale la pena hacer nuevas inversiones. Creo que el país terminará de crecer en términos de pantallas hacia finales del 2008, cuando ya exista una plena consolidación del mercado”, agrega Umaña.

Cinemark Colombia genera cerca de 236 empleos directos, 300 indirectos, vendió poco más de $24.000 millones en 2005. A la fecha han recaudado la misma cifra y espera que las ventas para fin de año sumen $35.000 millones.

Actualmente, la compañía creada por Lee Roy Mitchell está presente con 800.000 sillas en México, Brasil, Argentina, Taiwán, Estados Unidos, Canadá, Costa Rica, Panamá, El Salvador, Honduras y Nicaragua. A sus salas asisten aproximadamente 250 millones de personas al año, quienes consumen cerca de 75 millones de Coca-Colas, 28 toneladas de maíz pira y 10 millones de perros calientes.

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