| 3/22/2011 3:35:00 PM

Más de 270 millones de latinoamericanos no tienen sistemas adecuados de agua potable

El crecimiento de la población y de los asentamientos informales urbanos son los desafíos más urgentes para el manejo del agua en América Latina y el Caribe, la región más urbanizada el mundo, señaló hoy la FAO durante las celebraciones del Día Mundial del Agua en Chile.

En América Latina, son millones de habitantes urbanos carecen de acceso adecuado a sistemas de agua. La FAO propone aumentar la producción de alimentos y gestionar mejor el recurso hídrico.

“Sólo en América Latina 120 millones de habitantes urbanos carecen de acceso a agua adecuada, mientras que 150 millones no disponen de servicios sanitarios adecuados”, explicó Alan Bojanic, Oficial a cargo de la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe.

Bojanic agregó que para nuestra región, donde 53 millones de personas aún sufren hambre, es clave conciliar el crecimiento poblacional urbano y la seguridad alimentaria en las ciudades.

Dado que a nivel global la agricultura supone el 70 % de la utilización del agua dulce, aumentar la producción alimentaria de manera sostenible requiere un cuidadoso e eficiente manejo del agua es clave.

“Todos los estudios apuntan a la inevitable restricción del recurso. De acuerdo a Naciones Unidas, en los próximos cincuenta años, 7 billones de personas sufrirán escasez de agua en 60 países”, señaló Matías Desmadryl, presidente del Comité Chileno para el Programa Hidrológico Internacional de UNESCO.

Agricultura para las ciudades
América Latina y el Caribe es la región en desarrollo más urbana del mundo: la tasa de urbanización alcanza hoy el 78 %, porcentaje que podría aumentar hasta el 88 % en 2050, según proyecciones de la ONU.

Según la FAO, para hacer frente a esta expansión urbana es clave aumentar la producción de alimentos y gestionar mejor el recurso hídrico. La agricultura urbana y periurbana es una opción que la Organización ha apoyado en varios países de la región, como Colombia, Argentina, Ecuador y Bolivia, Guatemala, Honduras y Nicaragua, la cual permite producir alimentos en las ciudades, tales como frutas y hortalizas frescas.

“La agricultura urbana puede aumentar la seguridad alimentaria para las poblaciones vulnerables urbanas y fortalecer el tejido social, produciendo alimentos frescos e inocuos para el autoconsumo, en espacios reducidos como los traspatios de las casas y las terrazas de los edificios. Además, permite generar ingresos complementarios mediante la venta de excedentes”, explicó Alan Bojanic.

Gestión del agua
Una buena gestión del agua urbana requiere no solo de infraestructura de abastecimiento y de tratamiento de aguas residuales, sino del control de la contaminación y la prevención de eventos climáticos como inundaciones.

Se requiere coordinación entre diversos sectores y las autoridades nacionales y locales y alianzas del sector público con el sector privado pero el factor clave ha demostrado ser la participación de las poblaciones más vulnerables de las zonas urbanas en las decisiones sobre las políticas y proyectos de desarrollo en materia de agua y saneamiento.

“Frente al crecimiento explosivo de las ciudades y la falta de suministro de agua y saneamiento que afecta parte significativa de la población urbana, una gestión sostenible, eficiente y equitativa del agua nunca ha sido tan importante como lo es hoy”, explicó Jan Van Wambeke, Oficial de Tierras y Aguas de la FAO (ver columna de opinión)

Premian a jóvenes investigadores chilenos
Rolf Sommer y Bruno Campos, alumnos del Instituto Luis Campino de Santiago, recibieron el premio Junior del Agua, el cual promueve la participación de jóvenes científicos en la investigación del recurso hídrico, para realizar propuestas que contribuyen al desarrollo sustentable del agua.

Las investigaciones ganadoras se centraron en las propiedades de absorción que poseen plumas de ave (desechos de la avicultura) y una nueva variante de bacteria para controlar derrames de petróleo.

Según Matías Desmadryl, el 86,6% de los habitantes de Chile viven en ciudades, según el censo nacional del año 2002. Desmadryl agregó que en los últimos treinta años Chile ha logrado niveles de cobertura similares a los promedios observados en algunos países de Europa.

“Aún queda mucho camino que recorrer, especialmente en lo referente a la demanda, la presión ejercida sobre los recursos naturales y la adaptación al cambio climático y la vulnerabilidad de la infraestructura del recurso”, señaló Desmadryl.

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