| 4/23/2012 6:00:00 AM

Marriott traerá marca Fairfield Inn al país

Los temores de una posible sobreoferta hotelera no asustan a las grandes cadenas, que, por el contrario, cada vez incrementan más su apuesta por Colombia. Una de ellas es la estadounidense Marriott, la cual planea abrir diez hoteles más en el país en los próximos cuatro años.

Actualmente la cadena tiene dos hoteles en Bogotá, uno de ellos es el JW Marritott, que está en el segmento de lujo, y en su plan de expansión contempla traer marcas más económicas, como Fairfield Inn & Suites, que abrirían tanto en Bogotá como en Cali, Medellín, Bucaramanga, Barranquilla y Pereira.

Arne Sorenson, presidente y consejero delegado de Marritot, aclaró sin embargo, que su marca más lujosa, Ritz-Carlton, no está por ahora en los planes para Colombia.

La inversión por cada habitación en el país es en promedio de U$150.000, pero, por ejemplo, en el JW Marriott gastaron US$250.000.

Entre las nuevas construcciones, la más adelantada está en Cartagena, cuya obra planean iniciar antes de que acabe el año. Será en el sector de Bocagrande y tendrá 207 habitaciones.

Para sus hoteles en Colombia Marriott se ha asociado con el centroamericano Grupo Poma, pero Sorenson aclaró que pueden trabajar con otros aliados.

“Nos interesa mucho América Latina, donde ya tenemos 69 hoteles y 13.000 asociados y creemos que vamos a doblar esa presencia hacia 2017, llegando a 140 o 150 hoteles y unos 30.000 asociados”, dijo Sorenson durante un encuentro con la prensa en la Cumbre de las Américas. Agregó que ve grandes oportunidades en Colombia y Brasil, dado que tienen un gran número de ciudades intermedias a las que pueden llegar, al tiempo que tienen economías con fuertes crecimientos.

“Eso impulsa los viajes de los hombres de negocios, que requieren hoteles y el nuevo tratado de libre comercio con Estados Unidos puede ayudar a que ese proceso se dé más rápido”, precisó el líder de la que es hoy la cadena hotelera más grande del mundo entre las que cotizan en Bolsa.

Frente a la posibilidad de que con la futura reforma tributaria se eliminen los incentivos para la construcción de hoteles, Sorenson admitió que esa ayuda no es necesaria en algunos proyectos, pues son atractivos por si mismos, pero que es indiscutible que cuando se tiene un atractivo tributario, los procesos se dan más rápido. “No digo que el sector no hubiera crecido sin esa ayuda, pero es un hecho que el turismo es una forma de comercio y una exportación para Colombia, que no debe ser descuidada”, enfatizó, al tiempo que desvirtuó los temores de una sobreoferta hotelera en el país, pues considera que este negocio sigue siendo pequeño en Colombia.

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