| 11/23/2011 6:00:00 PM

Los ‘Steve Jobs’ criollos

Estos dos colombianos se están convirtiendo en un fenómeno nacional por los inventos que están patentando. Muchos de ellos ya fueron comprados por grandes multinacionales.

Cuando Raúl Cuero tenía 8 o 9 años era común verlo observar las cucarachas e insectos que pululaban en su humilde casa de Buenaventura. Nadie pensaría que dicha curiosidad por los asuntos naturales lo llevaría años más tarde a convertirse en uno de los cerebros más destacados del hemisferio y en un candidato serio al premio Nobel.

Sin embargo, esta es una distinción que no trasnocha a este científico con estudios de doctorado en la Universidad de Strathclyde de Glasgow. Por el contrario, prefiere hablar de los beneficios que le traerán al mundo algunas de sus invenciones.

Varias de ellas cuentan con el apoyo de la Nasa, como la del material sintético que desarrolló cuya principal función es eliminar sustancias altamente tóxicas para el ser humano como uranio, plomo, cadmio y hierro. Este invento –motivo de un premio científico de la agencia espacial estadounidense– tiene gran importancia en la eliminación de materiales radionucleares en el mundo y es utilizado en la planta de Fukushima, Japón, que resultó afectada por el tsunami de este año.

“Un invento con el cual estoy nominado a otro premio de la Nasa es una proteína que tiene la habilidad de eliminar el efecto de los rayos ultravioleta. Esto es algo revolucionario y muy innovador”, afirma el científico.

Dicho producto tendrá un beneficio enorme para prevenir el cáncer de piel y mantener las vitaminas de las frutas que se pierden con este tipo de fenómenos naturales.

En el momento ya hay dos compañías de Estados Unidos detrás de este compuesto que también será utilizado por la Nasa para proteger a los astronautas en sus viajes espaciales. El invento también servirá para que firmas constructoras utilicen paneles que reduzcan la penetración de calor en edificios y ambientes.

Pero Cuero no se queda ahí y no en vano afirma que la invención es una “verdadera adicción”. Su próxima creación será el de unas nanopartículas que ayudarán al desarrollo de múltiples aplicaciones médicas o de alta tecnología. Sobre esta innovación, el científico vallecaucano afirma que revolucionará la ciencia, pero se abstuvo de brindar detalles hasta tanto se patente.

De lo que sí habló fue de sus ‘baby inventores’ que tiene reclutados en el Parque de la Creatividad de Usaquén. Allí, cerca de 20 jóvenes de distintas partes del país, con edades entre los 15 y 23 años, buscan imitar y mejorar el camino logrado por su mentor.

Este club de la innovación muestra ya resultados contundentes. El primero de ellos es una técnica que amplifica el ADN (termociclador) y que, en palabras sencillas, traerá beneficios económicos y técnicos para la producción masiva de antibióticos y equipos médicos.

“No es el ADN que los científicos han conocido. Hemos hecho una nueva interpretación que nadie tiene en el mundo. No puedo dar los detalles, pero hay tres compañías y un grupo en Colombia que quieren ponerlo en producción”, dijo el profesor a Dinero.

Se prevé que en enero del próximo año se cierre el negocio con alguna de estas empresas y así iniciar la producción de esta tecnología en Colombia. Dicho invento también será clave en la identificación de personas en ciencia forense y en tratamientos de cáncer.

Otra inspiración del profesor Cuero podría cambiar el rumbo de la industria petrolera, no solo en Colombia sino en el mundo. Se trata de un equipo que con un análisis químico del terreno determina la presencia de petróleo subterráneo y sin la necesidad de realizar perforaciones.

El beneficio es tan grande que una empresa de energía colombiana ya mostró interés en el equipo y lo tiene en proceso para obtener la patente. La idea es exhibirlo como gran novedad de Colombia en una cumbre mundial de petróleo que se lleva a cabo por estos días en Brasil.

La genialidad de Cuero no tiene límites y ya cuenta con cerca de 20 grandes inventos vinculados a temas de biogenética y alta tecnología.

Inventos de garaje

Garajes famosos como el de Bill Gates, donde hace décadas se gestó Microsoft, o el de Steve Jobs, donde nació Apple se replican (guardadas las proporciones) en Colombia.

Es el caso de Jaime Sánchez, un bogotano que con solo dos semestres de estudios de ingeniería mecánica es el autor de unos 20 inventos, desde plataformas tipo andamio, vendidas a Siemens, hasta cajas plásticas para el sector avícola.

“Fui el primero en inventar un remolque para motocicletas en el país (1980)”, recuerda Sánchez, quien en 1979 estuvo probando –sin mucho éxito– suerte en Alemania.

Aunque Cuero y Sánchez, han tomado caminos muy distintos, los une la vocación por la innovación y la base de todo inventor: una combinación no patentable de observación, curiosidad y conocimiento.

Sánchez tiene una pequeña empresa en Fontibón y ni siquiera domina un computador, todo lo hace a mano y a punta de pensar y pensar durante horas de meditación.

“Mi mundo son los plásticos, y en un comienzo tuve que tocar muchas puertas para vender mis inventos. La primera fue con Sears a quien le vendí la idea de unos tacos para carros con manija, el problema fue que nunca lo patenté”, reconoce.

Entre sus creaciones también se cuenta una teja plástica tipo Lego; es decir, armable por partes que encajan y que es bien recibida en la industria colombiana, al igual que una escalera multifuncional y muebles para jardín. Muchos de estos productos están en los locales de Industrias Metálicas Cruz o en los HomeCenter del país.

En la actualidad trabaja en una escalera que no necesita peldaños y en un paraguas que mejora la cobertura de protección a la persona.

“Para mí el plástico es como el barro para el ceramista, y la invención es un golpe de genialidad que después resulta obvio”, nos dice desde su casa, al occidente de Bogotá.

En resumen, podría decirse que estos dos ejemplos de innovación son más producto de la casualidad y empeño individual que el resultado de una política seria de apoyo a la innovación en el país.

Un panorama que el mismo superintendente de Industria y Comercio, José Miguel De la Calle, reconoce. “El balance en cuanto a patentes es gris y no lo que uno desearía. En Colombia solo se hacen 1.800 solicitudes de patentes cada año, cuando el promedio en países como México, Chile, España, Perú y Panamá es de 18.000”, dijo el funcionario.

Colciencias gestionará un presupuesto aumentado gracias a las regalías; por lo que es el momento de estimular los cerebros colombianos con gran potencial. En Colombia el trámite de una patente puede tardar más de cinco años y no hay información sobre las ventajas de estos registros.

¿Cuándo arrancará la locomotora de la innovación si, como dice Sánchez, “los inventores colombianos nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos sin que pase nada”?

 

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