| 7/8/2005 12:00:00 AM

"Los productores de café tienen que seguir siendo cautelosos"

Nestor Osorio, director de la Organización Internacional de Café, analizó los distintos peligros a nivel mundial que siguen acechando a los cultivadores del grano.

La crisis cafetera mundial no ha terminado, solo ha cambiado de aspecto. El problema actual ya no son los precios, sino el alto endeudamiento de los productores. Los caficultores del mundo no han logrado superar cinco años de dificultades financieras. Ahora buscan desesperadamente formas de refinanciar sus deudas. Los gobiernos, a su vez, examinan vías para sacarlos de esa condición. "Ese es el clamor de todos los cafeteros", dijo en entrevista exclusiva con Dinero el director de la Organización Internacional del Café (OIC), el colombiano Néstor Osorio, una persona que por su oficio conoce la situación de los cultivadores desde Angola hasta Zaire.



Osorio analizó la producción, los precios, los programas de ayuda a los cafeteros del mundo y los planes para aumentar el consumo.



Dinero. La OIC ya no tiene capacidad para intervenir en los mercados. ¿Cuáles son sus nuevas funciones?

Nestor Osorio
Las organizaciones de productos básicos (y la del café siempre ha sido un modelo para estas instituciones) nacieron a principios de los 60 como instrumentos para intervenir en los mercados. El objetivo entonces era crear unas condiciones de comercio que facilitaran una mejor remuneración a los países productores. Ese consenso, en el cual trabajaron los países productores y consumidores, duró 30 años. Se agotó en los años noventa.

Ahora hemos tenido el reto de reincorporar a Estados Unidos en la organización. Para conseguirlo, hemos tenido que demostrarle cómo la OIC se está reinventado y creando un nuevo concepto de cuál es su misión. Nuestra labor ahora es apoyar a los países productores, funcionar como un instrumento de desarrollo rural y trabajar como un mecanismo capaz de facilitar la reducción de la pobreza. Para ello trabajamos con el Banco Mundial, las Naciones Unidas, la Organización Mundial del Comercio (OMC). Nuestro objetivo es hacerles ver la cantidad de países en desarrollo que dependen del café.

En la medida en que obtengamos mayores inversiones para mejorar infraestructuras, mejores procesamientos, incentivos para aumentar la calidad, asistencia técnica, facilitación de recursos, vamos a mejorar la calidad del producto y lograremos entregarle valor añadido al producto café. Y el café es el vehículo con el cual las condiciones económicas pueden mejorar.



D. ¿Todos los países miembros comparten esta visión?

N.O. La condición para que Estados Unidos regresara a la OIC es que no siguiera funcionando como un mecanismo de intervención de mercado. Esto lo entiende también la Unión Europea. Los países productores, por su parte, comparten esta posición. Inclusive los países productores no han propuesto que realicemos intervención en el mercado.



D. ¿Cómo ha evolucionado su estrategia de impulsar el consumo de café?

N.O. Cuando llegué a la OIC, hace tres años, propuse un plan de acción que promoviera el consumo de café. Ese plan tiene tres pilares. El primero es la acción en los países consumidores tradicionales. En algunos de ellos hemos notado un descenso en el consumo per capita. El segundo eje son los mercados emergentes del centro de Europa, más dos en los cuales ya hemos tenido acciones que son China y Rusia. Y el tercer pilar es el consumo de los mismos países productores de café.

Brasil, por ejemplo, pasó de consumir 8 millones de sacos hace 10 años a consumir 15 millones de sacos actualmente y para el año 2010 espera estar consumiendo 20 millones de sacos. Brasil ser el primer productor mundial y el primer consumidor mundial, lo cual es un objetivo muy importante para la estructura de la relación de oferta y demanda.

Esa es la estrategia que estamos tratando de desarrollar, de aumento de consumo interno, en Colombia, en México, en Vietnam, en la India, en Indonesia, en esos cinco países que tienen producción de café, que poseen una población con comunidades urbanas importantes que están llegando a la cultura de la cafetería. Existen las condiciones para que entre estos países consuman 10 millones de sacos más a la vuelta de tres o cuatro años.





D. ¿Qué está ocurriendo del lado de la producción?

N.O. En la campaña actual, por primera vez desde 1999, se presentó un déficit entre producción y demanda de entre 7 y 8 millones de sacos. Se produjeron entre 106 y 107 millones y el consumo se sitúa en 115. Pero todavía hay 21 millones de sacos en inventarios en poder de los consumidores. Eso les da una cierta protección. Ya hemos visto cómo los inventarios en manos de los productores se han venido erosionando, especialmente en Brasil. Colombia no tiene inventarios prácticamente y en Centroamérica no existen. A diferencia de lo que ocurría cuando había sistemas de control de mercado, los excedentes los tienen los consumidores.

Eso les da a los consumidores un control del mercado, siempre y cuando se mantenga una oferta estrecha. Por eso la importancia del aumento del consumo interno y el consumo en general. De esa manera es posible coordinar a través de la OIC una actitud en políticas de producción que le permite reaccionar al consumo y no como ha sido la historia de que se produce una cantidad de café y toca ver cómo consigue sus consumidores. Hoy tenemos un déficit, y se trata de una oportunidad. Mi mensaje es de cautela. No repitamos los mismos errores. Para evitarlo tenemos la experiencia de lo que pasó en 1994.



D. ¿Y que recomienda?

N.O. En la organización mantenemos un diálogo con los gobiernos para que no apliquen políticas de crédito de expansión. Por ejemplo, es necesario que los gobierno no apoyen créditos para nuevas plantaciones.



D. Pero, ¿algún país está ofreciendo créditos para aumentar la producción?

N.O. En este momento uno ve que las políticas están dirigidas a intentar solucionar todos los problemas de la deuda anterior.



D. ¿Cómo están refinanciando las deudas?

N.O. Países que tienen instrumentos para hacerlo, como Colombia, lo hacen con cierta facilidad. Pero hay una situación muy difícil, porque institucionalmente no hay mucha base. Los caficultores tienen que acudir a los bancos o a los organismos de fomento agrícola.Cada país también tiene la capacidad para decidir cómo refinancia la deuda. Pero esa demanda es el clamor de todos los cafeteros. Es algo que están pidiendo en todo el mundo. Los cafeteros, que en general son pequeños productores, todavía no han salido de la crisis. Ya generan más ingresos, pero cualquier dinero extra que ganen lo tienen que utilizar para pagar sus deudas.



D. ¿Cómo ve el mercado mundial?

N.O. El mensaje es que estamos saliendo de la crisis pero que todavía hay un tramo por recorrer. Y hay que tener una cierta cautela. Esta no es una luz verde para plantar más café. No podemos repetir - y este es uno de los temas que trataremos en la conferencia mundial del café en septiembre en Salvador Bahía - los mismos errores. Ahí haremos un análisis de por qué ocurrió la crisis, cómo estamos manejando el mundo cafetero hoy día y hacia dónde debemos orientarlo para mantener sostenible la industria tanto para productores como consumidores.
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