| 12/17/2010 8:00:00 AM

Los caracoles, una oportunidad de negocio

La cría de caracoles es un negocio poco explorado en el país. Sin embargo, las condiciones climáticas y las oportunidades en el mercado externo son propicias para el desarrollo de esta ganadería de especies menores.

Al no cumplir con los estándares que exige el mercado internacional, la experiencia local en la producción y exportación de caracoles ha sido poco exitosa. La demanda está garantizada, pues en el país al año se producen cerca de 20 toneladas de este molusco y en el mundo hay un potencial de consumo de 300.000 toneladas que no se alcanzan a satisfacer con la oferta de los grandes productores.

La oportunidad de negocio empezó a materializarse con la visita de unos empresarios y técnicos españoles a Colombia con el fin de estimular la cría de estos animales para exportar a ese país. En el diálogo, se firmó una carta de intención para comprar 300 toneladas de caracoles de tierra siempre y cuando cumplan con los estándares internacionales.

Sin embargo, si el país busca aprovechar este potencial, se deben cumplir con unos requerimientos técnicos de producción y venta que exigen los europeos. “Para lograr cumplir con las exigencias, hay que agregarle el componente de investigación e innovación a los procesos técnicos que se realizan en el país”, dijo la presidente de Anhelco y docente investigadora de la Universidad de la Salle, Marleny Cardona.

Por lo anterior, en busca de cumplir con la cuota de producción e incentivar la producción de esta carne, la Asociación Nacional de Helicicultores de Colombia (Anhelco) y la Facultad de administración de empresas agropecuarias de la Universidad de la Salle, sellaron una alianza para crear un centro tecnológico y de investigación para garantizar la calidad y lograr ofrecer un producto estable y una calidad basada en procesos estandarizados.

“Es importante promover el desarrollo investigativo en el sector para lograr producir los tamaños óptimos, ya que para producir todas las toneladas que se necesitan, en los tiempos normales, habrá que industrializar el sector”, agregó la investigadora.

Demanda garantizada

La demanda potencial en el mundo es de 300.000 toneladas de caracoles. Francia e Italia, los principales consumidores de caracol de tierra del mundo, con su producción interna no alcanzan a satisfacer el total demandado por sus habitantes. 

Solamente entre Italia y Francia demandan en estos momentos más de 80.000 toneladas que no alcanzan a satisfacer con su propia producción. Además de los europeos, Colombia tendría facilidad de exportar toda la producción hacia Estados Unidos, Canadá y China.

El atractivo que tiene este molusco, es su porcentaje de proteínas en relación a su peso, que es alrededor del 13% al 15 % del total y su elevado contenido en minerales de 1,4% a 1,8 %. Además es una carne que no tiene grasa y cuenta con un alto contenido de proteínas. “Es un complemento perfecto en la alimentación. También tiene usos cosméticos, farmacéuticos y artesanales”, dijo Cardona.

El proceso de producción

Un estudio presentado por la gerente de Acomercaracol, Carolina Prada, revela que el área óptima para criar caracoles eficientemente son 2.400 metros cuadrados, de los cuales se utilizan 1.700 metros cuadrados en producción. La producción en esta área sería de 4 toneladas el primer año y aumentaría gradualmente. En el tercer año, la producción alcanza 8,5 toneladas.

El tiempo de producción en Colombia es de ocho meses, mientras que en España puede durar hasta cuatro. Para hacer más eficiente la producción ser requieren espacios cerrados, ambientes y temperaturas controladas.

El costo aproximado de la instalación y montaje del sistema de producción es de entre $50.000.000 y $60.000.000 y el costo de producción en esta área es de $8.600 por kilo el primer año y de $4.000 por kilo en los años siguientes. Por su parte, el precio de venta promedio en el mercado europeo puede alcanzar hasta los 12 euros por kilo.

“Estos costos de producción están basados en un modelo asociativo en donde por lo menos se desarrollen diez centros de producción seguidos. Las economías de escala que se generan en un modelo como el que proponemos, permite que el producto sea más competitivo”, agregó la investigadora.

Las ciudades en donde están las mejores condiciones para criar caracoles de tierra son la sabana de Bogotá, Boyacá, algunos pueblos de Antioquia y del eje cafetero. “La humedad debe ser entre 70% y 90%, a temperaturas de 14 a 22 grados centígrados. A temperaturas más altas el consumo de agua aumenta los costos y hace que el negocio no sea sostenible”, finalizó.

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