| 9/7/2011 8:00:00 AM

Los aventureros colombianos en India

A pesar de la lejanía y sus diferencias culturales, India comienza a mostrarse como un gran mercado para toda clase de productos. Algunas empresas colombianas ya están allá.

“Con un grupo de amigos vinimos a India a mirar productos para exportar a Colombia. Pero, al llegar vimos tantas oportunidades de negocio acá, que al final decidimos establecer nuestra compañía en este país”, recuerda Julián Paez, presidente de Great Foods and Beverages.

Con apenas dos años de existencia y una inversión que supera los US$7 millones, esta organización de capital colombo-mexicano ha logrado posicionarse como una de las empresas de mayor potencial de crecimiento en este país asiático. “En nuestra estrategia hemos desarrollado varios productos, de los cuales ya tenemos dos en el mercado: Frutchill y Frutcurd (dos tipos de helados pasteurizados de fruta)”, dice Páez.

Crear empresa desde cero en India no es sencillo. Ante todo, es una cultura donde prima la confianza que se genera después de mucho tiempo de relaciones comerciales exitosas. “En este mercado, siempre será mejor tener un socio estratégico que consiga los recursos para el apalancamiento financiero y que tenga un conocimiento profundo de la cultura y de las costumbres”, comenta Juan Alfredo Pinto, embajador de Colombia en India.

Para Fabián Herrera, desarrollador de juegos de Tata Consultancy Services, la cultura corporativa de India es muy parecida a la colombiana, lo que termina acelerando los procesos de negociación. “Antes de hacer negocios, los empresarios indios buscan crear lazos más familiares con quienes quieren asociarse. Es un tema de generar una confianza similar a la que tienen dentro de su núcleo de personas más cercanas”.

Por lo pronto, Great Foods and Beverages ya cuenta con una red de distribuidores en ocho de las principales ciudades de India y ha logrado consolidar una producción diaria de 75.000 helados. “Nuestro gerente comercial es indio, lo que nos ha ayudado a aproximarnos a nuevos clientes y comprender mejor a los consumidores”, dice Páez.

Pero esta no es la única ‘aventura colombiana’ en ese país asiático.  

Desde 2007, Fanalca está al frente del proceso de recolección de basuras en Chennai, la quinta ciudad en India. A través de una asociación con la local Neel Metal, la empresa especializada en transporte ganó la licitación para remover 1.500 toneladas métricas de desperdicios diariamente en cuatro zonas de la ciudad. En este caso, la sociedad recibiría entre US$14 y US$15 por tonelada recolectada.

En la actualidad, el contrato afronta el ataque de algunos sectores políticos de la ciudad, que critican su efectividad y sus resultados. A pesar de que inicialmente el contrato fue pactado por siete años, la ciudad estudia la posibilidad de cambiar de proveedor el próximo año.

Ahora bien, Great Foods and Beverages y Fanalca comparten el honor de ser las primeras empresas colombianas que se han lanzado a explorar el enorme potencial que ofrece India para realizar negocios. Un mercado que, según un estudio del Citigroup, superará a China en número de habitantes y se consolidará como la tercera economía mundial para 2026.

Un mercado muy grande

Las cifras más conservadoras sitúan a India como el segundo país más poblado del mundo en la actualidad, con cerca de 1.200 millones de habitantes. Un dato que no solo muestra el enorme potencial, sino que desprende números tan grandes que parecen inventados.

Para no ir muy lejos, el país cuenta con más de 850 millones de teléfonos celulares, un número que crece a razón de 20 millones de nuevos usuarios mensuales, y cuenta con 23 idiomas oficiales -incluído el inglés-, que forman más de 1.000 dialectos distintos. Tan solo el año pasado, Tata Consultancy Services (TCS), la mayor empresa de tecnología india, creó cerca de 70.000 nuevos puestos de trabajo.

Este tamaño también dificulta la creación de negocios. Para comenzar, cada uno de los 33 estados tiene su propia legislación tributaria, tan diferente, que una empresa casi que debe registrarse en cada territorio al que llega. “Lo lógico es que hubiera un país llamado ‘América Latina’ y un continente llamado ‘India’”, bromea Páez.

A pesar de que aún hay cerca de 800 millones de indios viven con menos de 2 dólares diarios, India atraviesa por la prosperidad económica que le brindan sus industrias petroquímicas, automotrices y agroindustriales. Durante 2010, el Producto Interno Bruto registró un crecimiento de 8,6%, con lo cual superó los US$1.070 billones. Los expertos esperan que conserve esta tasa de crecimiento al finalizar 2011.

Después de Estados Unidos, India es el lugar de origen de la mayor cantidad de personas reseñadas en el listado de la revista Forbes, con 53 billonarios.

Este enorme crecimiento económico y la posterior mejora en condiciones de vida ha comenzado a abrir oportunidades para toda clase de compañías. “China e India sumados representan el 40% de la población mundial. Son países que tienen un crecimiento económico que se expresa en la incorporación a la clase media de unos 40 millones de personas cada año”, dice Pinto.

Los esfuerzos colombianos han comenzado a centrarse en llamar la atención de compañías de sectores muy específicos, como construcción, cerámicas, servicios públicos, cafés premium tostados y alimentos procesados. “La mejora en calidad de vida está llevando a los ciudadanos indios a pasar de adquirir productos agrícolas directamente a consumir alimentos procesados, como salsas o snacks”, dice el embajador.

Por lo pronto, las exportaciones desde Colombia han comenzado a reaccionar. En los últimos cuatro años, pasaron de ser unos simbólico US$16 millones a más de US$630 millones el año pasado.

Hasta ahora, la economía india ha sido muy proteccionista, con aranceles de importación que pueden llegar al 100% para algunos productos agrícolas e industriales (entre ellos el café verde). Sin embargo, el gobierno está contemplando medidas que aseguren la provisión de productos y controlen el aumento en la inflación, que supera el 9% y es el mayor riesgo que tiene para su estabilidad económica.

Ahora bien, Colombia también tiene otra carta a su favor en activos más intangibles, como el talento y la educación de sus personas. Acá en India reconocen a compatriotas como Shakira o Botero y, gracias a esos referentes, ven la creatividad de los colombianos como un activo que se puede aprovechar”, concluye Herrera.






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