| 11/26/2007 12:00:00 AM

Lo que está en juego

Un intercambio comercial que este año podría llegar a los US$5.000 millones, el abastecimiento de Venezuela y los productos manufacturados colombianos serían los más afectados por una ruptura comercial entre Colombia y Venezuela.

Empresarios y gremios están a la expectativa por lo que pueda pasar entre Colombia y Venezuela. La relación comercial no se ha roto en otras crisis y esperan que esta no sea la excepción, pero todos saben también que la situación es incierta. Como explica Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior, Analdex, “no sabemos qué quiere decir (Chávez) con poner en el congelador las relaciones entre los dos países. Esa figura no existe en los términos de las relaciones internacionales”, dice Díaz.

La relación comercial que podría estar en juego se ve en las cifras. Según Díaz, se espera que las exportaciones desde Colombia hacia Venezuela cierren el año en US$4.000 millones y las importaciones lleguen a US$1.000 millones, para un total de US$5.000 millones.

Las estadísticas del Ministerio de Comercio muestran que entre enero a agosto de 2007 las exportaciones colombianas hacia Venezuela sumaron US$2.757 millones FOB, mientras que las importaciones en ese mismo periodo fueron de US$1.081 millones FOB.

Según el último “Informe consolidado exportaciones, turismo e inversión” de Proexport, Venezuela es el tercer destino de las exportaciones colombianas con una participación del 15,1% y el primero en exportaciones no tradicionales.

No es tan fácil entonces, romper las relaciones comerciales entre ambos países. Ambos se necesitan mutuamente. Venezuela necesita a Colombia para abastecerse y Colombia tiene en el vecino país su mayor comprador de bienes manufacturados. Como explicó el ministro de Industria y Comercio, Luis Guillermo Plata, a los medios de comunicación, "suspender (el comercio entre los dos países) no es nada sencillo para ninguno de los dos" . Venezuela es el primer comprador de productos como huevos, carne y leche a Colombia.

El ministro, entrevistado por la cadena radial RCN, dijo que hacían averiguaciones para saber qué significaba exactamente  ese congelamiento de relaciones, anunciado por Chávez, y que por eso "tampoco estamos en estado de pánico".

Según varios analistas, es un buen indicio que por el momento Chávez no haya llamado al embajador de su país en Colombia a consulta ni haya tomado acciones diplomáticas que indiquen una ruptura total de las relaciones. Ellos sostienen que para conocer el resultado final de esta crisis, tocará esperar hasta el 2 de diciembre, cuando se realicen las elecciones en Venezuela y se conozcan los resultados finales del referendo para aprobar la reforma constitucional.

Un experto, conocedor de las relaciones binacionales y de la situación política en Venezuela, sostiene que muy probablemente Chávez necesitaba aumentar su popularidad para ganar en la consulta popular, que al parecer, estaba afectada por la reciente gira internacional de Chávez que no le dio buenos resultados: su propuesta de eliminar la asociación del dólar al precio del petróleo no fue aceptada en al OPEP, en Chile no tuvo eco, en Francia no recibió las pruebas de supervivencia de los secuestrados por parte de las Farc. La crisis en la relación con Colombia, entonces,  pudo ser la gota que rebosó la copa. Ante este panorama, una reacción enérgica y nacionalista podría sumarle puntos en el referendo.

Por todo esto, habrá que ver la semana entrante qué pasa con la relación entre los países cuando las cancillerías jueguen sus mejores cartas. Como sostiene María Luisa Chiappe, directora de la Cámara Colombo Venezolana, “debemos tener mucha prudencia y sensatez en estos días, creo que la escalada verbal fue bastante alta y por esa razón va a pesar algún tiempo antes de que se normalice el diálogo presidencial”.

Chiappe espera que este enfrentamiento no tenga repercusión en el comercio como no la han tenido las crisis previas, porque ambos países se necesitan. Según sus palabras “esta relación es algo que les conviene a ambos, de ella depende más de un millón de personas que trabajan en las industrias para la exportación a Venezuela, y Venezuela nos necesita para solucionar sus problemas de abastecimiento”.

 

Para el presidente de la Asociación del Sector Automotor, Asopartes, Tulio Zuloaga, lo que está ocurriendo en este momento entre los dos países es más una encrucijada política y no comercial. Para el dirigente gremial, el trabajo que le espera a los representantes de la diplomacia de ambos gobiernos es fuerte, pero en general se puede esperar a que lleguen a buenos términos y la dinámica comercial no se vea afectada.

“Creemos que esta crisis no afectará el mercado entre Colombia y Venezuela, como tampoco esperamos que nuestro sector salga perjudicado”, dice Zuloaga a Dinero.com, quien asegura que en otras ocasiones ya se han presentado diversas molestias entre los vecinos y no ha pasado a mayores.

 

En el pasado
Esta no es la primera vez que Uribe y Chávez se enfrentan. En diciembre de 2004 y enero de 2005, las relaciones entre ambos países se complicaron a raíz de la captura de Rodrigo Granda, el llamado “canciller de las Farc”, pero nunca se suspendió el comercio entre las naciones. La captura fue revelada por las autoridades colombianas el 4 de enero de 2005 como un hecho que había ocurrido en la ciudad fronteriza de Cúcuta, en Norte de Santander, Colombia.

Venezuela, por su parte, alegaba que había ocurrido en su territorio, con lo cual se había violado su soberanía. El hecho fue admitido por el Ministerio de Defensa de entonces, a cargo de Jorge Alberto Uribe, quien aceptó que se había pagado una recompensa por la captura de Granda en Venezuela.

Chávez ordenó entonces la suspensión de toda relación política y comercial con Colombia y el retiro de su embajador en Bogotá, Carlos Santiago Ramírez. El 14 de enero de 2005 el presidente de Venezuela, Hugo Chávez anunció la suspensión de los lazos comerciales con Colombia, hasta que se ofreciera una disculpa formal por lo que denominó una violación de la soberanía de su país. “Se paraliza el gasoducto transcaribeño, lamentablemente, pero hasta que no sea reivindicada la soberanía violada de Venezuela, yo me veo obligado a tomar esta decisión”, dijo el mandatario ante la Asamblea Nacional de su país.

Las relaciones comenzaron a normalizarse el 29 de enero cuando Colombia expresó en un comunicado “...su mayor disposición para revisar los hechos (...) a fin de que si han resultado inconvenientes ante el examen de la República Bolivariana de Venezuela, no se repita”.

Por su parte, el gobierno venezolano dio a entender que consideraba superada la crisis diplomática entre los dos países.

Como sostiene Javier Díaz, “por el bien de Venezuela y Colombia, espero que el comercio entre los dos países fluya normalmente”.

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