| 2/19/2008 12:00:00 AM

Lo difícil llegará en 2009

Las conclusiones del Foro Dinero sobre oportunidades de negocios en Colombia. Roberto Junguito, Armando Montenegro, Jorge Londoño y Julián Jaramillo opinan.

La economía colombiana no tendría mayores problemas en 2008. La inercia inversionista de los años anteriores y las condiciones de la producción mundial y local harán que este año el crecimiento esté entre 4% y 5%, una cifra buena para los estándares históricos nacionales, aunque sin duda muestran una desaceleración frente a las de los dos últimos años.

Los grandes riesgos para el país están en 2009 y 2010, los años que siguen. Esa es la principal conclusión del Foro Dinero del viernes, en el que se dio una mirada a la economía nacional.

Para el presidente de Bancolombia, Jorge Londoño, uno de los panelistas del evento, una de las razones para que 2008 no muestre grandes riesgos está en que las condiciones de la producción colombiana son mejores ahora que al momento de la crisis de finales de los noventa. Además considera que los flujos de inversión extranjera directa, que están concentrados en minería y en hidrocarburos, no se afectarán en los meses que vienen. Esto hará que incluso a pesar de la amenaza de una recesión en Estados Unidos, el año 2008 esté relativamente tranquilo.

Avisora en cambio problemas en 2009 y 2010, que pueden venir desde el frente macroeconómico doméstico, por asuntos que hasta ahora no se han solucionado como son los déficit fiscal y de cuenta corriente y la inflación.

Entre tanto, el presidente de Fasecolda y ex ministro de Hacienda, Roberto Junguito, piensa que la crisis internacional sin ser devastadora, se dejará sentir este año. “Hay que ser realistas. Sí nos va a afectar”, dijo. Menciona el hecho que una tasa de crecimiento del PIB de 4,7%, implica desaceleración frente al pasado.

Presentó además los resultados de un estudio del Fondo Monetario Internacional, que muestran cómo una reducción de 1% en la tasa de crecimiento de Estados Unidos se traduce en una baja de 1,5% en la tasa de crecimiento de Colombia, una de las cifras más altas del hemisferio. “Hay que ser cautos”, recomienda frente a este escenario.

Considera que si bien Colombia tiene buenas bases en la economía doméstica, no será inmune a las crisis internacionales en los dos años próximos.

Hueco de inflexibilidades
Mientras tanto, el banquero de inversión Armando Montenegro, alertó sobre el rumbo que está tomando el manejo de la política para contrarrestar la desaceleración. De un lado cree que a pesar de la necesidad de corregir las finanzas públicas, no hay interés del gobierno en emprender esa tarea. Así mismo se preocupa por decisiones como las de aumentar los aranceles. “Nos estamos metiendo en hueco de inflexibilidades”, asegura.

A pesar de todo, considera que Colombia sigue siendo visto como un país de oportunidades para los extranjeros. Para sustentar su argumento recuerda que antes de la crisis financiera, los spreads de riesgo de los países emergentes eran bastante parecidos unos a otros. “Con la crisis ya se ve que hay países y sectores más riesgosos que otros”, dice. Colombia es uno de los que sale mejor librados.

Con todo, las oportunidades que se plantean para el país se deben reforzar con un ambiente de tranquilidad tanto en seguridad física como jurídica. Por eso considera que la caída del proceso de venta de las electrificadoras regionales envía un mal mensaje para inversionistas.

En un entrono de mayor inversión internacional, el presidente de la Bolsa de Valores de Colombia, Juan Pablo Córdoba, considera que esperar una devaluación del peso frente al dólar en el corto plazo es virtualmente imposible. Vaticina que el peso seguirá fortaleciéndose frente a la divisa norteamericana.

El riesgo para este año, en el que todos los panelistas coinciden, está en que la crisis financiera internacional se agudice más allá de lo que se espera. Esa es una posibilidad. “Es una crisis que ha salido de a poquitos, en cámara lenta y aún no a acabado”, dice Armando Montenegro.

Al lado del cliente
Por su parte el presidente de Alpina, Julián Jaramillo, mostró cómo su empresa ha podido ajustarse a las condiciones tan cambiantes del entorno económico de los últimos años, estando cerca del consumidor para entender sus necesidades. “Las oportunidades están en el consumidor”, dice. Por eso ha fundado el crecimiento de la empresa en nuevas tendencias de alimentación, como son las de los alimentos funcionales o con mayor poder nutricional. También ha corregido los precios de los productos. Hace unos pocos años los productos de Alpina estaban 30% por encima de los de la competencia, una situación que hoy no existe.

La cercanía a la demanda es lo que le ha permitido crecer y será el argumento que usará Alpina para defenderse del próximo temporal económico, cuando sea que este llegue.

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