| 8/6/2008 12:00:00 AM

Las nuevas leyes de Chávez

El presidente de Venezuela aumentó su control sobre la economía con 26 decretos. El Estado puede nacionalizar empresas e intervenir el mercado.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, decretó un paquete con 26 leyes que incrementan el poder del Estado en la economía, meses antes de unas disputadas elecciones regionales, lo que generó fuertes críticas del sector privado y la oposición.

A continuación, algunas medidas clave del paquete legislativo:

* Las leyes facilitan la expropiación de bienes ligados a la producción de alimentos, bienes y servicios "esenciales." El Ejecutivo puede decretar qué bienes son esenciales e iniciar los procedimientos de expropiación, sin necesidad de una orden judicial, de los negocios que los producen.

* El Gobierno puede intervenir con las "medidas necesarias" cualquier punto de la cadena de producción de bienes y servicios esenciales, si determina que los privados no están operándoles "para la satisfacción de las necesidades colectivas."

* El presidente puede decretar nuevos controles de precios sobre cualquier bien considerado "esencial," que se sumarían a los ya existentes.

* Las leyes impulsa un papel activo del Ejecutivo en la economía, más que como un simple regulador. Por ejemplo, las autoridades junto con grupos comunitarios organizados podrán determinar los niveles de consumo de diferentes alimentos en regiones específicas del país.

* Las autoridades tendrán ahora el poder de anular contratos estándar entre partes privadas, como los que los consumidores firman habitualmente para contratar una línea de telefonía celular o servicios de televisión por cable, si el Gobierno determina que las condiciones son abusivas.

"Define cuánto deben comer los venezolanos"

Las medidas, aprobadas por Chávez el último día que gozaba de poderes especiales para legislar por decreto, son parte de su agresiva agenda política iniciada en el 2007 para implantar el socialismo y algunas son similares a unas propuestas que fueron rechazadas en un referendo constitucional en diciembre.

Las leyes dan al mandatario nuevos mecanismos para luchar contra la tasa de inflación más alta de Sudamérica, en momentos en que sus seguidores se quejan cada vez más del fuerte aumento de los precios, que se aceleraron un 22,5 por ciento en el 2007.

Líderes de oposición acusaron a Chávez de intentar "colar" parte de su fallida reforma constitucional y cargaron contra él por no discutir públicamente el paquete legislativo con la sociedad y los sectores afectados.

"El Gobierno, porque le dio la gana, sacó estas 26 leyes y las metió de contrabando y en la noche, aspectos a los que ya el pueblo venezolano, de manera clara, dijo que no," aseguró el dirigente opositor Julio Borges.

La nueva legislación permite a Chávez nombrar autoridades políticas regionales y proveerles de fondos públicos, lo que le permitiría retener el control en estados clave, incluso si sus candidatos son derrotados en las próximas elecciones a gobernadores y alcaldes previstas para noviembre.

Los decretos encajan con la visión centralizada de la economía que tiene Chávez, al otorgar al Gobierno amplios poderes para intervenir en cualquier fase de la cadena de producción, e incluso puede conformar comités para decidir cuánta comida debe ser consumida en ciertas regiones.

"Básicamente, el Estado está definiendo qué es lo que es lo que debe comer el consumidor venezolano, cuánto comer, dónde adquirir su marca de preferencia," dijo Pablo Baraybar, presidente de la cámara de la industria alimentaria.

El autoproclamado líder revolucionario lanzó el año pasado un ambicioso plan para nacionalizar sectores clave de la economía, como las telecomunicaciones y el sector energético, que acabó con la salida del país de los gigantes petroleros Exxon Mobil y ConocoPhillips .

Tras su derrota en el referendo de diciembre, Chávez comenzó el año a un ritmo más pausado, pero poco después anunció nuevas estatizaciones en el sector siderúrgico y cementero, para seguir el mes pasado con el anuncio de que comprará la unidad en el país del grupo español Santander .

Horizonte electoral
Chávez mantiene un amplio apoyo popular gracias a sus multimillonarios planes sociales financiados con la vasta renta petrolera, pero la galopante inflación ha comenzado a comerse los beneficios que reciben los estratos más pobres.

Sondeos preliminares muestran que el oficialismo podría perder algunos estados y ciudades clave en las elecciones de noviembre, quebrando la abrumadora mayoría que mantiene en la administración local.

Analistas creen que el apoyo de sus seguidores está empezando a resentirse por la mala gestión de la "revolución" en aspectos como en servicios públicos, inseguridad y vivienda, aunque suelen culpar al entorno presidencial y todavía respaldan fuertemente a Chávez.

En junio, el mandatario instó a líderes empresariales a crear alianzas con el Gobierno para impulsar el crecimiento económico, ofreciéndoles incentivos como préstamos blandos y condonación de deudas, una aproximación conciliatoria que contrasta con el agresivo paquete de decretos-ley.

Una de las leyes permite al Gobierno forzar la compra de activos de producción de alimentos e implantar medidas especiales para evitar el acaparamiento o "alzas indebidas de precios," luego de que el país viviera en el 2007 meses de desabastecimiento de rubros básicos que dañaron seriamente la imagen del Gobierno.

Otra norma habilita al Ejecutivo para expandir los controles de precios existentes a rubros que el presidente considere esenciales y le facilita el trámite para nacionalizar los negocios que produzcan estos insumos.

El Gobierno también tiene el poder para anular contratos entre partes privadas que determine como abusivas.

"Estas leyes son un ataque frontal a la economía descentralizada, promocionan la intervención y planificación centralizada del estado," dijo José Vicente Haro, abogado constitucionalista de la Universidad Católica Andrés Bello.

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