| 5/10/2007 12:00:00 AM

Las dudas al sembrar

Según un informe de la CEPAL, los cultivadores van a preferir sembrar para generar biocombustibles y no para vender el maíz y el aceite como alimento. Colombia se destaca por ser un país con gran potencial productor de biocombustibles.

De no ser cuidadosos, la inminente demanda de biocombustibles amenazaría los cultivos de alimentos en América Latina e iniciaría una escasez de productos de la canasta familiar. Esta es una de las conclusiones del estudio “Oportunidades y riesgos del uso de la bioenergía para la seguridad alimentaria de América Latina y el Caribe”, presentado la semana anterior en conjunto por la FAO (Oficina de las Naciones Unidas para los Alimentos y la Agricultura, por sus iniciales en inglés) y la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe).

El punto de partida es la actual situación de algunos países de Centroamérica que basan gran parte de su dieta en el maíz, uno de los alimentos que sirve de materia prima para la fabricación de biocombustibles. “En general los países de Centroamérica, cuya dieta está basada en el maíz, son los que representan mayores riesgos de disponibilidad de alimentos frente al auge de la bioenergía. En el caso de los países del Caribe, la falta de tierras disponibles y aptas para dedicar a los cultivos energéticos es un freno importante en su capacidad para producir biocombustibles”.

Las economías desarrolladas del hemisferio, como Estados Unidos y Brasil, están diseñando planes alrededor de la producción de biocombustibles, lo que ha incrementado el cultivo de maíz en el primer país y de caña de azúcar en el segundo. Incluso en Estados Unidos ya se están encendiendo las alarmas por un posible aumento en alimentos como las tortillas de maíz, harinas y otros, debido al creciente interés de los agricultores por destinar este grano a los biocombustibles, en vista de que éste es mejor pagado en ese mercado, en comparación con los comestibles.

Alrededor de este tema, el estudio afirma: “En el corto plazo es muy probable que una rápida y fuerte expansión en la producción de biocombustibles a nivel mundial tenga efectos sobre la demanda, las exportaciones, la asignación de hectáreas para cultivos energéticos y no energéticos y en los precios de los cultivos, poniendo en riesgo el acceso a alimentos de los sectores más pobres”.

Oportunidades
Quienes afirman que la tierra para cultivar ya está copada y que está amenazada por la sustitución de cultivos para sembrar materias primas para elaborar etanol de palma de aceite, soja o maíz, se equivocan, como trata de sugerir el informe.

Con cifras concretas señala que existe un gran potencial para el aumento del área cultivable. Esta tierra arable está disponible para ser utilizada para cultivos energéticos que, si están acompañados de un paquete de políticas y programas bien diseñados, “podrían ir en beneficio de millones de pequeños productores rurales que actualmente se encuentran en condiciones de pobreza, sin comprometer ni la seguridad de la región”, agrega en sus apreciaciones.

El mayor potencial de desarrollo se concentra en dos grupos, considerando las áreas con condiciones climáticas, ambientales y tecnologías, así como el área necesaria para la obtención de una mezcla de 5% de etanol en el combustible. En el grupo con potencial de expansión en caña o maíz están Brasil, Bolivia, Argentina, Colombia, Paraguay y Uruguay. En el grupo con potencial de crecimiento en biodiesel a partir de soja y palma aceitera están Brasil, Argentina, Colombia, Perú y Bolivia.

Cabe destacar que Colombia está presente en ambos grupos al lado de dos países con avanzado desarrollo en esta materia como Brasil y Argentina, con un territorio mucho mayor que el nuestro.

Opiniones
El secretario ejecutivo de CEPAL, José Luis Machinea, señaló que el desarrollo rápido y eficiente del biocombustible en la región debe contener otros ingrediente como contemplar unos beneficios para la población. “Es necesario coordinar políticas entre las esferas agrícola, energética, medio-ambiental, comercial, financiera y tributaria. Esta coordinación requiere de la constitución de grupos de trabajo multi-ministeriales y también de la participación de la sociedad civil”, dice Machinea.

En cambio, el Representante Regional de la FAO, José Graziano da Silva, recalcó que la oportunidad es buena, más implica riesgos y que es responsabilidad de los gobiernos implantar políticas para minimizar los riesgos y maximizar los beneficios. Para lograrlo extendió un ofrecimiento de la FAO para prestar ayuda técnica a los gobiernos de la región que quieran implantar un programa sustentable de producción de bioenergía.

Una de las conclusiones fundamentales del estudio es que las implicaciones de la bioenergía para la seguridad alimentaria y el medio ambiente dependerán de la escala y velocidad de cambio, así como el tipo de sistema que se considere, la estructura de los mercados de productos y energía, y las decisiones en materia de políticas agrícolas, energéticas, ambientales y comerciales.


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