| 4/29/2009 12:00:00 AM

Las aerolíneas de bajo costo, el futuro para América Latina

¿Cómo se hace una aerolínea de bajo costo?¿Por qué tienen un futuro tan despejado en la región? Entrevista con Tarsicio Gargioni, vicepresidente de Mercadeo y Servicios del grupo brasileño Gol.

Las aerolíneas que puedan ofrecer servicios de bajo costo tienen su futuro asegurado en América Latina. Es la opinión del vicepresidente de Mercadeo y Servicios del grupo brasilero Gol-Varig, Tarsicio Gargioni.

“Tienen un futuro promisorio porque hay un gran número de personas ingresando al sistema aéreo, que son muy sensible a precios”, afirmó. Se trata de personas de rentas medianas y bajas que necesitan usar el avión para hacer negocios o para sus asuntos particulares.

Las cifras de pasajeros potenciales son elevados en la región. Solo en Brasil en los últimos siete años, 20 millones de personas entraron a la ‘Clase C’, es decir, hogares con un ingreso mensual promedio de 1.200 reales, esto es, cerca de US$500.

Muchos de ellos están empezando a volar en avión. En los últimos ocho años, el grupo Gol ha movilizado 100 millones de personas, el 10% de las personas que manifiestan estar haciendo su primer vuelo.

A Tarsicio Gargioni le parece que las compañías aéreas que operen con precios bajos tendrán éxito en todo el mundo, no solo en América Latina. “Todas tienen características parecidas. Un servicio bueno pero no muy sofisticado”, explica.

Las aerolíneas pueden escoger la estrategia de ser grandes para tener costos administrativos promedio muy bajos, o ser pequeñas para tener costos administrativos muy reducidos. Al ejecutivo brasilero, le parece que las dos estrategias pueden funcionar dependiendo del mercado. “Lo importante es que se preserven los principios fundamentales de una aerolínea bajo costo”, señala.

Esos principios son sencillos. Tener una flota con aviones idénticos o, cuando menos, de la misma familia; mantener la eficiencia operacional, esto es, que los aviones estén mucho tiempo en el aire; tener un uso intensivo de tecnología para bajar lo costos de mercadeo y operación, como por ejemplo, vender por Internet; y ofrecer servicios simples.

Pero a pesar de que parece fácil, operar con esas normas en muy complejo. “Hay que tener una disciplina muy fuerte para mantener esta arquitectura que es la base de un negocio de bajo costo. No se puede sofisticar”, añade Tarsicio Gargioni.

Le parece que para las aerolíneas de bajo costo hay un futuro despejado. Sin duda
Deben tratar de mantener eficiencia muy alta para que los costos fijos sean diluidos, pero para los que van quedando el futuro parece guardar una buena recompensa.

Un estudio de la Organización Internacional de Aviación Civil, ICAO, muestra que el tráfico aéreo de pasajeros crecerá alrededor de 6% anual en los próximos 20 años en América Latina. Menos que en Asia, pero más que en otros lugares del mundo.

Con ese crecimiento de la demanda, piensa que las aerolíneas grandes se consolidarán, pero que habrá nuevas oportunidades para que entren otras más pequeñas, sobre todo de naturaleza regional.

El único nubarrón en el horizonte sería por ahora un nuevo aumento en el precio del petróleo. “Hacemos permanentemente un esfuerzo mental para que el combustible no se dispare”, dice. Hay que recordar que los gastos de combustibles representan alrededor del 40% de los costos de operación de las aerolíneas. Si los precios no aumentan demasiado, el futuro para estas empresas parece interesante.

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