| 4/4/2008 12:00:00 AM

"La vida de los otros"

La cadena de supermercados alemana LiDL está en problemas por espiar a sus empleados a la usanza de la vieja Stasi.

LiDL, una reconocida cadena de supermercados alemana que cuenta con 2.900 sucursales dentro y fuera de Alemania, protagoniza esta semana un bochornoso escándalo. La empresa contrató durante siete meses del año anterior a una firma de detectives que entregaba semanalmente informes sobre sus empleados que incluían detalles concretos sobre su vida privada. “El señor H. dibujó un corazón en un recibo para la señora L., ayer cuando se despidieron se acercaron mucho el uno al otro, desafortunadamente no alcancé a ver si él le dio un beso en la mejilla pero así me pareció”.

Los informes son similares a los que elaboraban los miembros de la Stasi, la antigua policía secreta de la extinta Alemana Oriental, que consistían en describir detalladamente la vida diaria de cualquier ciudadano sobre el que recayera alguna sospecha de rebeldía, así como lo muestra la película “La Vida de los Otros”, ganadora el año anterior del Oscar a mejor película extranjera.

La revista alemana “Stern” destapó el escándalo con un minucioso reportaje en su edición de esta semana, en donde incluye varios apartes de estos informes. “La señora L. compró hoy también un sándwich en la panadería de al lado durante su descanso. No hay ninguna señal de su poca solvencia o de la abstinencia que debería corresponder a ella, fuma los cigarrillos más caros de Alemania y manda a su hijo de vacaciones por cuatro semanas a la casa de su cuñada en Italia”.

Cada sucursal mencionada en el informe fue investigada durante una semana, el material para su redacción se recogía mediante cámaras de video del tamaño de una caja de fósforos instaladas por todo el almacén, incluidas las áreas de descanso para los empleados. La firma de detectives contratada por las directivas del supermercado, enviaba un agente que se presentaba a las seis de la mañana y le explicaba al jefe de la sucursal que se instalarían cámaras para evitar posibles robos, de esta manera el jefe quedaba advertido de la presencia de las cámaras, pero no de su verdadero propósito.

“El jueves a las 2:50 la señora T. habló con su novio, aunque sabe que hay muchos clientes y que aún hay varios trabajos por hacer, le promete que saldrá a las 3 de la tarde, lo que efectivamente hace”. Apartes de conversaciones privadas fueron monitoreadas e incluidas en el informe, el detective permanecía en el almacén y podía escuchar hasta las charlas en las áreas de descanso, por eso reportó lo siguiente después de oírlo en una conversación entre dos empleadas. “La señora J. mencionó que nunca ha pagado la contribución GEZ (un pago obligatorio mensual que debe hacer en Alemania todo el que tenga televisor o radio en su casa), ella aparece ante las autoridades aún registrada como si viviera donde sus papás, aunque hace tiempo vive con su novio”.

Dieter Schwarz, el propietario de LiDL, cadena de supermercados de descuento que ocupa el primer lugar de ventas en Alemania, es el cuarto hombre más rico del país con una fortuna superior a 10 mil millones de euros, de acuerdo con la revista “FOCUS Money”. En contraste con los empleados de su cadena de supermercados, Schwarz es famoso porque su vida privada está muy protegida y las fotografías que hay de él pueden contarse con los dedos de una mano.

No es la primera vez que se escribe sobre el trato inapropiado que reciben los empleados en la empresa de Schwarz, el Sindicato Internacional de Trabajadores Independientes, conocido como Verdi, publicó en 2006 el libro “The black book of LiDL in Europe” (El libro negro de LiDL en Europa) en el que exponen testimonios de acoso laboral y datos sobre bajos salarios y cuentas mal saldadas para empleados de alto y bajo nivel. El problema se extiende en países como Francia donde hay 1.250 sucursales de LiDL, España donde hay 390 o Gran Bretaña que cuenta con 385, entre otros.

De acuerdo con el reportage de la revista Stern que generó la polémica, sólo seis de las 2.900 sucursales de LiDl cuentan con un comité de empresa, el espacio que según la legislación alemana permite a los empleados discutir medidas en defensa de sus derechos frente a los empleadores.

Ni el “Libro negro de LiDL en Europa” se salvó de aparecer en los informes. “En la sala de descanso se encuentran dos libros (... ) el segundo es el “Libro negro de LiDL en Europa”, allí encontré una notas escritas a mano por la señora L., que parece que recibió el libro prestado de la señora E.”

Precisamente Verdi, el mencionado Sindicato Internacional de Trabajadores Independientes que publicó el libro hace dos años, ha invitado activamente a los empleados a demandar a la empresa, habrá que ver que consecuencias enfrentará Schwarz en esta ocasión.

Por Carolina Avendaño – especial para Dinero.com
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