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María Lucía Villegas atiende su negocio junto a su equipo de trabajo. Su vitrina es diferente todos los días a pesar que hay clásicos que no dejan de exhibirse.

| 7/14/2009 12:00:00 AM

La receta exitosa para los negocios

Home Baked, nació hace dos años como un negocio casero. Es un caso que tiene muchas enseñanzas que pueden usar los microempresarios y los emprendedores.

Home Baked, nació hace dos años como un negocio casero. Hoy, dos meses después de abrir su primer local, es un caso que tiene muchas enseñanzas que pueden usar los microempresarios y los emprendedores. Es una demostración clara que ingredientes como el producto, el diseño, además de la habilidad gerencial ayudan en el despegue de una empresa, incluso de las que ofrecen artículos relativamente nuevos en el mercado.

María Lucía Villegas, pastelera de profesión y diseñadora gráfica, cuenta cómo su oficio de hacer muffins y cupcakes en casa se creció. Desde 2007 hacía ponquecitos y muffins por encargo. Era su hobby. En poco tiempo sus recetas tuvieron una muy buena demanda. Por su oficio tenía una cocina industrial instalada, pero poco a poco, como lo describe, el comedor fue tomando el aspecto de una central de empaques.

En ese momento pensó abrir un local, aunque muchas personas cercanas al proceso le hacían la pregunta práctica, la que demuele muchas ideas de negocio antes de comenzar: “En estas épocas de crisis y de vacas flacas, ¿cómo va a hacer para sostener un negocio a punta de ponquecitos?”, recuerda la emprendedora.

De todas maneras le apostó a su idea y decidió abrir su local. Esto porque juzgó acertadamente que el riesgo no era tan alto. De un lado, conocía bastante bien la aceptación de su producto y los precios a los que los podía vender. El estudio de mercado, que tanto les falta a muchos microempresarios que comienzan, lo tenía hecho en la forma de ventas reales.

Además una buena parte de la publicidad ya estaba en la calle mucho antes que el local. María Lucía Villegas desde que producía en la casa había usado la marca Home Baked, y desde hacía tiempo enviaba correos electrónicos de promoción a una base de datos de clientes que crecía con la promoción voz a voz. Incluso los ponquecitos que salían ‘de su comedor’ ya tenían los empaques como los que hoy vende en el almacén.

Faltaba el diseño del almacén y de otros elementos del establecimiento. Ella misma, desde cero, planeó las vitrinas, el mobiliario comercial y la ropa de las personas que trabajan allí. El resultado, impecable. “Muchas personas me preguntan si es una franquicia”, dice. Otros le preguntan si copió el diseño de algún almacén prestigioso en Nueva York.

El diseño está en todo. En los empaques, en los vasos y en la manera de adornar sus postres. De hecho los cupcakes y los muffins son el único elemento de la decoración de la vitrina. Por eso ella trata de tener un surtido diferente todos los días para que haya variedad, aunque siempre incluye los de chocolate, un clásico que nunca deja de exhibir.

Entonces cuando María Lucía Villegas inauguró su almacén Home Baked, mantuvo la línea que traía. Vende cupcakes y muffins, dos productos conocidos, pero no tan comunes en Colombia. Hoy se consiguen en restaurantes pero no existía una tienda que los ofreciera como su producto principal.

Pero el diseño no es lo único novedoso en esta empresa. La política de precios también lo es. Un ponquecito para comer en la tienda cuesta $3.500, pero cuando se quiere ‘para llevar’, cuesta $5.000. La razón, el empaque que se le cobra por separado y abiertamente al cliente. Esto hace que los empaques, que también tienen un componente alto de diseño, se conviertan en otro producto del almacén.

En cifras, las ventas han sido 70% superiores a lo esperado y la rentabilidad va bien. “Por ahora este negocio es de caja menor, pero las utilidades son altas, porque díganme ¿qué tanto cuesta hacer un cupcake? ... nada”, dice. Además de los costos de producción, las erogaciones más grandes son el arriendo del local y la nómina de las personas de ventas. Por eso ya está entrenando un equipo para alcanzar mayor eficiencia.

Villegas cree que hay otros elementos que le han permitido superar todas las expectativas de ingresos. Dos de ellos los resume con dichos populares: “el que tiene tienda que la atienda” y “todo entra por los ojos”. El tercero es que la multidisciplinariedad (pastelería y diseño) la beneficia.

Además del producto, ofrece asesoría a sus clientes. “Llega gente que quiere hablar conmigo directamente, para ver si yo les puedo ayudar asesorándolos en cualquier evento”, comenta.

No tiene catálogo de productos. Se niega a tenerlo porque como parte de su estrategia quiere que cada uno de sus productos, incluso los que se hornean a diario, sea diferente.

A pesar del poco tiempo que lleva abierto Home Baked, ya tiene una historia interesante. Una microempresa que reuniendo ingredientes básicos de estrategia y de mercadeo y diseño logró una combinación que hasta el momento ha demostrado ser exitosa.

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