| 4/12/2012 2:20:00 PM

La gambeta del senador

El proyecto que busca declarar al fútbol colombiano de “interés público” favorecería a dos operadores de TV que no se resignan a ver el espectáculo desde las tribunas.

Aunque lleva poco más de tres décadas de actividad en la vida pública, el hoy senador Luis Fernando Duque ha sabido mantener intacto el espíritu social que, desde sus años de juventud, le ha servido para librar batallas en pro de los menos favorecidos. Como legislador, por ejemplo, echó a andar el Plan Nacional de Seguridad Alimentaria y se la jugó a fondo con leyes que ayudaron a garantizar, tanto la cobertura en salud de las madres comunitarias como la jornada nocturna en las universidades públicas del país.

Con la misma certeza de seguir defendiendo a capa y espada los intereses de la sociedad, ahora el senador Duque se está dando la pela por una iniciativa que, a diferencia de las del pasado, ha desatado un vendaval de preguntas, críticas y suspicacias. Se trata del proyecto de Ley “Fútbol para Todos”, radicado en la Presidencia del Senado el pasado 13 de marzo y cuyo propósito no es otro que declarar al fútbol profesional colombiano de interés público.

A la luz de los aficionados, suena de maravilla. Sin embargo, las cosas no son tan sencillas como parecen. Y para comprender los intríngulis que esconde el proyecto del parlamentario Duque hay que ver cuáles fueron sus orígenes. Todo se remonta al 1º de enero de este año, cuando la Dimayor –propietaria de los derechos de televisión del fútbol– decidió cambiar su modelo de contratación que hasta ese momento era exclusivo con Telmex-Une. Es decir: existía una especie de monopolio en cabeza de estos cableoperadores que impedía a sus competidores transmitir los partidos profesionales.

Con el cambio de esquema, la Dimayor no solo le puso punto final a la exclusividad de Telmex-Une sino que les dio la posibilidad al resto de empresas del país de entrar en el negocio del fútbol. La condición fue clara: cualquier operador puede tener acceso a los derechos siempre y cuando pague $2.344 por cada uno de sus suscriptores.

Convencida de que era la oportunidad de ofrecerles a sus abonados la opción de ver fútbol, la plana mayor de Directv no dudó en acogerse al nuevo modelo de contratación de la Dimayor. Por eso, desembolsó $11.250 millones a favor del ente deportivo, como anticipo de una negociación que a la postre costaría más de $50.000 millones.

Una transacción que a los ojos de Telmex-Une fue un incumplimiento contractual por parte de la Dimayor. Así que, con el ánimo de evitar enfrentamientos jurídicos, sus directivos hicieron una contrapropuesta por $88.985 millones –40% más de lo pactado con Directv– para recuperar la exclusividad perdida.

El monto, que para cualquiera sonaría más que tentador, según Ramón Jesurún, presidente de Dimayor, resultó irrisorio: “Si Telmex-Une quiere negociar con nosotros tiene que cumplir las mismas condiciones que le estamos pidiendo a cualquier otro operador: pagar $2.344 por suscriptor. Así que, en su caso particular, tendrán que multiplicar esa suma por los 2,6 millones de suscriptores que tienen. ”

¿Y el proyecto de ley?

Desde el preciso instante en el que entró en vigencia el nuevo modelo de contratación de la Dimayor, las quejas por parte de los suscriptores de Telmex-Une se convirtieron en el pan de cada día. En las oficinas de la agonizante Comisión Nacional de Televisión, por ejemplo, empezaron a llover tutelas que reclamaban el derecho a la información. También al despacho del Superintendente de Industria y Comercio llegaron varias demandas contra la Dimayor por, supuestamente, promover la competencia desleal.

Esos gritos de inconformidad motivaron al senador Duque a radicar su proyecto de Ley para, según sus palabras, acabar con los monopolios. En el segundo capítulo de la iniciativa se lee claro: “(...) evitar las prácticas monopolísticas o de exclusividad con los derechos de transmisión de los partidos del Fútbol Profesional Colombiano”.

Lo que muchos, como la Dimayor, no entienden es por qué el Senador habla de acabar con los monopolios cuando, precisamente, lo que hizo esta entidad con su nuevo modelo fue terminar con la posición de control que tenían Telmex-Une en el mercado. “Yo no sé si el proyecto de ley está direccionado o no, pero lo que sí sé es que está hablando exactamente de lo único que aquí no existe: un monopolio –explica Jesurún–. Lo extraño es que cuando sí había exclusividad con Telmex-Une nunca se presentó ninguna iniciativa en el Congreso”.

La prueba de que hoy no existe monopolio alguno es que al menos 35 empresas tienen los derechos de transmisión del fútbol, entre ellas Directv, Supercable y cerca de 20 canales de servicio comunitario.

Así pues, todo se trata de una discusión comercial y no de un problema de leyes. Y la gente de Telmex-Une es consciente de eso. Tanto así, que en un reciente encuentro con los directivos de la Dimayor ofreció US$1 millón mensuales por volver a acceder a los derechos que, por tantos años, tuvo del fútbol. No obstante, la oferta, a juicio de Jesurún, equivale a 500% menos del valor real del negocio y por eso no fue aceptada.

“Intuimos que ciertos cableoperadores se están moviendo para lograr, por otros medios, lo que no han podido en las mesas de negociación”, sentencia Carmen Lucila Osorno, presidente ejecutiva de Directv. Y dentro del gremio del fútbol, se oye la misma pregunta: ¿por qué un senador está promoviendo una ley que, por ahora, a los únicos que beneficiaría sería a los de Telmex-Une?

Consultado sobre el tema, el Senador respondió: “no tengo ninguna cercanía con la gente de Telmex-Une, soy un senador independiente y el proyecto a los únicos que beneficiará será a los colombianos”.

El debate sigue caliente. Las partes en conflicto, no solo están a la espera de los resultados que pueda tener la iniciativa del Senador sino que siguen buscando los mecanismos para zanjar una diferencia que a la larga solo va en detrimento de un deporte que mueve millones y pasiones.

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