| 2/1/2006 12:00:00 AM

La cuenca del Pacífico: necesita arrancar motores

Santiago Pinzón, consultor y experto en Administración Pública, insiste en que es necesario cumplir con las promesas que se han hecho para el desarrollo de la cuenca del Pacífico.

Desde la época de nuestros tatarabuelos se tiene identificada la Cuenca del Pacífico como un motor esencial para el progreso de Colombia. No han faltado los diagnósticos y estudios económicos, las "iniciativas" y los "buenos" discursos al respecto. Han pasado los años y de las palabras a los hechos existe una gran deuda.

Cuatro elementos obligan a impulsar una efectiva inversión en infraestructura vial y portuaria de esta región geográficamente estratégica para la prosperidad de Colombia. Primero, el crecimiento económico de China e India y su influencia en el mercado mundial para crear oportunidades de negocios. Segundo, la necesidad de aumentar la competitividad respecto a nuestros vecinos, diversificar las exportaciones y atraer inversión extranjera. Tercero, el futuro TLC Andino permitirá impulsar una nueva dinámica de intercambio comercial con la Costa Oeste de los Estados Unidos, la cuenta con una mayoría hispana. Cuarto, es un tesoro ambiental para generar alternativas de desarrollo sostenible y de turismo ecológico.

Si bien la región es un escenario complejo y para los actores armados tiene un carácter estratégico, también es cierto que ha faltado construir una agenda común de progreso. La Cuenca del Pacífico cuenta con 1.400 Km. de costa distribuida en cuatro departamentos: Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño, alberga el 17.6% del total de la población del país, representa el 15% del total del PIB nacional, sus exportaciones equivalen al 8% del total del país y cuenta con solo dos de las doce zonas francas del país. Es una región de abundantes recursos naturales pero repleta en contrastes sociales. De acuerdo al Departamento de Planeación Nacional, mientras el Valle del Cauca, en términos del índice de necesidades básicas insatisfechas (NBI) es un de los departamentos que muestran altos niveles de satisfacción, y en consecuencia de mejor calidad de vida, Nariño está en los niveles medio y Chocó hace parte de los departamentos con los menores niveles de NBI en el país. De los cuatro departamentos, el Valle del Cauca concentra la mayor parte de la actividad económica con una participación en el PIB del 77% regional, es el tercero en exportaciones del país y el 56% de la población total de la cuenca pacífica reside en este.

Motor por despegar

Fortalecer la infraestructura vial y portuaria de la cuenca del pacífico es una prioridad que no se puede seguir ventilando a título electoral y mucho menos bajo el rotulo de "prioridad" del momento. Tiene que ser un asunto crítico de política de Estado y regional. Precisamente porque una de las mayores dificultades de la economía colombiana es el bajo nivel de competitividad de nuestros productos en los mercados internacionales debido, en gran medida, a la alta participación de los costos de la operación logística del transporte en el precio final de los productos. La costa Pacífica no cuenta con una red articulada y homogénea de carreteras y su capacidad portuaria necesita modernizarse aún más.

No hay duda que la inversión y construcción de infraestructura portuaria y de transporte tiene un enorme impacto en la competitividad regional, nacional e internacional. Adicionalmente, dicha inversión tiene efectos directos en la generación de empleo e indirectos sobre la productividad al integrar centro de producción y consumo.

La región será parte fundamental de la Agenda Interna una vez firmado el TLC. Pero también no hay duda de que requiere de un proyecto vial y ferroviario moderno que comunique los departamentos de punta a punta, similar y complementario al eje Puebla-Panamá (del cual Colombia quiere formar parte) y el cual conectará esta ciudad mexicana con todo Centroamérica hasta Panamá. De igual manera, es imperativo fortalecer los puertos de Buenaventura y Tumaco, sus aeropuertos, llevar a buen término la ampliación del corredor vial Bogota-Buenaventura y explotar aun más la figura de la Zona Económica Especial de Exportación de Buenaventura.

Lo anterior permitiría una mayor eficiencia en términos de complementariedad y transporte, y aun mas importante reducir los costos de la operación logística del transporte en el precio final de los productos.

La conexión vial Aburrá - río Cauca, que se compone del túnel Fernando Gómez Martínez (4,6 Km. el más largo del país y de Latinoamérica) y la conexión vial Guillermo Gaviria Correa, se constituye en el mejor y más reciente ejemplo del impacto económico que ofrecería la efectiva inversión y construcción de infraestructura de transporte en la cuenca pacífica. Dicha obra, realizada en 8 años, conformada por 27 puentes, con un costo de alrededor de 325.000 millones de pesos, con un peaje de primera categoría de $10,000 y realizada bajo la administración de diferentes Presidentes, Gobernadores, Alcaldes y Ministros, no sólo unirá a Medellín con el Occidente antioqueño en menos tiempo (aprox. 7-8 horas) sino que también unirá Medellín-Turbo y por si fuera poco Venezuela, Santander, Antioquia.

El tiempo que se tomó para construir la conexión vial Aburrá - río Cauca, los esfuerzos fiscales, los problemas climáticos y otros desafíos gerenciales de este proyecto, comprueban que únicamente mediante una seria voluntad política que este por encima de los vaivenes electorales y que comparta una visión regional de desarrollo, se podrá materializar la inversión y construcción de infraestructura necesaria para consolidar los nodos de transporte de la región pacífica.

La cuenca pacifica tiene que despegar su motor de desarrollo y prosperidad para reducir la pobreza y aumentar el empleo, lo demás es cuento chino.
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