| 7/7/2009 12:00:00 AM

La crisis embiste a las fiestas de San Fermín

Las tarifas hoteleras se han desplomado, las dos cadenas de televisión que emiten en directo los encierros compartirán medios en la retransmisión para ahorrar costos. El Ayuntamiento ha recortado en más de un 10%, la partida económica que destina para las fiestas

La tradicional fiesta de San Fermín, celebrada en Pamplona, se verá afectada por la crisis económica mundial. Empresarios, vendedores y comerciantes sienten un miedo a la crisis similar al que experimentan los corredores al ver de cerca las astas afiladas como cuchillos de los seis toros que cada mañana toman las calles de la ciudad en su vibrante encierro.


Nadie lo diría viendo a las miles de personas que volvieron a desbordar el lunes de alcohol y alegría la ciudad de Pamplona para asistir al tradicional lanzamiento del cohete, conocido popularmente como "chupinazo", que marca el inicio de las famosas fiestas de San Fermín.


La crisis también da cornadas.

En la ciudad Vasca las tarifas hoteleras se han desplomado ante la escasa demanda y es difícil encontrar ciudadanos norteamericanos y otros turistas extranjeros dispuestos a gastarse el dinero a manos llenas durante las fiestas.

El Ayuntamiento ha recortado en 321.000 euros (US$449.660), más de un 10%, la partida económica que destina para las fiestas, dejando el presupuesto municipal en más de 2,5 millones de euros (US$3,5 millones).

Además, las dos cadenas de televisión que emiten en directo los encierros y que llevan dos años batallando por la exclusividad de los derechos han aparcado sus diferencias y compartirán medios en la retransmisión para ahorrar costes.

Pero, sin duda, en los ocho días —con sus noches— de celebración y locura colectiva, el sector de la hostelería es el que más se juega, porque de su recaudación depende en gran parte el balance del año.

"Hemos creado una burbuja ficticia con San Fermín y esa burbuja ha pinchado", dijo Mikel Ollo, un empresario local. "Nosotros creíamos que siempre íbamos a llenar".

Ollo dirige la agencia Incoming Navarra, especializada en organizar viajes para extranjeros. Con la economía mundial viviendo su peor recesión, hoteles, bares, restaurantes y turoperadores se han visto obligados a revisar sus ofertas a la baja para atraer visitantes.

De las 4.000 habitaciones disponibles en Pamplona y sus alrededores, se calcula que un 30% las llenan turistas extranjeros, fundamentalmente neozelandeses, franceses, australianos y norteamericanos, cautivados desde hace muchos años por la magia festiva y la desinhibición de Pamplona inmortalizada por Ernest Hemingway en su novela "Fiesta", publicada originalmente en inglés bajo el título "The Sun Also Rises".

Según la Asociación de Hosteleros de Navarra, la ocupación para el 2009 se prevé similar a la del año pasado, cerca de un 90%, pero con una gran diferencia. Por primera vez en muchos años, se han pagado reservas a precios inferiores a los 90 euros (126 dólares), sobre todo a las afueras de Pamplona.

"Los precios han bajado mucho y la debilidad del dólar frente al euro (1 euro cuesta 1,40 dólares) ha hecho mella en el turismo", explicó Nacho Calvo, secretario general de la asociación.

A grandes males, grandes remedios. La empresa Incoming Navarra ha ofrecido tradicionalmente un servicio denominado VIP para clientes extranjeros con elevados recursos económicos, a los que brindan atención personalizada y, por ejemplo, balcones exclusivos en el centro de la ciudad en los que poder ver de cerca los encierros.

El precio VIP depende de lo cada uno esté dispuesto a pagar. El año pasado, por ejemplo, una persona invirtió 4.000 euros diarios (5.600 dólares), aunque, según Ollo, la media habitual de gastos está entre los 700 y los 1.000 euros (980-1.400 dólares).

"Este servicio funciona muy bien entre norteamericanos, rusos y franceses", señaló Ollo. "Son clientes de un gran poder adquisitivo. En los últimos años, vienen menos, pero gastan más dinero".

Junto a este paquete turístico, Ollo ideó un servicio alternativo, que incluye la noche de hotel más un balcón para asistir al encierro por el precio de 155 euros (217 dólares) al día.

"Obviamente no se presta la misma atención que en el caso de los VIP, pero es una oferta muy buena", dijo. "Hace 20 días estábamos realmente preocupados, pero el sector ha respondido de forma rápida, creando alternativas diferentes de trabajo".

Sin embargo, por mucho que se salve el temido año de la crisis, la opinión generalizada es que los tiempos de grandes beneficios económicos en San Fermín son historia.

Ricardo Ubanell es socio del Casino Eslava, uno de los bares más emblemáticos en pleno centro de Pamplona, al lado del Hostal La Perla, en el que Hemingway solía alojarse en sus frecuentes visitas a la ciudad.

"Yo creo que la trayectoria en general ha sido a la baja en cuanto a las ganancias, sobre todo desde el año pasado", explicó Ubanell. "La gente que piense que los bares vivimos todo el año de San Fermín se equivoca. Hay que pelear todo el año".

No obstante, la semana que ahora comienza es clave. Ubanell contrata hasta nueve camareros más sólo para atender a la desbordante clientela ávida de alcohol durante los días de fiesta y los precios de bebida y comida suben de manera notable.

No obstante, Ubanell ha pedido a sus distribuidores la misma cantidad de alcohol que el año pasado. Está convencido de que le dará salida. Otros bares, sin embargo, han optado por recortar ligeramente sus pedidos, por si acaso las ventas descienden.

En su opinión, es cierto que los precios son excesivos durante estos días y sugiere un pacto que evite competencia desleal y sea realista con la crisis económica y el bolsillo del turista.

"Las expectativas son un poquito más bajas por la crisis, no cabe duda", precisó.




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