| 2/10/2011 11:25:00 AM

La crisis de alimentos no afectará a América Latina

La región no es tan vulnerable. Colombia debe aceitar los mecanismos de distribución de alimentos, aduanas y puertos almacenamiento para estar prevenidos para la próxima temporada de lluvias. Así lo estima el Economista Jefe del BID, Eduardo Lora.

En el mundo hay una sensación de nerviosismo similar a la de 2008. La FAO anunció el martes un faltantes en la producción de trigo causado por fuertes sequías en China. Esto podría desbalancear todo el mercado mundial de alimentos.

“En este momento los mercados de cereales y alimentos en una situación precaria porque el balance es muy estrecho. Cualquier cosa que reduzca la oferta tiene un efecto muy grande sobre el precio”, le dijo a Dinero.com el Economista Jefe del BID, Eduardo Lora.

El problema frente a la incertidumbre que generan los anuncios está en que las reacciones de los compradores y los vendedores se magnifican. Cuando se oye de aumentos de precios y de posibilidades de escasez, las empresas acumulan inventarios y los países cierran exportaciones para proteger a sus nacionales. “Con eso empujan más los precios internacionales. En 2008 lo vimos y podría volver a producirse”, explica.

Una crisis de alimentos es una situación de escasez que puede poner en peligro vidas humanas, explica el economista. “Esto pasa en algunos países muy pobres de África y Asia, pero no en América Latina. En ningún sentido está en esa categoría. En 2008, a pesar de escándalo, no hubo desabastecimiento”, dice el economista.

“Es un mensaje muy importante, los países latinoamericanos no son tan vulnerables”, señala Eduardo Lora. De un lado, dice, tienen niveles de ingresos más altos que algunos africanos o asiáticos. “Pero más importante, las economías domésticas son muy importantes. Las importaciones son una fracción menor del consumo local”, afirma. Además, señala, “la mayoría de países tienen sistemas de transferencias condicionadas – como Familias en Acción en el caso colombiano -, que se pueden usar para compensar a los más pobres si hubiera un aumento de precios muy fuerte”, señala.

Advierte sí, que los países no deben caer en la estrategia equivocada, que es la de establecer controles de precios, que los hace más vulnerables a los cambios de rumbo de los precios internacionales.

Qué debe hacer Colombia
Frente a la llegada de la nueva temporada de lluvias a Colombia a partir de marzo, el economista piensa que lo que viene no parece alarmante. “En un país grande como Colombia no habrá escasez, pero puede haber cuellos de botella en algunos puntos que generen escaseces locales”, explicó.

Por eso sugiere una acción concreta, que califica como central: “Lo que se debe hacer es aceitar los mecanismos de distribución de alimentos, las aduanas, los puertos, los sistemas de almacenamiento”. Esto para estar preparados para un nuevo embate climático que afecte cultivos en regiones específicas.

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