| 6/1/1995 12:00:00 AM

La colonización francesa

Con la recesión económica que vive Francia, muchas empresas han volteado la mirada a Colombia.

Europa se ha convertido en uno de los principales inversionistas extranjeros en Colombia, junto con Estados Unidos. Durante el mes de enero de 1995, 48% de las inversiones totales provinieron del continente europeo; en 1994 representaban el 48,3%. Entre todos los países europeos, los británicos son los primeros inversionistas, a través de la British Petroleum en el proyecto de de Cusiana y tienen firmado un acuerdo bilateral -no aplicado todavía- que protege sus inversiones. Francia es uno de los países europeos que ha aumentado bastante sus intereses en Colombia. Según Coinvertir, de 1993 a 1994 las inversiones francesas han crecido un 67,3% sin tener en cuenta el sector petrolero o de portafolio.

Los grandes grupos son los primeros en invertir, pero ya las empresas medianas empiezan a interesarse en el país. "Colombia es considerada por la administración y por los diversos observadores europeos y americanos como uno de los mejores riesgos de América Latina. A la misma altura que Chile", afirma el consejero comercial de la embajada francesa en Bogotá, Alain Toublana. En la Cámara Colombo Francesa de Comercio e Industria, por la cual pasan la mayoría de las pequeñas y medianas empresas, Mercedes Serrano, directora ejecutiva, anotó que las solicitudes de información se han casi triplicado desde la muerte de Pablo Escobar.

Al principio de la apertura eco-nómica fueron numerosos los franceses que empezaron a importar productos alimenticios y perfumes. Pero ahora las pequeñas empresas de servicios quieren instalarse en Colombia. Este año, por ejemplo, llegó una empresa especializada en la gestión de fondos de jubilación; también vino al país otra que hace la gestión de servicios de alcantarillados y acueductos. Un nuevo fenómeno es también la llegada a la Cámara de Comercio de numerosas solicitudes de jóvenes que quieren trabajar en Colombia o practicar su profesión al finalizar sus estudios universitarios. Parece que el desempleo creciente en sus países de origen los lleva a buscar otras oportunidades, siendo Colombia una de ellas.

Hace poco una empresa basada en las Antillas Francesas quería saber si podría importar a Guadalupe, Martinica o Guyana Francesa fresas colombianas para sus supermercados. Se fueron y una semana después empezaron a importar toneladas de fresas; ahora piensan en otras frutas como uchuvas o pitahayas que no se conocen allá. Este ejemplo es modesto, pero muestra que Colombia cambió de imagen en el exterior presentando nuevas alternativas para los inversionistas extranjeros.

La apertura económica, así como la participación de Colombia en el Pacto Andino o en el G3, ofrece nuevas oportunidades, puesto que en países como Francia, donde hay crisis económica y recesión, las empresas empiezan a buscar otros mercados en otros continentes. América Latina en general, a pesar de la crisis de México, es una nueva prioridad para los inversionistas europeos que están decepcionados de los mercados de Europa Oriental.

Obviamente, el mercado colombiano no puede ser comparado a los mercados argentino o brasileño por su tamaño. Pero, en el mercado andino, Colombia llama mucho la atención por su situación geográfica, su estabilidad política y económica y el crecimiento de su mercado. "Colombia es la cabeza -o el corazón- de los países andinos", afirma el español José Nieto, presidente de Eternit de Colombia, un grupo instalado en el país desde hace 50 años, que pertenece a la multinacional francesa Saint Gobain. "Las empresas comienzan a tener en cuenta a Colombia como base para la reexportación", destaca Alain Toublana.

Las empresas que están radicadas aquí desde hace un tiempo piensan invertir más. Y las nuevas siguen llegando. La petrolera Total, Saint Gobain en los sectores automotor y de la construcción, Schneider con los equipamientos eléctricos, Rhóne Pulenc con productos químicos, Alcatel en las telecomunicaciones, han invertido más estos dos últimos años o están a punto de hacerlo.

Los franceses ganaron el contrato para la purificación del río Bogotá (que representa US$300 millones) y un grupo español hace parte de las tres empresas encargadas de la construcción de la segunda pista del Aeropuerto Eldorado. Alcatel, multinacional francesa y europea, instaló 70.000 nuevas líneas telefónicas en Cartagena, están terminando la instalación de 100.000 líneas en Barranquilla y de 80.000 en la Sabana de Bogotá. También está encargada de la nueva red de seguridad para Bogotá, conjuntamente con la Policía Nacional y la Alcaldía; está instalando un centro de comunicaciones computarizado que permitirá localizar todas las patrullas de policía y de centralizar las llamadas urgentes, además de un sistema de cámaras colocadas en los sitios estratégicos de la capital del país.

L'Oreal, multinacional francesa especializada en productos de belleza, decidió hace menos de un año instalarse en Colombia. Antes tenía solamente una representación; hoy venden directamente sus productos. En un año el monto de ventas alcanzó los niveles en Chile o Venezuela. Los nuevos directores de L'Oreal en Colombia no descartan la posibilidad de construir una fábrica para exportar a los países vecinos. "Es una plaza que puede explotar en todas direcciones", afirmó Jean-Pierre Beslin.

Eternit, que fabrica materiales de construcción en Colombia desde hace 50 años, está pensando diversificar sus líneas. Podría importar nuevos productos e invertir en nuevas plantas en los próximos años. En otro sector, Saint Gobain está listo también para invertir en una nueva fábrica de vidrio float, que significa una inversión de más de US$100 millones.

Hace un año, Renault vendió la mayoría de su participación en Sofasa al Grupo Santo Domingo. Sin embargo, los directores aseguran que esto hace parte de una política mundial tomada por la compañía, que prefiere vender licencias de ensamblaje a grupos nacionales importantes. Esta venta no interfiere en los planes de Sofasa para lanzar en Colombia los nuevos modelos: el Twingo a finales del 95 y el Clio a mediados del 96. La inversión para el ensamblaje de estos dos nuevos modelos alcanzarán los US$10 millones. Con 16.000 carros Renault que salen de la fábrica de Medellín cada año, los resultados en ventas se asemejan a los obtenidos en Suiza o en Dinamarca. Además se espera poder exportar más automóviles Renault a Venezuela y Ecuador "si las condiciones monetarias se mejoran", afirmó el director regional.

Schneider, especializado en equipos eléctricos, que se instaló en el país desde 1973, propuso en 1994 opciones para realizar proyectos llave en mano. De esta manera hicieron toda la instalacion eléctrica y la automatización de la central termoeléctrica Termoflores en Barranquilla y la estación de San Marcos.

En estos casos, siendo todas las partes eléctricas importadas, el ensamblaje que se hace aquí representa el 50% del costo final de la instalación. El volumen de ventas de Schneider aumentó en un 35% de 1993 a 1994.

Lo que llama más la atención de los inversionistas franceses interrogados es la mano de obra. Su calidad y su profesionalidad, tanto de los obreros como de los ejecutivos, es siempre destacada en comparación con los países vecinos. Sin embargo, los diversos cambios en las políticas fiscales parecen ser un freno importante. No hay ningún acuerdo que evite la doble tributación para los extranjeros. Por el contrario, la Constitución consagra que los bienes extranjeros pueden ser expropiados sin indemnización. "Este artículo, aunque nunca ha sido aplicado desde 1936, atemoriza a los potenciales inversionistas", anota el representante de la Comunidad Europea, Philippe Combescot. Por este artículo de la Constitución, el nuevo acuerdo firmado con los ingleses que asegura las inversiones de este país en territorio nacional es inconstitucional.

La precariedad de la paz civil y la crisis de la justicia son otros factores que frenan la llegada de inversionistas extranjeros. Sobre la violencia, la mayoría de las empresas no quieren hablar mucho y prefieren guardar discreción. Todos han sufrido robos de camiones o cargamentos. Sin embargo, la mayor parte de los gerentes de empresas están de acuerdo en decir que se acostumbran muy, rápidamente a "vivir como los colombianos" y que la imagen del país en el exterior sobre este tema es exagerada. En la justicia no se tiene confianza, llegando a creer que es contraproducente ser extranjero ante un tribunal nacional.

El director de L'Oreal estima también que la lentitud de la administración es un freno. Pero lo que más molesta a todos es la falta de infraestructura adecuada. Para todos, la construcción de carreteras, la modernizacion de los puertos y de los aeropuertos deberán ser una prioridad del gobierno. Por eso están esperando con impaciencia el nuevo régimen tributario y las privatizaciones anunciadas.
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