Revista Dinero

“Tenemos razones para ser optimistas: estaremos en capacidad de refinar 60.000 barriles diarios” dice Germán Casas, presidente de Sebastopol.

| 8/1/2012 6:00:00 PM

Jeques en Cimitarra

Inversionistas árabes, estadounidenses y españoles se pelean por entrar como socios de la Refinería de Sebastopol, en el centro del país. El monto: US$1.400 millones.

El compromiso sellado parecía entonces un sueño dorado. Ecopetrol y el proyecto privado Sebastopol suscribían un acuerdo para refinación de petróleo, a tal escala que Colombia ya no tendría que importar gasolina. Corría el año 2001 y no había anuncio alguno sobre un boom de commodities. Los precios del combustible subían mes a mes y el mercado lo asumía como algo inevitable. Por eso, los operadores miraron el proyecto como una utopía.

Los escépticos tuvieron temporalmente la razón. Al proyecto le faltó en ese momento músculo financiero porque eran pocos los interesados en aportar capital para hacer realidad una iniciativa que exigía tecnología de punta. Se estaba hablando del montaje de una refinería de alta conversión: como equipos de petroquímica, capacidad para producir jet fuel, gasolina diesel y para acabar con el déficit de asfalto.

Once años después, el proyecto resurge con nuevos augurios. Inversionistas del emirato árabe de Dubái, de España y de Estados Unidos se han mostrado dispuestos a vincularse como socios estratégicos con el aporte de US$1.400 millones. Los interesados, cada uno por su lado, han estado visitando el país para conocer de primera mano el proyecto y han declarado interés en la creación de una holding en Panamá, que sería la plataforma del negocio.

Ecopetrol y el proyecto de refinería privada de Sebastopol ya no van de la mano, pero cuando la refinería sea un hecho tendrán la oportunidad de complementarse en el ámbito de la refinación. Así lo prevé el empresario Germán Casas, presidente de Sebastopol.

La refinería será levantada en Puerto Olaya, jurisdicción del municipio santandereano de Cimitarra, en el corazón del Magdalena Medio. “Somos realistas, pero hoy tenemos firmes razones para ser optimistas: estaremos en capacidad de refinar 60.000 barriles diarios de una mezcla de crudos Castilla y Vasconia con crudos medios”, dice Casas. Explica que la gasolina y el diesel serían los principales productos y que cumplirían a plenitud con los estándares internacionales.

Emisarios del emirato de Dubái vieron recientemente el proyecto, examinaron su viabilidad y, al final, se declararon convencidos de que Colombia dispone del talento y los recursos para establecer la que sería la primera refinería con tecnología de punta en América Latina.

La meta de abastecer el mercado de gasolina no ha vuelto a ser mencionada, pero tanto el presidente de Sebastopol como los ingenieros que edificaron la iniciativa están convencidos de que la refinería tendría la capacidad para complementarse con otros actores del mercado –entre ellos la propia Ecopetrol– para fortalecer rápidamente la capacidad de refinación. “En otras palabras –dice Casas– no entraremos a competirle a Ecopetrol sino a potenciar conjuntamente la producción”.

Otro de los atributos de la refinería será su ubicación. Estará a tan solo 12 kilómetros del oleoducto Ocensa y geográficamente no tendrá dificultad para comunicarse con el Oleoducto Bicentenario.

Las talanqueras que impedían el desarrollo de la iniciativa se han ido removiendo. La legislación ya dio libertad al mercado de la refinería, el Plan Nacional de Desarrollo prevé su fomento y en ninguno de los operadores se advierte la intención de establecer una posición dominante.

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