| 11/9/2011 6:00:00 PM

Jaque al príncipe

James Murdoch, hijo del magnate de los medios Rupert Murdoch, tiene los días contados al frente de su propio imperio, el todopoderoso conglomerado News Corp.

Por estos días, James Murdoch, presidente del emporio de las comunicaciones News Corp., parece tener el sol a sus espaldas. Y no es para menos. Al cierre de esta edición debía asistir a una audiencia ante el Parlamento Británico para aclararles a sus miembros si estaba o no al tanto de las interceptaciones ilegales que llevaron al cierre de News of The World, el tabloide más importante de su conglomerado. Pero lo más preocupante para él es que, por cuenta del escándalo, 35% de los accionistas independientes de su empresa hoy se opone a que siga siendo parte de la junta directiva. Una situación que, con el tiempo, podría poner en jaque su continuidad como presidente.

El argumento bajo el cual los accionistas inconformes le piden a James dar un paso al costado es de peso. La gran mayoría se escuda en una versión de dos altos ex funcionarios de la compañía según la cual Murdoch fue notificado de las ‘chuzadas’ mediante un correo electrónico titulado ‘para Neville’. El documento, fechado en 2008 y dirigido al reportero Neville Thurlbeck, insinuaba que dichas irregularidades no eran casos aislados y que, para sorpresa de muchos, se venían repitiendo dentro de la organización casi que como una política institucional.

Y son precisamente esas acusaciones y otras pruebas que reposan en manos de las autoridades, las que tendrá que desvirtuar Murdoch antes de que termine el año. Pero, mientras eso ocurre, también deberá hacerle frente a los señalamientos de su hermana Elisabeth, quien lo responsabiliza de no haber tomado las suficientes medidas para evitar el vendaval de las interceptaciones ilegales. Para ella, mantener a James a la cabeza de la empresa familiar es una apuesta riesgosa que podría seguir menoscabando el ya desprestigiado nombre de News Corp. en el Reino Unido.

Las fuertes fricciones entre sus hijos, obligaron a Rupert Murdoch a reconsiderar la opción de cederle el ‘trono’ a James. Tanto así, que hace poco se vio obligado a confesar que a estas alturas no tiene estructurado un plan oficial de sucesión. “Eso sólo lo anunciaré poco después de mi muerte”, les dijo el magnate a los miembros de su junta de accionistas cuando le preguntaron sobre el tema.

Ante esas concluyentes palabras, ya más de uno se atreve a creer que Rupert será el último Murdoch que dirija los designios de News Corp. Por lo pronto, sus herederos son propietarios de 12% de las acciones de la compañía y tienen 38% del poder de voto. Así que, mientras el patriarca define el rumbo de su emporio, a su hijo James solo le quedan dos opciones si quiere continuar en la presidencia: tratar de mantener de su lado al 65% de los accionistas que todavía lo respalda y demostrarle al Parlamento Británico su cuestionada inocencia.
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