| 7/22/2011 12:00:00 PM

Inversionistas españoles quieren aumentar presencia en Colombia

El ministro de Fomento de España, José Blanco, habló con Dinero, sobre los planes de las empresas de su país para aumentar la inversión en los proyectos de infraestructura en Colombia.

El plan del Gobierno de Juan Manuel Santos es invertir $99 billones en una década en grandes proyectos de infraestructura que prepararán al país para enfrentar los Tratados de Libre Comercio vigentes y los que están en marcha de negociación. El ministro de Fomento de España, José Blanco habló con Dinero de la gran expectativa que hay en su país por aumentar la participación en los proyectos colombianos y el ejemplo que se puede tomar del la modernización del sistema de infraestructuras de transporte en su país.

Hoy en día España cuenta con una red de carreteras de alta capacidad de más de 14.000 Km. que la convierte en el país europeo con mayor longitud de red de autopistas y autovías y es, asimismo, líder europeo en tren de alta velocidad. Blanco habló de estos temas y de cómo Colombia puede seguir este ejemplo e incluso participar en las licitaciones españolas. 

El Ministro español está de vista en Colombia con un grupo de inversionistas de su país para participar en el foro de infraestructura organizado por el Ministerio de Transporte.

¿Qué empresas españolas están interesadas en invertir en proyectos de infraestructura en Colombia?
Me gustaría empezar esta entrevista subrayando el gran interés que existe entre las empresas españolas para invertir en proyectos de transporte e infraestructuras en Colombia. Durante los últimos años, Colombia ha destacado como una de las economías que mejores condiciones ofrece para la inversión extranjera en América Latina: ha tenido un crecimiento económico persistente por encima del promedio de la región, dispone de mano de obra bien cualificada y afronta unos retos importantes para la renovación de sus infraestructuras con el pleno apoyo del Presidente de la República. Todo ello hace de Colombia un destino muy atractivo para las empresas españolas como ya se puso de manifiesto durante la conferencia que se celebró con motivo de la visita oficial del Presidente Santos a España el pasado mes de abril.

De hecho, ya hay empresas españolas participando en proyectos de infraestructuras en Colombia, como en la rehabilitación, mantenimiento y explotación de la red de ferrocarril del Atlántico, en concesiones de carreteras o en la explotación, junto con compañías colombianas, de los aeropuertos de Barranquilla, Cartagena de Indias y Cali, por los que en 2010 han pasado más de 7 millones de pasajeros.

España está, pues, muy interesada en Colombia y estoy seguro de que, al igual que en otros países vecinos, en poco tiempo otras muchas empresas españolas también participarán en proyectos de infraestructura en Colombia.
 

¿Cuál es el motivo de la visita que emprenderá el señor ministro Blanco a Colombia?
Colombia es, en efecto, un país tremendamente atractivo para las empresas españolas. España, por otra parte, es un país que ha venido realizando un enorme esfuerzo inversor en infraestructuras desde mediados de la década de los 80, cuando se produjo nuestra adhesión a la Unión Europea. El resultado de este proceso ha sido, por un lado, la modernización de nuestro sistema de infraestructuras de transporte y, por otro, la creación de un importante tejido empresarial en el ámbito de la construcción de esas infraestructuras, de la ingeniería, de concesiones, ferrocarril, transporte urbano, etc.

Nuestros dos principales aeropuertos, Madrid-Barajas y Barcelona-El Prat, han duplicado en los últimos cinco años su capacidad para llegar a poder atender a 130 millones de pasajeros, en consonancia con el lugar que España ocupa entre los principales destinos turísticos del mundo, con más de cincuenta millones de visitantes el pasado año.

Y todas estas realizaciones las han llevado a cabo principalmente empresas españolas, lo que les ha permitido adquirir una experiencia y un “know-how” que están hoy día exportando a todo el mundo. Por poner un ejemplo y citando a la publicación norteamericana especializada Public Works Financing, en relación con las empresas concesionarias de infraestructuras de transporte, siete empresas españolas aparecían el pasado año entre los diez primeros puestos de la clasificación mundial. Además, el 47% de los ingresos de las empresas españolas de este sector provienen del exterior.

Con esta visita queremos que Colombia y España puedan beneficiarse conjuntamente de ese “know-how” y de esa experiencia y para ello está prevista la celebración de una jornada que contará con la presencia de Ministros del Gobierno de la República de Colombia y de los empresarios españoles que ya se encuentran participando en proyectos de infraestructuras en Colombia o que se están planteando invertir en Colombia en un futuro próximo. El objetivo, pues, de mi visita es estrechar lazos y compartir experiencias entre nuestros dos Gobiernos y también con los emprendedores españoles y colombianos en el ámbito del transporte y de las infraestructuras. En definitiva, deseamos poner a disposición de Colombia toda nuestra experiencia y nuestras ganas de trabajar.

¿Con qué empresarios viene a este país?
A la jornada de la que le he hablado está prevista la asistencia de unas 150 personas y la mayor parte de esta audiencia corresponde a los empresarios españoles que ya están invirtiendo en Colombia o que quieren invertir próximamente. Los empresarios que participan en esta jornada son los máximos responsables de las principales empresas españolas de construcción de obra civil, de concesiones de carreteras, empresas de ingeniería, construcción de vivienda, saneamiento y depuración de aguas e infraestructuras de transportes. Asimismo, las empresas más pequeñas estarán también representadas por sus principales asociaciones profesionales. Y debo decir que la acogida por parte de las empresas españolas para participar en esta jornada ha sido extraordinaria desde el primer momento.

España vivió un apogeo en construcción de infraestructura desde hace 30 años, ¿Cuáles son las enseñanzas que nos puede compartir ese gobierno a Colombia? Éxitos- fracasos
En efecto, en los últimos 30 años uno de los objetivos permanentes de España ha sido la modernización de nuestro sistema de infraestructuras de transporte y a ello se han dedicado unos recursos financieros sin precedentes. Durante el periodo 1990-2010 el nivel de inversión de la Administración del Estado se ha movido en torno al 1,4 ó 1,5% del PIB como media y en los últimos 8 ó 10 años dicho esfuerzo se ha intensificado aún más, llegando a superar, en años recientes, tasas del 1,8% del PIB, lo que viene a suponer casi 20.000 M€ por año.

Como resultado, España ha pasado de tener un sistema infradotado de infraestructuras a disponer de una de las infraestructuras de transportes más desarrolladas en el ámbito europeo. Como señalaba anteriormente, en la actualidad, nuestra red de carreteras de alta capacidad tiene más de 14.000 Km., casi triplicando la existente hace 20 años, y la red ferroviaria de alta velocidad cuenta con 2.700 Km. en servicio. La capacidad actual de nuestros puertos y aeropuertos asegura poder atender la demanda previsible en un horizonte de medio plazo.  Y nadie pone en duda que esta modernización ha contribuido de forma notable al incremento de la productividad y la competitividad de las empresas españolas, a la vertebración del país y, en suma, al aumento del nivel de vida en España.

Las razones de este éxito, a mi entender, se pueden resumir en dos. En primer lugar, una visión a largo plazo, que ha permitido desarrollar una actuación continua y coherente a lo largo de un periodo de tiempo muy dilatado. Y en segundo lugar, y en muy estrecha relación con lo anterior, el respaldo que la sociedad española ha dado a este esfuerzo y, en consecuencia, el amplio consenso político, social, e institucional existente.

¿Qué medidas regulatorias debe adoptar Colombia para brindar la suficiente confianza a las firmas constructoras de España y se concreten más inversiones?
De hecho, son las propias empresas que están ya invirtiendo en Colombia quienes nos han hecho llegar a través de sus asociaciones los cambios que sería necesario acometer: en primer lugar, sería deseable que se simplificaran los trámites para homologar los títulos de los técnicos españoles que se desplazan a Colombia para participar en los proyectos que acometen las empresas. Además, habría que flexibilizar otros condicionantes que hoy en día limitan la participación de las empresas españolas en las licitaciones colombianas, como son los avales que se exigen y los ratios de deuda. A todo ello se añade la necesidad de que los cambios que se produzcan en el marco regulatorio respeten la seguridad jurídica. Se trata de peticiones muy razonables que hemos puesto ya en conocimiento de las autoridades colombianas.

Hay posibilidades que empresas colombianas participen en licitaciones españolas, como por ejemplo, la privatización de aeropuertos? ¿Qué requisitos deben cumplir?
España está llevando a cabo desde hace algún tiempo un proceso de reordenación de toda la gestión aeroportuaria que, hasta ahora, estaba encomendada a la entidad pública empresarial AENA. La primera fase de este proceso acaba de finalizar el pasado mes de junio con la creación de la empresa Aena Aeropuertos a la que AENA ha traspasado parte de sus activos. Aena Aeropuertos es el primer gestor aeroportuario mundial por número de pasajeros –en torno a 200 millones cada año- y dispone de una red de 47 aeropuertos en España y participación directa o indirecta en la gestión de 27 aeropuertos más en todo el mundo, entre ellos los que he citado anteriormente de Barranquilla, Cartagena de Indias y Cali.

El siguiente paso de este proceso es la creación de las sociedades concesionarias de los aeropuertos de Madrid-Barajas y Barcelona-El Prat y la licitación de una parte del capital de estas concesiones. La licitación se iniciará este mismo mes de julio y la adjudicación se producirá antes de que termine el año

Todas las empresas españolas e internacionales con capacidad demostrada en la gestión aeroportuaria están invitadas a participar. Los requisitos iniciales que se contemplan son el respeto a los límites del nivel de apalancamiento que se fije y el compromiso de que el porcentaje de participación de Aena Aeropuertos en el capital de esas concesiones se mantenga constante durante toda la vida de la concesión. Por supuesto, se definirán otros requisitos específicos que se darán a conocer cuando se inicie el proceso de licitación, que se desarrollará en dos fases, la primera con la presentación de ofertas no vinculantes por parte de las empresas interesadas en participar y una segunda fase en la que las empresas que hayan superado la primera ronda, podrán presentar sus ofertas vinculantes.

Además hay que mencionar el Plan Extraordinario de Infraestructuras presentado hace algo más de un año por el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que también está abierto a la participación de empresas españolas e internacionales en la modalidad de Partenariado Público Privado.
 
¿Cuál es la tendencia mundial o europea en transporte urbano e interurbano?
En Europa la tendencia en transporte urbano e interurbano la fija el denominado Libro Blanco del Transporte cuya última revisión ha publicado la Comisión Europea el pasado 28 de marzo. En él se recoge un importante objetivo que es, también, un objetivo mundial y que es la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero para luchar contra el cambio climático que a todos nos preocupa. El Libro Blanco fija una meta muy ambiciosa: reducir las emisiones de los gases que proceden del sector del transporte en un 60% para el año 2050. Se trata, desde luego, de un objetivo a largo plazo, pero en el que hay que empezar a trabajar ya, porque lo que está en juego es la propia sostenibilidad de nuestro modelo de transporte, basado principalmente en la utilización de combustibles fósiles y cuya desaparición o, al menos, previsible disminución en un medio plazo hay que prever.

En consonancia con esta realidad, en el transporte urbano la tendencia en Europa es la sustitución progresiva de los automóviles de combustibles de uso convencional por los llamados vehículos verdes que utilizan como fuente de energía la electricidad o los biocombustibles. Otra tendencia es, desde luego, impulsar el uso del transporte público en las ciudades y el fomento de los medios de transporte “limpios”, como la bicicleta. En España esta es una iniciativa que puede observarse en muchas ciudades donde se puede tomar una bicicleta en un punto de la ciudad, desplazarse y devolverla en el punto de destino o en sus proximidades.

En cuanto al transporte interurbano, también está presente el objetivo de reducción de gases de efecto invernadero: así, en el transporte aéreo se quiere reducir el uso de combustible contaminante y sustituirlo por combustible con bajas emisiones de dióxido de carbono. Lo mismo sucede en el caso del transporte marítimo, en el que se quiere lograr una reducción del 40% de sus emisiones. En el transporte terrestre el objetivo es conseguir un reparto más equilibrado de viajeros entre la carretera y el ferrocarril, fomentando el uso de este último en distancias superiores a 300 Km.

También hay que señalar la aplicación cada vez mayor de las nuevas tecnologías al transporte. Los denominados Sistemas Inteligentes de Transporte, como el telepeaje o los sistemas de información dinámicos, pueden hacer mucho para mejorar la eficiencia del transporte, evitando congestiones y facilitando la movilidad.

Finalmente, no quiero dejar de mencionar la iniciativa de implantación del Cielo Único Europeo que permitirá gestionar de forma más eficiente todas las rutas aéreas de la región, ganando en eficiencia, disminuyendo retrasos y costes. Precisamente esta es una iniciativa que creo que, con las oportunas adaptaciones, podría aplicarse perfectamente en la región latinoamericana.

¿Cuál es la España que se sueña en 20 o 30 años en cuestiones de infraestructura?
Como ya hemos comentado, la creación de infraestructuras en España ha experimentado un gran avance en las últimas décadas. En el futuro, sin abandonar este objetivo, debemos marcar otras prioridades. Así, en primer lugar, queremos finalizar los grandes ejes estratégicos de vertebración del territorio y en particular los nuevos corredores ferroviarios, atendiendo a las necesidades de transporte tanto de viajeros como de mercancías.

En segundo lugar, queremos mantener los actuales niveles de capacidad y calidad de los servicios adaptándonos a la evolución de la demanda. Esto supone, por una parte, prevenir las posibles situaciones de congestión de infraestructuras y evitarlas y, por otra, asegurar la calidad de los servicios de transporte. Queremos disponer de unos transportes cada vez más fiables y eficientes en tiempo y en coste, que respondan a los exigentes requisitos de la demanda, especialmente en las áreas metropolitanas, donde el transporte público es esencial.

Finalmente, queremos mejorar la eficiencia del sistema en su conjunto, de forma que no sólo se mantenga su aportación a la productividad y competitividad de la economía española, sino que se incremente. Para ello vamos a seguir implantando los sistemas innovadores a los que antes me
refería.

De esta forma, progresivamente vamos a dejar de pensar en el sistema de transportes como  un conjunto de infraestructuras formadas por grandes líneas de autopistas o ferrocarriles, y a volcarnos más en la calidad, seguridad y eficiencia del servicio de transporte “puerta a puerta”, entre el punto de origen y el destino, tanto para mercancías como para los pasajeros para que el transporte siga constituyendo un pilar fundamental de la competitividad, sostenibilidad y progreso de nuestra sociedad.

La integración latinoamericana en autopistas o trenes es muy limitada, casi nula. ¿Qué recomendación le da a esta región del mundo para mejorar ese aspecto?
Ante todo quiero manifestar mi admiración por la determinación de los países latinoamericanos de lograr mantener sus infraestructuras de transporte en un entorno geográfico tan difícil y en unas condiciones climatológicas muchas veces adversas. Colombia es un buen ejemplo de ello tras los efectos de las últimas inundaciones que han afectado también, y de forma muy importante, a las infraestructuras. Dicho esto, creo que en la actualidad nos encontramos en un contexto globalizado en el que las infraestructuras condicionan la competitividad de las empresas, la posibilidad de exportar las materias primas y, en definitiva, de hacer progresar los países.  En este sentido, la inversión en infraestructuras es, hoy más que nunca, una exigencia, un deber de los Gobiernos para con sus ciudadanos.

Y para ello creo que los países de esta región deben servirse de la experiencia de los países más desarrollados. La experiencia de España, por ejemplo, en planificación, diseño y construcción de infraestructuras puede ser muy valiosa para toda la región, como lo está siendo ya en Panamá o en Brasil, por citar dos relevantes ejemplos, y también en Colombia. Cuando se toma la decisión de planificar con visión de futuro, se analizan las demandas de transporte de viajeros y mercancías, se tienen en cuenta las necesidades de comunicación de las comunidades rurales y de movilidad de las áreas metropolitanas, como se hace generalmente en Europa y en muchos países de esta región, y aquí quiero citar de nuevo a Colombia y al Plan Nacional de Desarrollo 2011-2014 recientemente sancionado por el Presidente Santos, se acaba disponiendo de una red de infraestructuras integrada e interconectada que constituye un pilar fundamental e imprescindible en el desarrollo económico del país. El esfuerzo inversor en infraestructuras se ve así recompensado por los beneficios de las mismas en lo que se refiere a las mejoras que se producen en cuanto a productividad y competitividad. La accesibilidad y la integración social, así como el impulso a los intercambios comerciales y el florecimiento de las industrias se ven también beneficiados.

En España se habla del Corredor Mediterráneo como opción para reducir tiempos de viaje y mejorar la competitividad de los productos españoles, en Colombia se contrató la Ruta del Sol que unirá a Bogotá con los puertos del Caribe. La diferencia es el modo de transporte, pues el corredor es férreo y la Ruta del Sol una doble calzada. Aunque todo depende de la topografía y los estudios, por qué España hará un tren y no una ampliación de las actuales vías? Más ecológico?, menor tiempo de viaje? 
El Corredor Mediterráneo es uno de los ejes de transporte estratégicos para España que debe encuadrarse, además, dentro de las Redes Transeuropeas de Transporte como uno de los proyectos prioritarios dado el gran potencial económico de las zonas que atraviesa y por su condición de eje vertebrador del sur al norte de Europa y de conexión en el futuro con el norte de Africa.

Debo decir que el corredor cuenta ya con dos ejes de carretera: por un lado, una vía de gran capacidad que se articula como autopista de peaje o autovía libre, según los tramos, y, en segundo lugar, con una carretera convencional que queremos transformar también en autovía en aquellos tramos de más tráfico, doblando su capacidad de transporte. A pesar de todo ello, el corredor sufre problemas de congestión en ciertas secciones, sobre todo en la frontera de conexión a Francia. Asimismo, hay que tener en cuenta los efectos ambientales perjudiciales que produce un denso tráfico por carretera como son el ruido y la emisión de gases de efecto invernadero.

Por ello nuestro Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT) contempla dotar a este corredor de un eje ferroviario de alta velocidad, al que denominamos “Corredor Mediterráneo”, apto para tráfico tanto de viajeros como de mercancías. Para ello vamos a completar una infraestructura ferroviaria de alta velocidad dirigida al tráfico de viajeros y, en lo que se refiere a las mercancías, queremos impulsar un corredor ferroviario integrado en la red europea de transporte de mercancías competitivo.

El Corredor Mediterráneo se convertirá así en un eje ferroviario europeo de primer nivel para el transporte de mercancías y viajeros. Contribuirá al reequilibrio modal derivando tráficos de la carretera y el avión hacia el ferrocarril y conseguirá que se dejen de emitir más de un millón de toneladas de CO2 cada año. Se trata, pues, de una pieza fundamental en nuestro sistema de transporte para avanzar en el modelo de crecimiento sostenible, basado en potenciar los sistemas de transportes más eficientes y respetuosos con el medio ambiente.

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