| 9/28/2006 12:00:00 AM

Gastar vs. ahorrar

Los colombianos no tienen cultura de ahorro a largo plazo. A esa conclusión llegaron los ponentes del Segundo Foro Nacional de Ahorro y Planeación Financiera, realizado por Skandia Colombia en asocio con Anif, en donde analizaron las implicaciones del ahorro en la economía del país.

El diagnóstico es claro, conciso y concreto: los colombianos no ahorran. El 80% porque no tiene capacidad para hacerlo, el 20% restante (que sí tiene capacidad para hacerlo), se conforma con ahorrar lo que le deducen obligatoriamente y no todo lo que está en capacidad real de ahorrar de acuerdo con sus ingresos. Este comportamiento evidencia la falta de cultura del ahorro por parte de los colombianos y la falta de previsión, pues la mayoría prefiere gastar todo en el presente (hasta más de lo que se tiene) y dejar para después la planeación financiera para el futuro.

Al foro asistieron Santiago García, Vicepresidente de Skandia Colombia; Sergio Clavijo, Presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif); Luis Fernando Alarcón, Presidente de la Asociación Colombiana de Administradoras de Fondos de Pensiones y Cesantías (Asofondos); Roberto Junguito, Presidente de la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda) y Ligia Helena Borrero, Supervisora de la Superintendencia Financiera de Colombia.

En su ponencia, Santiago García explicó que si bien es cierto que sólo el 20% de los colombianos (entre los 41 millones que viven en el país) tiene capacidad real de ahorro de acuerdo a su nivel de ingresos, también es cierto que esos pocos que pueden ahorrar no lo hacen al tope de sus posibilidades.

De hecho, ese 20% que devenga ingresos superiores a $1,6 millones estuvo en capacidad de ahorrar el año pasado una cifra cercana a $25 billones, pero sólo ahorró $3.6 billones, cifra que representa la suma de dinero que reposaba en los Fondos Voluntarios de Pensiones de AFP y Fiduciarias, los Fondos Comunes Ordinarios (personas naturales) y los Fondos de Valores de Sociedades Comisionistas de Bolsa.

Para García, la explicación es sencilla: “el ahorro es como el ejercicio, los beneficios se ven en el largo plazo, pero los costos se ven en el presente. La gente sabe que es bueno ahorrar, pero prefiere no hacerlo porque no está dentro de sus prioridades inmediatas como vivienda, salud o educación. Y como es normal que el colombiano piense más en el presente que en el futuro (y sobre el futuro suele ser demasiado optimista) el ahorro ocupa el quinto lugar dentro de sus preocupaciones financieras”.

Es posible entonces comprender por qué Colombia ocupa el segundo lugar dentro de los países que menos ahorran (después de Uruguay y seguido por Estados Unidos) de una lista de 46 países con un promedio de ahorro de 22% del PIB. Si se compara la situación de China con la colombiana, la diferencia es abrumadora: en ese país asiático la gente ahorra el equivalente al 50% del PIB, mientras que el ahorro privado en Colombia representa el 17% del producto interno bruto. El problema de este fenómeno es que para muchos analistas económicos el ahorro es uno de los motores del desarrollo y cuando el ahorro privado es bajo, el país entra a depender del ahorro público y del ahorro externo (que es altamente inestable y volátil) para financiar sus gastos futuros.

Según Roberto Junguito, el caso de Estados Unidos es el típico ejemplo de dependencia de un país en el ahorro externo, pero con la diferencia que todos los inversionistas del mundo quieren llevar su plata allá, mientras que Colombia, especialmente en las décadas pasadas, ha tenido serias dificultades para atraer capitales. Por eso para Junguito, los países ricos pueden dejar de ahorrar porque ya lo hicieron en el pasado. Pero los pobres no pueden darse ese lujo: “entre más pobre es un país, más debe ahorrar porque el ahorro financia la inversión y la inversión es el gran jalonador del crecimiento económico. Además, el ahorro interno es un colateral de la inversión extranjera directa”.

El ahorro privado representa la cantidad de recursos que no consumen las personas de sus ingresos y que en cambio, guardan para financiar gastos o inversiones en el futuro. Normalmente, el ahorro a largo plazo es un ahorro que va se va acumulando a lo largo de la vida para financiar la vejez y el retiro. En Colombia, ese tipo de ahorro a largo plazo representó el año pasado el 17.7% del PIB y se distribuyó así: fondos de pensiones obligatorias (12.9%), fondos de pensiones voluntarias (2.1%); aportes al ISS (1.4%) y Cesantías (1.3%). Esta distribución del ahorro indica que en el país funcionan mejor los mecanismos de ahorro con deducción en la fuente (fondos obligatorios) o aquellos que implican algún beneficio tributario (fondos voluntarios) que mecanismos que requieran de voluntad y autocontrol.

Por ello, Junguito cree que “la reforma tributaria que se está adelantando en el Congreso podría ser negativa para el ahorro del país, pues aunque considera buena decisión sustituir un impuesto a la renta por un impuesto al consumo para favorecer la inversión en activos fijos (maquinaria especialmente), no es buena idea desestimular el ahorro a largo plazo quitando las exenciones tributarias que gozan algunos ahorros como los fondos voluntarios o cobrarle el impuesto a la ganancia ocasional a las indemnizaciones por seguros de vida, que es otra de las formas de ahorro utilizadas por la gente para beneficiar a sus seres queridos”.

En 1999, los recursos de las AFP representaban menos del 5% del PIB. En la actualidad, los US$15 mil millones que manejan dichas administradoras constituyen el 15% del producto interno bruto del país. Esto quiere decir que el ahorro ha aumentado significativamente (las tasas de cotización pasaron de 6% en 1993 a 15.5% en 2006), pero lo preocupante es que no ha crecido lo suficiente como para cubrir las necesidades futuras de los cotizantes.

En un estudio realizado por Skandia entre 3 mil personas que sólo ahorran en fondos obligatorios (con edad promedio de 38 años e ingresos mensuales de $3,7 millones), se llegó a la conclusión que, proyectando sus ahorros, les hace falta el 54% del capital requerido para pensionarse con el ingreso actual. De continuar sólo con el ahorro de su pensión obligatoria, el dinero que recibirán para su retiro será muy inferior a su ingreso mensual actual; por ello Ligia Helena Borrero, supervisora de la Superintendencia Financiera, destacó la importancia de los fondos voluntarios de pensión, según ella son un vehículo que le permitirá a la gente ahorrar lo que le hace falta para pensionarse con el mismo nivel de ingresos que tiene hoy día.

En cuanto al TLC y la apertura financiera que vendría con dicho acuerdo bilateral, Junguito considera que Colombia será uno de los países más beneficiados de la CAN con un tratado de este tipo con Estados Unidos y que se abrirán nuevas oportunidades para el país de acceder a ahorro externo.

Dos ejemplos
Sergio Clavijo eligió el caso de Malasia para exponer qué tan importante es el ahorro en el crecimiento económico de un país. El año pasado, el ahorro interno de Malasia fue de 43.9% del PIB, mientras en Colombia fue de 17.9% del PIB; y los recursos de las AFP representaron el 54% del PIB frente al 15% del PIB que representan en Colombia. Para Clavijo, este alto nivel de ahorro es una de las variables que explican el desarrollo económico de Malasia en los últimos años y planteó las siguientes conclusiones:

· Factores culturales contribuyeron a determinar las tasas de ahorro nacionales.
· La tasa de contribución a los fondos voluntarios es de 24%.
· Malasia:
      *Aprovechó mejor sus recursos para alcanzar mayores niveles de ahorro.
      *Explotó su dividendo demográfico a favor del crecimiento y del ahorro.
      *Adoptó de manera temprana un sistema pensional de contribución definida.
· La mayor profundización financiera permitió un mayor acceso a los instrumentos de ahorro en Malasia.
· La estabilidad macroeconómica y política permitió desarrollar programas de largo plazo.

Luis Fernando Alarcón eligió un caso más cercano para destacar la importancia del ahorro privado. Chile fue el país seleccionado por Alarcón, pues ha emprendido uno de los proyectos económicos más exitosos de Suramérica con tasas de crecimiento superiores a las colombianas. También ha liderado el tema pensional en la subregión hasta el punto que hoy día los recursos consignados en las cuentas de las AFP representan el 60% del PIB de ese país. Así que no sólo los asiáticos ahorran, los latinoamericanos también lo hacen. Inclusive, el promedio de ahorro en Latinoamérica está por encima del 20% del PIB.



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