| 3/14/2007 12:00:00 AM

Fusiones y adquisiciones

Una fusión o adquisición parcial de una compañía familiar puede ayudar a establecer mejores prácticas administrativas y a unir a las familias a través de un objetivo común: mantener los valores familiares. Colaboración de FCCI.

Hacer frente a las presiones globales de mercado que a diario se fortalecen como resultado del progreso y el crecimiento de grandes operadores multinacionales, adquisiciones, fusiones y diversificación global de empresas locales, genera una presión creciente de la competencia de las empresas familiares colombianas sobre el precio de los productos, que obligan a las compañías a enfatizar en la comercialización y la generación de valor para el consumidor final.

De esta forma, el ambiente favorable vivido hasta el momento en el que las familias empresarias tenían oportunidad de crecer y consolidar sus proyectos, se ve amenazado por una competencia global, a la cual el país le abrió sus puertas, obligando a las empresas familiares a plantearse preguntas vitales para sobrevivir, competir y prosperar.

Las fusiones y adquisiciones son una opción al alcance de las empresas familiares para crecer consistentemente en el mercado globalizado, con el objetivo de proteger el patrimonio familiar, darle tranquilidad a los accionistas familiares o simplemente alejarse del negocio porque los hijos no quieren seguir con él.

Al realizar una fusión o adquisición, se deben contemplar las características de la compañía, debido a que los resultados dependen directamente del tipo de empresa con el que se realice la acción estratégica .

Efectuar una fusión o adquisición con una empresa familiar tiene ventajas que difícilmente pueden ofrecer las compañías no familiares, principalmente porque el proceso se realiza con una única persona, es decir, el fundador es quien lidera la actividad antes, durante y después de la fusión.

Como resultado visible, la toma de decisiones es mucho más ágil debido a que no existen tantas presiones externas como en compañías no familiares, en especial porque la mayor parte de la estructura de capital está en manos del fundador. La negociación suele ser más flexible y la integración de las compañías después del acuerdo es menos lenta. Hay menos intermediarios y, lamentablemente, menos información por parte de las empresas familiares.

Por lo general, existe una tendencia a que los jóvenes sean los más partidarios de promover estas operaciones, aunque puede no ser una presión del todo efectiva si la Junta Directiva no aprueba la idea, pues en las empresas familiares este órgano de gobierno suele ser determinante en temas que afectan el futuro de la compañía, en especial cuando las decisiones son tomadas en consenso.

Después de ver estas características de las empresas familiares se podría reconsiderar la idea de una fusión o una adquisición, pues además de ser ágiles en los procesos de toma de decisiones, definitivamente no existe una posición más cómoda que la de ser dueño absoluto de la compañía. Por otro lado una investigación de Australia afirma que una fusión o adquisición parcial de una compañía familiar puede ayudar a establecer mejores prácticas administrativas y, en especial, unir a las familias a través de un objetivo común: mantener los valores familiares mientras los inversionistas le dan un nuevo aire a la empresa.

Las motivaciones de una empresa no familiar para acceder a una fusión o una adquisición surgen principalmente por el deseo de compararse y crecer frente a los competidores, mientras que las Empresas Familiares, en su mayoría, recurren a estos mecanismos por la falta de capital que cubra la financiación de su crecimiento, o bien, que permita la compra de participaciones de algún familiar o la financiación de políticas de dividendos inadecuadas para el normal desarrollo de la compañía.

En este sentido la entrada de un socio capitalista a la compañía de la familia es una de las mejores opciones para el desarrollo y consolidación de la empresa en el mercado, puesto que el nuevo socio no sólo ayuda a la financiación de la empresa, sino que también puede contribuir en el diseño e implementación de la estrategia, e incluso introducir métodos y sistemas de gestión desconocidos para la Empresa Familiar. Profesionalizándola, asegurando su continuidad e incrementando su credibilidad frente al mercado.

*José Betancourt. Investigador de Empresas de Familia. joseb@fccig.com
Family Council Consulting International Group – FCCIG.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?