| 7/26/2006 12:00:00 AM

Full combustion

El sector energético está en proceso de transformación. Durante 2006 pasará a manos privadas Ecogás, la empresa que transporta el 40% del gas del país. Dinero.com le cuenta en qué va su proceso de privatización.

Los combustibles literalmente mueven el mundo. No sólo por ser la fuente energética que usa la humanidad para poner en marcha motores e industrias, sino también porque sus precios tienen un gran impacto sobre la economía mundial. De hecho, en los mercados internacionales se habla tanto del precio internacional del petróleo y de su tendencia alcista; como de la Reserva Federal, la evolución de las tasas de interés de Estados Unidos o las políticas de Ben Bernanke. 
 
Colombia no es ajena a esta situación. El tema de las reservas de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas) siempre está en la palestra pública. ¿Cuándo se agotarán?, ¿hallará Ecopetrol y sus afiliados nuevos yacimientos de hidrocarburos?, ¿qué debe hacer el Gobierno para atraer inversión extranjera y aumentar el rango de exploración? Estas son sólo algunas de las constantes preocupaciones que se escuchan sobre el futuro energético del país.
 
Nuevos capitales privados llegarán al sector energético
Las urgencias fiscales de Colombia no son un secreto. Desde la década de los noventa se viene financiando el déficit de las finanzas públicas vía privatizaciones. Pero a estas alturas en que ya casi todo se ha vendido, quedan aún dos joyas en el sector: Ecopetrol y Ecogás. 
 
Ambas empresas requieren cuantiosas inversiones para crecer, pero la Nación no cuenta con recursos suficientes para inyectarles sin afectar las cuentas fiscales. Así que la salida ha sido vender. En el caso de Ecopetrol, el 20% de las acciones. En el de Ecogás, la totalidad de sus activos.
 
Ecopetrol es sin duda la empresa estatal más grande e importante. Con la decisión del Gobierno de inscribirla en la Bolsa y ofrecer parte de sus acciones en el mercado bursátil, se logrará modificar la estructura de la compañía, estructura que hasta ahora había sido intocable. El remezón entonces es claro porque el Estado dejará de ser el dueño único y absoluto de la empresa que más dividendos le representa a la Nación.
 
Estos recursos privados dinamizarán al sector energético. En el caso de Ecopetrol, le permitirán a la empresa autonomía financiera y sostenibilidad en el largo plazo; en el de Ecogás, representarán además la posibilidad de mejorar la política comercial con la llegada de un nuevo operador.

 La corta vida de Ecogás
La Empresa Colombiana de Gas (Ecogás) nació en 1997 con el objetivo de transportar el gas hacia el interior del país. Hasta ese año Ecopetrol cumplía con esa función a través de seis gasoductos propios y tres construidos y operados por inversionistas extranjeros. Con éstos últimos la Empresa Colombiana de Petróleos adquirió una deuda cercana a US$930 millones bajo la modalidad de contratos Bomt. 
 
Con la creación de Ecogás el transporte del combustible quedó en nuevas manos pero la deuda con los extranjeros siguió siendo responsabilidad de Ecopetrol. Ecogás se comprometió con Ecopetrol a pagarle el 70% de dicha obligación con los ingresos que recibiera por la venta de gas a termoeléctricas, industrias y distribuidores. El negocio pintaba bien hace nueve años porque se preveía un incremento notable del consumo de gas domiciliario en el interior del país (leer artículo relacionado “La era del gas”), pero en los últimos años la demanda de gas creció menos de lo esperado y las proyecciones comenzaron a augurar números rojos para la empresa estatal a partir de 2010.
 
El Presidente Álvaro Uribe decidió entonces privatizarla. Dejó a Ecopetrol con la deuda de los Bomt y puso en venta los activos de Ecogás (gasoductos y contratos con clientes). Para esto el Gobierno creó una nueva empresa llamada Transportadora de Gas del Interior (TGI) cuyas acciones se ofrecieron en primera instancia, y como lo obliga la Ley 226 de 1995, al sector solidario del país.
 
Los Fondos tras Ecogás
Desde que el Gobierno anunció la enajenación de Ecogás en junio del año pasado, los Fondos de Pensiones y Cesantías manifestaron su interés en el negocio. Es la primera vez que las seis administradoras de estos fondos, que manejan el ahorro de siete millones de colombianos, entran en la puja por la compra de una empresa estatal. La propuesta que plantearon el pasado 28 de junio fue la de quedarse con el 100% de las 75 millones de acciones TGI a un valor estimado de $10 mil cada una. 
 
Finalmente, el 11 de julio se realizó la adjudicación. Los Fondos de Pensiones y Cesantías lograron el 97.15% de las acciones TGI, mientras que el 2.85% fue entregado a cooperativas, fondos de empleados y personas naturales. 
 
Los participantes en esta adjudicación tienen plazo hasta el 4 de agosto para realizar una oferta del valor real de compra de los activos, los derechos y los contratos de Ecogás. Esta oferta será aceptada siempre y cuando sea igual o mayor al precio base fijado por el Gobierno, el cual se conocerá sólo hasta septiembre. Si la oferta de los fondos no supera el precio base, se dará inicio a una segunda fase que involucrará a inversionistas nacionales y extranjeros.
 
Luis Fernando Restrepo Jaramillo, presidente del Fondo de Pensiones y Cesantías Santander, está seguro de que la oferta será aceptada porque la Banca de Inversión que los asesoró es experta en la valoración de compañías del sector de infraestructura (puntualmente de energía y gas) y se basó en estándares y metodologías internacionales. Así que todo indica que la operación será un hecho.
 
Distintos analistas consideran que la incursión de los fondos en el sector energético será rentable para los ahorradores de los mismos porque la expectativa de retorno de la inversión es alta en un horizonte de largo plazo. En el mismo sentido, los futuros propietarios de la transportadora esperan que la demanda natural del producto siga creciendo y que se concreten negocios que ya están sobre la mesa y los cuales apuntan hacia una integración regional que permita aumentar las exportaciones de gas y que aproveche la ubicación estratégica de los principales centros de producción del país.
 
Lo que viene...
Si la oferta de los fondos por los activos de Ecogás supera el precio base del Gobierno, el paso a seguir es claro: encontrar un operador estratégico especializado en este combustible que esté en capacidad de aportar experiencia, know how y transferencia tecnológica al país.
 
Además, la nueva transportadora debe concentrarse en difundir las ventajas que tiene el gas como combustible, tanto desde el punto de vista económico como desde el ecológico y eso se puede lograr con una política comercial más agresiva. Especialmente en estos momentos cuando una de las quejas comunes de los colombianos tiene que ver con la continua alza del precio de la gasolina. Tan solo en lo corrido del gobierno de Álvaro Uribe, el precio de éste combustible se ha incrementado 70% y como aún falta por desmontar 30% del subsidio a la gasolina corriente y los precios del petróleo y del etanol siguen disparados; todo indica que la gasolina será cada vez más cara.

 Tal vez por eso Colombia ocupa el tercer lugar en Latinoamérica en número de vehículos que utilizan gas. Actualmente circulan en el país más de cien mil automotores convertidos a gas natural lo que representa en términos reales una sustitución de consumo de gasolina de 6.319 barriles por día y un incremento del consumo de gas comprimido vehicular de 400% en los últimos cuatro años, según cifras de Ecopetrol. La razón es obvia: el gas es 50% más económico que la gasolina. Si a esto se le suma que el gas es amigable con el medio ambiente, se tiene una fórmula ganadora que los nuevos dueños de Ecogás de seguro no dejarán pasar por alto.


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