Revista Dinero

La revista Fortune, que dirige John Huey, no tiene mucha autoridad para hablar sobre crisis y ajustes. Time Warner, propietaria de la revista, ha tenido que apretar las clavijas en los últimos años, ante los malos resultados. Steve Forbes, editor en jefe de la revista y uno de los herederos del clan, rompió en ira tras conocer el artículo que escribió su competidor. Dijo que era una venganza para sembrar cizaña.

| 8/3/2011 6:00:00 PM

Fortune vs. Forbes

Las dos revistas económicas más importantes de Estados Unidos están en una guerra sin tregua ni cuartel. Fortune publicó un artículo sobre la mala suerte de Forbes; que respondió con fiereza que es una estrategia para desacreditar a su mayor competidor.

Entre bomberos no se pisan las mangueras. Así reza el adagio popular y así parecía ser el tranquilo mundo de las revistas especializadas en economía y negocios. Un mundo en donde se escribía sobre los éxitos y los fracasos de otros empresarios, pero nunca, de las vicisitudes propias y menos de las de la competencia. Pero esa historia empezó a cambiar.En la más reciente edición de la revista Fortune fue publicado un artículo titulado “El gran acuerdo de la familia Forbes causa grandes problemas”. Se refiere al negocio que habían hecho los herederos Forbes con el hedge fund Elevation Partners en 2006, con el objetivo de inyectarle capital a la compañía y fortalecerla de cara a los nuevos retos que imponía el mercado, como la reducción en la circulación y la caída en la pauta publicitaria. Según la nota, todo indica que ese acuerdo no salió bien.

La pieza periodística está firmada por la reportera Katie Benner y tiene varios sablazos en contra de Forbes. “De acuerdo con documentos no públicos conocidos por Fortune, la compañía (Forbes) ha estado bajo mayores aprietos financieros que los previstos”, dice uno de los apartes.

El artículo detalla los inconvenientes financieros de la familia Forbes. Según Fortune, ellos han tenido que vender “la isla en el archipiélago Fiji al fundador de Red Bull, Dietrich Mateschitz. Un rancho grande en Colorado fue adquirido por Louis Bacon, un ejecutivo de hedge funds. Un palacio en Tangier, un Boeing 727, helicópteros, la más grande colección privada de huevos Fabergé y gran cantidad de piezas de arte victoriano. Hasta los cuarteles principales que la compañía tenía en la Quinta Avenida fueron vendidos a la New York University”.

La publicación explica que la situación llegó a tal punto que Forbes Media (la compañía editora de la revista) incumplió un crédito rotativo, del que eran acreedores JP Morgan y otros cinco inversionistas. Esto llevó a los accionistas a diseñar un plan de emergencia para reestructurar el negocio. Todo ese plan está en ejecución, pero aún queda el interrogante de si Forbes logrará cumplir con sus obligaciones financieras.

Para Fortune, el origen de los problemas fue el acuerdo que su competidora selló en 2006 con Elevation Partners, un hedge fund que tiene entre sus inversionistas a Bono, el famoso cantante de la banda roquera U2. Ese trato –dice la periodista de Fortune– llenó a Forbes Media de deudas que no ha podido saldar hasta el momento. Además, el acuerdo –que se hacía para que el personal experto del hedge fund aportara experiencia– no dio resultados tan óptimos, lo que ha golpeado aún más los resultados de la compañía.

La respuesta de Forbes

Apenas se conoció el artículo, Steve Forbes, el editor en jefe de la revista del mismo nombre y uno de los herederos del clan, circuló un memorando entre sus empleados donde señalaba que el artículo de Fortune tenía “la clara intención de trastornar los negocios de su más formidable competidor”. Y remata señalando que Forbes es “rentable y está navegando exitosamente estas turbulentas aguas”.

La afirmación es cierta hasta cierto punto. Luego de tres años de caída, el Ebitda de la compañía llegó a US$10 millones en 2010 y logró recuperar sus ingresos a cerca de US$150 millones. Las cifras son, sin embargo, apenas un cambio en la tendencia, y están todavía muy lejos de las épocas de gloria.

Fortune no tiene mucha autoridad para hablar sobre crisis y ajustes. Time Warner, propietaria de la revista, ha tenido que apretar las clavijas en los últimos años, ante los malos resultados. En 2010, Fortune redujo de 25 a 18 el número de ediciones por año para reducir costos y recompuso su staff. Además, lanzó su edición impresa rediseñada el año pasado y adelantó su oferta para iPad y otras tabletas, con el objetivo de ganar nuevos suscriptores en ese exitoso aparato. La meta es acomodar mejor las cargas para que las cifras de su balance suban.

El asunto de fondo es que, en Estados Unidos, las revistas en general y las especializadas en negocios en particular han enfrentado tiempos difíciles.

Los magacines sobre negocios cuentan en ese país con un competidor más fuerte: la televisión. Buena parte de la información económica se transmite a través de programas especializados que hipnotizan grandes audiencias y, en consecuencia, se quedan con la mayor parte de la torta publicitaria. A esta pelea hay que sumarle el espacio que están perdiendo los medios impresos en Estados Unidos ante el auge de internet.

Así que el panorama no es fácil para ninguna de las revistas. La historia hasta allí parece muy similar a la que enfrentan hoy muchos medios en el mundo. Luego de que el negocio tocara un máximo histórico en 2000, al imprimirse un total de 379 millones de ediciones de revistas de todo tipo, una década después se están vendiendo 370 millones, a lo que hay que sumarle que la pauta publicitaria sigue cayendo. En 2010 fueron vendidas 170 millones de páginas de publicidad para este tipo de publicaciones, una de las cifras más bajas de los últimos diez años.

Por eso no suena sensato que una revista que enfrenta dificultades como Fortune esté hablando sobre la mala situación de su competencia, Forbes. Es claro que ambas marcas necesitan seguir concentradas en sus planes de vuelo que las lleven a mejor puerto. Las nuevas tecnologías y el cambio en los hábitos de consumo de este tipo de información económica señalan con claridad que es necesario para los magacines gringos repensar su trabajo. El artículo de Fortune sobre Forbes es apenas la primera mala noticia del segmento. Este episodio está todavía lleno de interrogantes y números rojos.
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