| 8/11/2011 7:00:00 AM

Fiebre de oro en Colombia

Mientras las bolsas del mundo caen, el precio del oro sube. Foreign Policy analiza los efectos de este fenómeno en la violencia colombiana.

El 10 de agosto de 2011 el oro alcanzó un precio histórico, US$1,800. Dos días antes, la caída de del Dow Jones y del S&P 500, contrastaron con el récord del precio del oro, $1.723,40. Ante tal cifra, Foreign Policy publicó un reportaje sobre la fiebre del oro en Colombia y su relación con los grupos armados ilegales.

Mientras los mercados entran en pánico, los inversionistas quieren comprar oro, y muchos grupos armados conseguirán más ganancias. “Una fiebre del oro como no se conoce ninguna en América del Sur, que alimenta la evolución de conflicto y lo mantiene vivo”, explicó un reportero de The New York Times en marzo de este año.

El interés de The New York Times y de Foreign Policy en la explotación de oro en Colombia, tiene que ver con la financación de los grupos armados ilegales, quienes ahora encontraron otras nuevas fuentes de extorsión “cobran 3.800 dólares al mes por cada retroexcavadora en funcionamiento, 141.000 dólares al mes por el permiso para explotar un determinado sitio, y así sucesivamente”, indicó el Times.

El nuevo Dorado
El mayor productor de oro de América Latina desde 1937, la tierra de El Dorado, ha atraído la inversión de compañías como la AngloGold Ashanti y Cambridge Mineral Resources. Se espera que el 2012 duplique la producción de 2009.

Según Elizabeth Dickinson, autora del artículo de Foreign Policy, el negocio ha crecido tan rápido que ha sido difícil regularlo, y las autoridades han sido fáciles de sobornar.

El oro financia grupos armados ilegales
Las minas no sólo atraen grupos armados en Colombia. Foreign Policy recuerda que la guerra civil de la República Democrática del Congo fue financiada con la exportación de cobre, oro, y otros metales preciosos. En Sierra Leona, se recuerdan los diamantes de sangre, al igual que en Liberia. La diferencia es que Colombia es un estado más desarrollado, que ha tenido importantes victorias contra los narcotraficantes, y la fiebre del oro parece ser una amenaza a la recién ganada estabilidad del país.

El gobierno colombiano es consciente del problema. El presidente Juan Manuel Santos, anunció en septiembre pasado, que las Farc estaban infiltradas en el sector minero. Las Farc, el Eln y las Bacrim, las han convertido en fuente de financiación. El gobierno prometió una nueva ley para mejorar la regulación minera y anunció investigaciones sobre la corrupción en el sector.

El artículo recuerda las declaraciones de Juan Carlos Santos, ejecutivo de la firma canadiense Medoro, quién dijo a Al Jazeera en julio al referirse a la consecución de tierras para la explotación de oro, que en Colombia todo es cuestión de plata. El ejecutivo dijo después que fue malinterpretado.

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