| 3/10/2011 7:00:00 AM

Exposición: Arte no es vida

La exhibición organizada por El Museo del Barrio de New York y presentada en el Museo de Arte de Colección del Banco de la República, es una muestra de un amplio espectro de acciones de arte y performance que se han realizado en América Latina en las últimas cuatro décadas.

En ésta, se refleja el trabajo de más de 100 artistas latinos en las Américas, originarios de países como Cuba, México, Chile, Puerto Rico y Colombia. Esta exposición es una exhaustiva y única recopilación de textos, imágenes, video, fotografía, entre otros objetos que documentan la evolución y transformación de lo que es el performance. Vea imágenes durante el texto y para ver el video de la exposisción haga click aquí.

Rosalee Goldberg, autora del canónico libro “Performance Art. Desde el futurismo hasta el presente” definió el performance como una expresión que era realizada en vivo, que era arte y no teatro. Aunque puede contener elementos teatrales, extraídos de la danza, incluso ceremoniales, video y/o registro fotográfico, el performance no se rige por ninguna de estas categorías. Por el contrario, se convierte en una amalgama de todas ellas. Estas acciones están concebidas más allá de una narrativa tradicional-lineal donde existe un comienzo, un nudo y un desenlace. Debido a que no siempre hay un guión o un orden preestablecido de las acciones, tanto lo inesperado como la espontaneidad y la improvisación son componentes esenciales del performance.

En esta forma de arte, las acciones de un individuo o de un grupo ocurridas en un lugar particular y en un momento particular son lo que constituyen la obra en su unicidad. Puesto que puede ocurrir o realizarse en cualquier lugar, con una duración específica o indeterminada, es importante tener en cuenta que el performance incluye cuatro aspectos principales como son el tiempo, el espacio, el cuerpo de quien hace el performance y la relación entre perfomer (quien realiza el performance) y el público. Esta forma de expresión surgió como una medio para rechazar las estructuras tradicionales de arte. Al realizarse en lugares como la calle, la ciudad, el campo, entre otros se cuestionan la hegemonía de espacios tradicionales tales como museos y galerías, como los únicos lugares donde “pertenece” el arte. En muchos casos las galerías se transforman en espacios de expresión y no sólo de exhibición. Puesto que era una forma de revertir las prácticas tradicionales del arte como la pintura y la escultura, era una forma de arte que no podía ser comprada, vendida o transada como una mercancía.


Arte no es vida 

Esta exhibición es una muestra del registro de cuatro décadas del performance en América Latina. Las obras son reflexiones entorno a la desigualdad, las dictaduras militares, la política, corrupción, pobreza, el cambio social, la problemática de inmigración, entre muchos otros temas. Curiosamente, aunque son obras que llevan muchos años de ser creadas, estos problemas siguen vigentes en todo el continente. Deborah Cullen, curadora de la exposición, explica “lo que se propone a través de estas las obras aquí reunidas es que, si bien el arte afirma y celebra la vida con una fuerza regeneradora, las acciones que tratan de la desigualdad y el conflicto no son equivalentes a la vida real que se vive bajo la represión”.
Las 400 piezas que comprenden esta exhibición son testigos de nuestra historia latinoamericana. Es una invitación a ver el arte como una forma de crítica, de reflexión, de historia. De darle a la vida otra mirada que escapa lo tradicional, donde se rompe el concepto de arte igual a belleza, de arte igual a estética pero a darle una nueva dimensión al arte como expresión.

A continuación hay algunas que quisiera destacar y detenerme un poco en ellas.

Ana Mendienta
“Untitled (Blood Sign #2 / Body Tracks)”

Fue una artista cubana que a las 12 años es enviada a vivir con su hermana a Estados Unidos como parte de la Operación Peter Pan. Esta misión organizada por el gobierno estadounidense, la Iglesia Católica y cubanos exiliados tenía el fin de proteger a los niños de la dictadura militar cubana de Fidel Castro enviándolos a este país. Como consecuencia, las hermanas vivieron en varios hogares de paso, orfanatos y con familias temporales.
Para Mendieta, su desarrollo como individuo en este nuevo país, se vio afectado por la separación de su familia, su origen latino, color de piel, su acento, al igual que su denominación como “persona de color” y como inmigrante que no pertenece a un lugar u otro. Estos factores siempre se discutieron metafóricamente en sus creaciones.

 

Ana Mendieta

 


En este performance, la artista emplea el uso del cuerpo, la tierra y elementos rituales de su descendencia afrocubana para la creación de su obra. En esta instalación se observan cuatro videos donde la artista se cubre de sangre en uno, en el otro de piedras y en un tercero de barro. Hay un cuarto video, donde una estructura en fuego que se asemeja a la silueta de su cuerpo, dispersa su incandescencia en el viento. Estas acciones casi ceremoniales, son una conexión con la naturaleza, una exploración casi primaria. En su práctica artística, Mendieta se manifiesta un anhelo por la búsqueda de identidad, de retorno al origen, al hogar; y la tierra, el fuego, el agua y la sangre, se convierten en medios para este viaje simbólico.


 
María Teresa Hincapié
“Una cosa es una cosa”

 

Esta expresión popular es el título de la obra de la artista colombiana. En un espacio vacío, donde sólo se encuentra la artista, ella empieza a organizar elementos de uso cotidianos que va sacando de una bolsa de viaje. Objetos tales como utensilios para comer, papeles, alimentos, billetes, entre muchos los reorganiza en una composición geométrica, que va traduciendo en un recuadro dentro de uno mayor.

 

Mari´a Teresa Hincapie - Una Cosa es una cosa

 

Sus pasos lentos y pausados invitan a la observación y al detenimiento. Mientras coloca las piezas una tras otra, este acto se convierte en un proceso ceremonial, paulatino y silencioso. Casi un ritual meditativo donde hay una resignificación de los objetos de la vida diaria. Es como si se tornaran en una representación arqueológica de nuestra propia existencia. La soledad del espacio, el hecho de que es solo la artista quien se encuentra allí y efectúa este performance, invita al espectador a percibir una nueva configuración de lo que en su día a día es común.


 
Félix González Torres
“Los amantes”

 

La obra artista cubano, quien vivió en Puerto Rico y Estados Unidos, es un montón de caramelos envueltos en papel plateado en una esquina de la exhibición. La cantidad de caramelos, equivalen al peso de su amante quien también falleció a causa del SIDA. Los espectadores están invitados a tomar uno de estos caramelos y a medida que estos se van agotando deben ser reemplazados para volver a cumplir con peso inicial.


 

Los Amantes


 

El acto de tomar como el de reemplazar, como el uso de este elemento perecedero como el azúcar, representa el proceso de la descomposición, e incluso de la misma muerte. A su vez, es un proceso de regeneración, de la transmutación de la vida. Por otro lado, esta obra también es una invitación al público a ser partícipe de ella, al acercarse, tomar el caramelo y reflexionar sobre su propia existencia.

En una entrevista donde el artista hablaba de su obra, el explicó con nostalgia: “Cuando la gente me pregunta, ‘quién es su público’, yo digo honestamente, y sin dudarlo ‘Ross’. El público era Ross (su pareja fallecida). El resto de la gente solo viene a verlo ”.

 

Helio Oiticica

“Parangolé”

 

Es reconocido como uno de los representantes más importantes del arte brasilero y contemporáneo. Fue miembro del denominado “Grupo Neoconcreto” donde el color y las formas geométricas son utilizadas como elementos de representación.

 

En 1964, Oiticica creó el ‘Parangolé’ que es una especie de manto en tela de varios colores y capas. Inspirado por las escuelas de samba, Oiticica invitó a tanto a personas pobres de las favelas (barrios marginales de Brasil), como a artistas y bailarines a lo que denominaba “activar” los parangolés.

 

17.Oiticica

 

Con esto, se invitaba a la audiencia a utilizar los parangolés de diferentes maneras. Algunos interactuaban colocándose el manto, bailando con ellos o hasta refugiándose dentro de sí. El artista establecía que los parangolés no eran objetos, sino “situaciones a ser vividas” o una “propuesta para el comportamiento”. La proyección presentada en la exhibición, es una muestra de las diversas interacciones de las personas con los parangolés, al igual que música y el audio de los pensamientos del artista.

 
 



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