| 5/11/2011 9:00:00 AM

“Están en un momento afortunado, en un lugar afortunado”

El presidente mundial de Accenture, William Green, piensa que América Latina es el lugar más interesante para invertir. Su apreciación sobre grandes tendencias que formarán el mundo de los próximos diez años.

Si usted es de los que cree que el escenario global de los próximos años es impredecible, quizás nunca haya hablado con el presidente mundial de la compañía de consultoría Accenture, William Green. En su conversación el ejecutivo teje una visión muy precisa del futuro, en la que une tendencias de tecnología y de economía y deja un sabor optimista, sobre todo para quienes habitan en América Latina, una región que considera especial para gestar buena parte del crecimiento mundial del decenio que viene.

Considera que los cambios que llegarán se pueden conocer aquí y ahora. “Los expertos en tecnología seguramente se pueden equivocar en que sus predicciones no se cumplan en 5 años sino en 10, pero lo que es seguro es que no se equivocan en que van a pasar. No es un asunto de si van a ocurrir o no, sino de cuándo”, dice.

Por eso describe con mucha confianza un escenario en el que las aplicaciones en la nube se toman la computación. “Es un elemento que mejorará el estado de las cosas en todo el mundo”, sostiene. Menciona como ejemplo los cambios que producirán en educación. “Antes el proceso estaba diseñado para atender 26 personas en un salón de clase. Ahora se amplía la cantidad de gente que se puede educar y se modifican los contenidos que se les pueden entregar a quienes se educan”, señala.

En tecnología menciona otras dos tendencias clave. Una, la mejora en la capacidad de usar datos para hacer análisis predictivos. Esto, afirma, convertirá la información en visión de futuro. “Nos permite mirar alrededor de las esquinas”. La otra es la revolución de la movilidad. Una muestra de esta transformación la ofrecen las estadísticas: este año, por primera vez, habrá más consultas de internet desde equipos móviles que desde computadores de escritorio.

Al lado de estas tendencias en tecnología, destaca otros dos movimientos económicos que terminan de componer su escenario global. El primero es el mejoramiento de la salud financiera mundial. Hace tres años la conjunción de todos los fenómenos naturales y de deuda como el tsunami japonés y los problemas en Portugal o España habría descarrilado completamente al planeta. En las condiciones actuales, dice, se pueden manejar todos estos problemas simultáneamente.

El segundo es el crecimiento de los mercados emergentes. Opina que 2010 fue el año definitivo para que los países desarrollados entendieran que el crecimiento económico había cambiado su posición en el mapa. “Alguien que vivía en el Reino Unido o en Estados Unidos, podía ver claramente que las cosas no estaban tan bien en casa”, señala. Además un habitante del primer mundo pudo percibir que el sacudón internacional forzó en muchos casos alteraciones profundas en sus modelos de negocio. “Ahora hay conciencia en los países desarrollados de que hay que cambiar”, añade.

El mundo de los emergentes
El panorama para el próximo decenio estará soportado indefectiblemente por la tecnología, porque cambiará la forma de vida de las personas, entre otras cosas porque el costo total de propiedad de equipos y software ha bajado, sostiene William Green.

También el crecimiento estará en los países emergentes y este traslado de los centros de gravedad de la economía encontrará un catalizador en las grandes multinacionales. “La vida promedio de un presidente en las grandes compañías del mundo es de 6,4 años. Muchos de ellos estuvieron mirándose los zapatos en los últimos tres años”, señala, queriendo decir que no reconocieron el surgimiento de los emergentes y que mantuvieron sus planes atados al desempeño de los países desarrollados. “Ahora solo tienen tres años para hacer los cambios”, manifiesta.

Pero de todas las regiones emergentes, William Green considera que América Latina aprovechará mejor el nuevo entorno. “Brasil es un buen ejemplo. Brasil es más maduro, más profundo que otros lugares. Y es una circunstancia perdurable. Construyó una clase media fuerte. Otros están muy lejos de hacerlo. Rusia no tiene esa madurez”, señala. “Si hay que escoger un sitio para invertir, este es el lugar del mundo donde hay que estar”, sostiene.

Encuentra que una de las razones que facilitan los negocios de los desarrollados con América Latina es que hay una cercanía cultural. “Acá no hay misterio, no hay drama”, añade.

A lo anterior, William Green le añade la calidad del liderazgo latinoamericano. Opina que los gerentes de la región combinan cuatro atributos que caracterizan a los mejores líderes. De un lado, son ambiciosos en la proporción correcta: “ponen la vara alta, pero son realistas”. El segundo, son competentes y tienen disciplina administrativa. El tercero, saben tomar decisiones difíciles. “A todos nos gusta que nos quieran, pero el mercado es implacable y tremendamente competido. Hay que tomar decisiones duras”, explica. El cuarto, que tienen una habilidad especial para inspirar a las personas que los siguen.

Con estos atributos, cree que el decenio entrante puede ser el latinoamericano. Así se los resumió a un grupo de jóvenes empleados recién enganchados en Accenture: “están en un momento afortunado, en un lugar afortunado”. Y quizás tenga razón.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?