| 2/20/2009 12:00:00 AM

Engaños en el fraude de Stanford

Allen Stanford seducía a sus inversionistas mayormente de dos maneras: halagando y engañándolos. Hay descocierto general.

Su empresa servía a una clientela acaudalada, contaba con empleados de categoría y se ufanaba de ser "una institución de capital privado que tiene toda la libertad para dedicarse a su mayor prioridad: usted, el cliente", dicen documentos del banco, que prometen "ganancias sin par".

Pero esas ganancias al parecer nunca existieron. Aunque la compañía aseguraba haber logrado réditos de dos dígitos entre 1993 y el 2005, en realidad no alcanzaban el 10% desde 1994, según documentos judiciales.

Las autoridades allanaron las oficinas en Houston el martes, confiscaron materiales y cerraron la compañía, en medio de acusaciones de que Stanford había prometido a sus clientes réditos fantasiosos en base a 8.000 millones de dólares en certificados de depósitos, y de que cometió otros tipos de fraudes financieros. No fue la primera vez que Stanford había atraído la atención de las autoridades. El acaudalado empresario, quien se codeaba con congresistas y había recibido el título de caballero en la isla de Antigua, había sido objeto de investigación por las autoridades federales durante años, según fuentes allegadas a las pesquisas.

Stanford mintió sobre las raíces y la historia de su compañía _ no solamente sobre sus finanzas _ a fin de ganarse la confianza de los inversionistas, indican registros públicos. El material promocional de la empresa habla de una trayectoria de 70 años. En realidad, no hay documento alguno que indique que existía antes de 1980. Stanford decía a sus clientes que el dinero era cuidadosamente vigilado por "más de 20 analistas", pero según expedientes judiciales, sólo él y James Davis, un amigo de la juventud, conocían la estrategia de inversiones de la empresa.

Los engaños datan de por lo menos 2004, indican los documentos.

Las promesas falsas de jugosas ganancias permitieron al banco inyectar más dinero en el Stanford Financial Group y pagar "comisiones desproporcionadas" a su subsidiaria Stanford Group Company, revelan los documentos. Inclusive en el 2008, cuando muchos índices financieros perdieron hasta el 40% de su valor, la empresa reportó pérdidas de apenas 1,3%. Fue ahí cuando comenzó a salir la verdad, gracias en parte al escándalo de otro fraude financiero, el de Bernard Madoff.

Stanford ya estaba siendo investigado por la Comisión de Valores y Cambio antes de que Madoff se entregara a las autoridades en diciembre, dijo una fuente oficial enterada de las investigaciones.

Pero la agencia intensificó su vigilancia luego que saliera a la luz la embarazosa negligencia de la comisión en el caso Madoff, dijeron empleados actuales y pasados de esa agencia gubernamental. Añadieron que la agencia comenzó a agilizar varios procesos que ya estaban en curso para evitar otra vergonzosa revelación.

Según un ex empleado, otros empleados le habían admitido que estaban tratando de recomponer la imagen de la agencia, tras la embarazosa revelación de que no hicieron nada contra Madoff a pesar de recibir informes inequívocos y de haber realizado múltiples investigaciones del caso. El secretario de Justicia Eric Holder declaró el miércoles que no podía descartar la posibilidad de que ocurra otra vez.

"Es difícil decir, obviamente me gustaría poder decir que esos casos fueron los peores", dijo Holder a reporteros en Washington. "El Departamento de Justicia seguirá estando atento para poder detener ese tipo de fraude. Eso particularmente es necesario dada la magnitud del plan de estímulo económico. Queremos asegurarnos de que el dinero llegue a las manos correctas, y por las razones correctas".

Aumenta la presión
Reguladores y gobiernos de América Latina elevaron el jueves la presión sobre las unidades locales del grupo financiero Stanford, temerosos de que el "fraude masivo" del que fue acusado en Estados Unidos lastime a los ahorristas de la región. Venezuela intervino el jueves el pequeño Stanford Bank para frenar una sangría de depósitos en la víspera, mientras el Gobierno peruano suspendió por 30 días la correduría del grupo y el regulador mexicano investigaba si la unidad en ese país violó las regulaciones locales.

En Ecuador, el regulador tomó el control de dos unidades locales de la firma.

El magnate Allen Stanford y tres de sus compañías fueron acusadas de vender fraudulentamente certificados de depósitos por 8.000 millones de dólares, lo que desató una ola de pánico entre los cientos de inversionistas en América Latina que confiaron su dinero a bancos y casas de bolsa del Stanford Financial Group.

El intento del Gobierno venezolano de calmar a los clientes del pequeño banco, con autonomía operativa, falló por la incertidumbre sobre la suerte de su propietario. Los retiros "han colocado en situación sumamente precaria a este banco, obligando a las autoridades (...) a tomar la decisión de intervención, que esta seguida de la venta inmediata de este banco", dijo el ministro de Economía y Finanzas, Alí Rodríguez.

En Caracas, los trabajadores del banco permanecían dentro de las agencias, cerradas al público, mientras a los incautos clientes que se acercaron se les informaba que las oficinas abrirían el viernes. Una dama no identificada protestaba a las puertas de la entidad ubicada en un exclusivo centro comercial del este de Caracas ya que alegaba tenía que procesar el pago de una nómina de empleados y tenía que disponer de sus fondos.

Sin embargo, la situación del Stanford Bank Venezuela es sólo la punta del iceberg que podría estar escondiéndose detrás de la acusación de fraude. Otros cientos de inversionistas venezolanos poseen entre 2.300 millones y 3.000 millones de dólares en Stanford International Bank, con sede en Antigua, que confiaron a la entidad a través de una unidad local para operaciones off-shore.

Mientras tanto, las autoridades de Estados Unidos siguen buscando al multimillonario tejano. El miércoles, la cadena ABC News reportó, citando fuentes federales, que el FBI y otras agencias investigan si Stanford estuvo involucrado en lavado de dinero para el Cartel del Golfo, considerado el más violento del narcotráfico mexicano. El reporte dijo que Stanford podría enfrentar cargos por lavado de dinero y soborno de funcionarios extranjeros.

Neutralizar el efecto
La inquietud regional sobre las firmas vinculadas con Stanford, que opera en Colombia, Ecuador, México, Panamá, Perú y Venezuela, provocó comparaciones con el caso del financista Bernard Madoff, acusado de una estafa con esquema piramidal que podría haber generado pérdidas por 50.000 millones de dólares. En Lima, el organismo regulador de valores suspendió por 30 días las actividades de la filial local de Stanford Financial Group, que es una Sociedad Agente de Bolsa (SAB).

La Comisión Nacional Supervisora de Empresas y Valores anunció la suspensión "preventiva" pero aclaró que "la medida no exime a Stanford Group Perú SAB de cumplir sus compromisos con clientes y obligaciones asumidas en el mercado de valores".

El miércoles, la comisión envió un equipo de inspección a las oficinas locales del grupo, donde un puñado de inversionistas buscaba ver su dinero. Por su parte, el regulador bancario mexicano dijo el jueves que investiga si Stanford Fondos, una distribuidora de sociedad de inversión, violó las normas locales, que obligan a esas instituciones a invertir en papeles mexicanos o extranjeros autorizados.

Santiago Noboa, Intendente de Bolsas de Valores de Quito, dijo que las autoridades decidieron tomar el control de la correduría y el ente fiduciario que opera en el país. "Vamos a intervenir para proteger los intereses de los inversionistas", dijo Noboa a Reuters.

Gran Bretaña investiga
Gran Bretaña busca posibles vínculos en el país con el escándalo que rodea a Stanford después que reportes de medios dijeron que su firma fue auditada desde el Reino Unido.

La firma contable con base en Antigua, C.A.S. Hewlett, que según el periódico Evening Standard había auditado a Stanford, mudó sus operaciones el mes pasado tras la muerte de su fundador, indicaron los diarios. "Es una situación en la que existe la posibilidad de un contacto británico", dijo un portavoz de la oficina.

Esto se suma a las decisiones ya tomadas por otros países latinoamericanos con operaciones de Stanford. En Panamá el regulador tomó control del banco del grupo y en Colombia la unidad local suspendió desde el miércoles sus operaciones, con la autorización del regulador, y aseguró que tiene solvencia suficiente para garantizar la devolución de los recursos a sus inversionistas. Stanford International Bank tiene 30.000 clientes en 131 países y administra activos por 8.500 millones de dólares, una buena parte de los 50.000 millones que el grupo dice supervisar.

En la región Stanford ubicó sus lujosas instalaciones en zonas de clase media y alta, donde captaban a sus clientes mediante atractivos instrumentos de inversión con retornos superiores al promedio del mercado.

 

 

Agencias/Dinero

 

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