| 2/24/2012 10:30:00 AM

En manos de españoles y coreanos quedó el saneamiento del Río Medellín

El consorcio Aguas de Aburrá HHA resultó adjudicatario del proyecto por US$350 millones, que incluye la construcción y operación de una planta de aguas residuales en Bello, Antioquia.

El proceso fue liderado por Aguas Nacionales, filial de Empresas Públicas de Medellín (EPM), que otorgó finalmente el contrato para construir y operar, por un año, la planta de tratamiento de aguas residuales ubicada al norte del Valle de Aburrá.

El consorcio Aguas de Aburrá HHA está integrado por las firmas coreanas Hyundai Engineering and Construction Co. Ltd., Hyundai Engineering Co. Ltd., y por la española Acciona Agua.

Su oferta fue seleccionada entre 11 propuestas provenientes de Colombia, Corea, Brasil, Uruguay, España y México, que se analizaron teniendo en cuenta rigurosos criterios técnicos, de experiencia, económicos, legales y contractuales.

La adjudicación, por un valor de US$347 millones, incluye la contratación del diseño, fabricación, suministro, montaje y pruebas en campo de los equipos electromecánicos, la ejecución de las obras civiles, y la puesta en marcha del proyecto.

La convocatoria fue abierta oficialmente en febrero de 2011 y se rigió por los procedimientos de Licitación Pública Internacional establecidos por el Banco Interamericano de Desarrollo.

Este organismo otorgó a EPM un crédito por US$450 millones para financiar la realización de la obra, tratándose del más grande aprobado por el BID para un proyecto de este tipo.

El proyecto

Durante su fase plena de construcción, la planta de Bello generará cerca de 1.200 empleos, entre directos e indirectos. Será la segunda construida por EPM para tratar las aguas residuales del Valle de Aburrá.

La primera fue la de San Fernando, en Itagüí, que recibe y trata las aguas de los municipios del sur del área metropolitana que rodean a Medellín. Esta planta También fue financiada con un crédito otorgado por el BID por US$130 millones.

Entre las plantas de tratamiento de tipo secundario (con una remoción de contaminación superior al 8%), será la más grande del país. En términos operativos triplicará a la de San Fernando, cuyo caudal de diseño es de 1.8 metros cúbicos por segundo.

Tendrá un caudal de diseño de 5.0 metros cúbicos por segundo y procesará más del 75% de las aguas residuales para alcanzar entre ambas un cubrimiento global del 95% de las aguas que se vierten al río Medellin.

Recibirá las aguas residuales de Bello y de Medellín a través de un interceptor de ocho kilómetros de longitud y un diámetro de 2.4 metros, cuya construcción se inició en abril del año pasado y culminará el año entrante.

En sus instalaciones se espera recibir diariamente unas 120 toneladas de materia orgánica proveniente de las aguas residuales producidas por la industria, el comercio y las viviendas, para someterlas después a procesos biológicos, químicos y físicos y devolverlas tratadas al río Medellín.

La gran meta es lograr que el río Medellín supere los niveles de oxígeno disuelto que son aceptados mundialmente como indicadores de ríos descontaminados.

A largo plazo y con el mismo propósito de tratar las aguas residuales del Valle de Aburrá, el Programa de Saneamiento del Río Medellín y sus Quebradas Afluentes contempla la construcción de otras dos plantas, que estarían localizadas en los municipios de Girardota y Barbosa, al norte del Valle de Aburrá.

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