Dinero.com Revista Dinero

Iván Darío Arroyave, presidente de la BMC

| 3/14/2012 6:00:00 PM

El último chance

Después de haber estado en el ojo del huracán, la Bolsa Mercantil de Colombia (BMC), antes Bolsa Nacional Agropecuaria, tendrá que recuperar la confianza del mercado. La meta es desmarcarse de la sombra de Proyectar Valores.

El año pasado la Bolsa Mercantil de Colombia (BMC) arrojó pérdidas netas por $12.500 millones. Así, completó dos años con saldo en rojo y una crisis marcada por la excesiva dependencia de sus ingresos por el registro de facturas, con incumplimientos en algunos contratos y, en general, una pérdida de confianza del mercado ante la falta de claridad de sus accionistas.

Las pérdidas se explican, básicamente, por la operación deficitaria de su filial, la Cámara de Compensación. De hecho, la capitalización de la BMC a esa filial ya suma $29.000 millones.

Pero no es su único problema, pues el entorno no favorece el desarrollo: los comisionistas de este mercado bursátil son pequeños y requieren un avance en procesos de modernización, un tercio de ellos registró pérdidas en 2011 y 85% tiene un patrimonio que no supera los $1.000 millones, reflejando el incipiente mercado que operan.

Un lamentable panorama frente al enorme potencial que una bolsa de este tipo tiene para convertirse en el mecanismo que permita canalizar la inversión privada hacia el agro y la minería, el escenario para la creación de precios de referencia confiables y el sitio donde los agricultores encuentren instrumentos de cobertura y liquidez.

De hecho, siendo secretario privado del Ministro de Agricultura, Iván Darío Arroyave Agudelo –hoy presidente de la BMC– ya había advertido sobre esta situación. “Si no se transforma (la BMC), se podría establecer una división especializada en transar commodities agrícolas en la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) o crear una bolsa nueva, ante los problemas estructurales que le han impedido cumplir su papel”, dijo hace un tiempo.

Ahora, al frente de la entidad, está empeñado en transformarla mediante una reingeniería profunda. “Vamos a rediseñar la Cámara de Compensación e implantar una verdadera cultura de administración del riesgo, perfeccionar los mecanismos de autorregulación y ayudar a la modernización de las sociedades comisionistas para generar productos pertinentes para el agro”, afirma. Para esto, la Bolsa acaba de firmar un convenio de cooperación técnica con el Banco Mundial. Un proceso que puede tardar alrededor de 18 meses.

Pero la tarea resulta compleja. Lo primero será recuperar la reputación y confianza que ha perdido esta plaza bursátil. Para el nuevo presidente de la BMC, hay una mala interpretación de pequeñas verdades. “Por ejemplo, el ganadero Luis José Botero no es accionista, ni aquí se hace titularización ganadera ni factoring, no tenemos nada que ver con Factor Group, ni nuestros principales accionistas son especuladores ex comisionistas de la BVC”, afirma respecto al rumor de que Juan Carlos Ortiz y Carlos Adolfo Mejía –expresidente de Proyectar– eran los ‘dueños’ de la BMC.

“A partir de la información de que dispone la Bolsa, sociedades como el Grupo Proyectar Latinoamérica y otras en las que estaban los mencionados, realizaron un desmonte total de la participación que tenían. El Grupo Proyectar Latinoamérica disminuyó su participación (que alcanzó 10%) a partir de diciembre de 2010 y la vendió completamente el 15 de abril de 2011. De otra parte, Interbolsa redujo su inversión a partir de mayo de 2009 y la vendió completamente el 13 de abril de 2010”, afirma Arroyave.

No obstante, dentro de los actuales accionistas figuran entidades como Tecfin, Coltec, Valores Incorporados, Helados Modernos y personas como Eduardo Oyuela Zea que han tenido relación con este grupo. También estarían Herbert Otero –ex socio de Ortiz– y Jesús Villamizar (expresidente del Banco Ganadero).

No repetir el pasado

Con un estilo muy directo y franco, Arroyave hace un análisis riguroso de los errores que ha cometido la Bolsa en el pasado, con la convicción de no repetirlos. Y destaca algunas “trampas históricas”.

En 1998 se importó y se creó una Cámara de Riesgo Central de Contraparte (CRCC) pero sin un esquema de manejo del riesgo riguroso que garantizara participantes solventes y una redistribución del riesgo. Esta “seudo-cámara” permitió que a principios de la década pasada, ante el marchitamiento del crédito agropecuario, se crearan instrumentos atípicos, como los contratos a término sobre ganado (títulos que permiten una venta anticipada de cerdos, pollos y reses para su engorde y posterior reventa). Sin embargo, no había un control estricto del riesgo pues los operadores que vigilaban la existencia de los animales no tenían una responsabilidad final, con lo que comenzó a hacerse roll-overs de estos títulos, convirtiéndose en un negocio financiero.

Así, una firma con un patrimonio de $700 millones terminó apalancando operaciones de un ganadero por alrededor de $34.000 millones. Este esquema dio origen a incumplimientos y pérdidas en la bolsa, que ha tenido que honrar todos los compromisos de la Cámara.

Entre 2007 y 2008, luego de dos capitalizaciones sucesivas por $20.000 millones (en las que habría participado Ortiz), hubo una obsesión por la tecnología y nuevos productos. “La bolsa perdió el norte, quisieron volverla competencia de la BVC y se alejaron de su condición natural, dándole la espalda al agro (al punto que cambiaron su nombre). Organizaron la fachada pero sin hacer una pausa estratégica y un diagnóstico profundo para revisar lo estructural”, dice Arroyave.

La reingeniería

Por esto, Arroyave –quien fue asesor de riesgos de ISA y diseñó el sistema de seguros agropecuarios del país– quiere hacer de la cultura de administración del riesgo y el fortalecimiento de la autorregulación el centro de su estrategia. Junto con el Banco Mundial, revisarán políticas, reglamentos, procedimientos, manuales y equipo humano. Pero será un proceso largo.

Por ahora, el hueco de la Cámara de Compensación parece haberse cerrado pues no se harán más contratos ganaderos (los últimos vencen en mayo). Y si bien no se liquidará –mientras está listo su rediseño– se dedicará al cobro de la cartera que asciende a cerca de $27.000 millones.

Las actividades de compensación, liquidación y administración de garantías serán retomadas desde mayo por la Bolsa, pues las hace más eficientemente (valen $736 millones al año, mientras que a la Cámara le cuestan $4.422 millones). Con esta medida y el cierre de algunas oficinas regionales, en 2012 se generarían utilidades netas por unos $2.000 millones.

También se fortalecerán otros productos, como las compras públicas, con el objetivo de que grupos privados también se monten en este mecanismo que mueve al año cerca de medio billón de pesos. Además, se desarrollará el mercado de físicos pero orientado hacia el posterior desarrollo de derivados. Si bien la BMC no ha mencionado ningún producto en particular, es claro que azúcar, maíz, arroz, café, algodón y aceite de palma están en el panorama.

La nueva administración tiene claro que su labor principal es atender las necesidades del sector agropecuario y minero del país, por lo que está comenzando a involucrar de nuevo a estos actores. Esto es, volver a lo básico y recuperar su confianza.
¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×