| 5/23/2012 6:00:00 PM

El socio de Santo Domingo

Más rico y poderoso que Donald Trump, Sam Zell es el verdadero magnate de la finca raíz en Estados Unidos. En Colombia se alió con la familia Santo Domingo y ahora viene por más negocios. Entrevista exclusiva.

Si usted es de los que piensa que Donald Trump es el gran magnate de la finca raíz en Estados Unidos, está equivocado. Con más experiencia, más éxitos y mucho más dinero en su bolsillo está Sam Zell, el millonario número 216 del mundo, quien según Forbes amasa una fortuna de US$4.900 millones (frente a los US$ 2.900 millones del mediático Trump) y quien pronto se volverá muy conocido en el país.

Su popularidad en Colombia vendrá de la mano de su socio local: Alejandro Santo Domingo (el millonario número 97 del globo con US$9.500 millones). Ambos se unieron en la firma Terranum Corporativo, una plataforma de servicios inmobiliarios que, entre otras cosas, construye el ecosistema empresarial Connecta, sobre la avenida Eldorado en Bogotá y desarrolla centros logísticos.

Zell vino el año pasado al país para formalizar su alianza a la cual destinó US$75 millones y en junio o julio estará de regreso. Espera poder anunciar nuevas inversiones, pues una de sus especialidades ha sido invertir en el mundo emergente y, en particular, en la vivienda para los estratos populares.

A sus 70 años, este millonario de Chicago es un inversionista curtido que se ha ganado el sobrenombre de the grave dancer (el bailarín de la sepultura), por haber aprendido a volver rentables negocios moribundos. Incluso bromea diciendo que aunque siempre baila cerca de las tumbas, tiene mucho cuidado de no caer en ellas.

Su apuesta por Colombia no es solo en dinero, sino como estrategia de inversión, dado que asegura que el país es la nueva estrella de América Latina y por eso considera indispensable estar acá. Contrario a muchos de sus colegas, sacó su inversión de China, pues piensa que ese país está sobreapalancado y en América Latina se concentró en Brasil y Colombia.

Además de la finca raíz, que ha sido su core business, Zell se ha dedicado a diversificar sus negocios en sectores como energía, telecomunicaciones y medios, pues es presidente de la junta directiva de Tribune Company, uno de los gigantes de medios de Estados Unidos, dueño entre otros de Los Angeles Times, el Chicago Tribune y The Sun.

Su firma base es Equity Group Investments, la cual fundó hace más de 40 años. En 1999 creó Equity International, que es la compañía con la que invierte fuera de Estados Unidos. Pese a ser legendario en el sector inmobiliario, hoy solo cerca de 30% de su portafolio está ahí.

La razón para estar menos expuesto a su negocio tradicional está en que es un convencido de la necesidad de diversificar sus inversiones. De hecho, Zell atribuye en gran parte su éxito a su habilidad para medir y evaluar el riesgo.

“Hay que hacerlo apropiadamente. Algunas inversiones son más riesgosas que otras y eso está bien, siempre que la remuneración por tomar el riesgo sea la adecuada”, sostiene. Recientemente, la prensa estadounidense lo llamó master of timing, pues como inversionista ha aprendido a saber cuándo vender y cuándo comprar.

Al respecto, dice riendo que si eso fuera cierto “sería rico”, pero dejando a un lado la modestia, lo cierto es que si ese atributo resulta cierto, todo indicaría que su apuesta por Colombia le va a ayudar a subir más puestos en el ranking de los multimillonarios del planeta. Dinero conversó con él.

— ¿Por qué invirtió en Colombia?

Soy optimista con respecto a América Latina. En general, muchos de los fundamentales de Colombia son atractivos: hay estabilidad política, tiene recursos energéticos suficientes y la fusión de las bolsas de valores con Perú y Chile. Son todas cosas positivas.

— ¿Por qué, teniendo tanta experiencia, no entró directamente al mercado colombiano y lo hizo en compañía de un socio?

Hemos aprendido que cuando se quiere hacer negocios fuera de Estados Unidos, especialmente si se apunta a los mercados emergentes, el éxito está más correlacionado con quién es su socio, que con cualquier otra cosa. Lidiamos con múltiples culturas y con el socio local tenemos el beneficio de una mejor perspectiva y mejor acceso. Aprendemos de sus habilidades y obtenemos un resultado óptimo. Nunca consideraríamos entrar en un mercado nuevo sin un socio local.

— ¿A qué ciudades de Colombia le apunta?

Evaluamos la posibilidad de crecimiento en escala. Por eso, nos interesan ciudades como Bogotá y Cartagena.

— ¿Le preocupa la posibilidad de una burbuja en los precios de la vivienda en Colombia?

Una de las razones por las que aún no estamos en el mercado de vivienda es porque los precios están al alza. Pero como hemos participado en negocios de viviendas en el segmento masivo en otros mercados emergentes, no me sorprendería que en el futuro acabemos haciendo lo mismo en Colombia.

— ¿Es cierto que le tocó salir de Venezuela?

Tuvimos una inversión en Venezuela hace diez años, pero pensamos que el ambiente político estaba enrarecido y por eso resolvimos salir. Nadie nos forzó, fue nuestra propia decisión.

— ¿Cuál considera el mayor riesgo que tiene hoy la economía latinoamericana?

Europa y sus bancos, los cuales han sido proveedores naturales de capital para América Latina. No sé cómo van a resolver sus problemas actuales, pero hay un riesgo significativo de que decidan retirar el capital que tienen en la región y eso sería muy difícil, pues no creo que ningún banco mundial pueda reemplazar toda esa inversión europea de un momento a otro.

— ¿Y considera la economía estadounidense como un posible riesgo?

Esta economía se está recuperando, aunque falta mucho para que tengamos resueltos todos nuestros problemas. No obstante, en los próximos años, Estados Unidos se va a convertir en una influencia positiva para la región.

— ¿Incluso con el dólar devaluado?

Obviamente esa es una preocupación, pero no solo para Latinoamérica. Sin embargo, en los próximos años es probable que el dólar no se deprecie significativamente frente a las principales monedas del mundo. El gobierno americano no se puede dar el lujo de agrandar el déficit.

— ¿Y usted cómo se protege ante esta ‘guerra de monedas’?

Quisiera tener la respuesta, pero lo que yo aplico es la diversificación. No se puede detener la corriente de un río, no se puede controlar todo y el foco es saber si su riesgo se remunera de la manera correcta. Si es así, con el tiempo usted va a estar bien.
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