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Reynaldo González, Socio Director de Mesoamérica.

| 2/29/2012 6:00:00 PM

El nuevo sabor de Oma

Mesoamérica, uno de los fondos de inversión más importantes de Centroamérica, se quedó con 85% de la emblemática marca de café. Estos son sus planes.

En medio del más bajo perfil y reserva, a finales del año pasado el fondo de inversión centroamericano Mesoamérica adquirió una de las marcas locales de más tradición: Oma.

La operación, cuyo valor no se hizo público, incluyó los tres segmentos de negocio: barras de café –tiene cerca de 160 en grandes superficies, clínicas, funerarias y otros sitios de alto tráfico de personas–, restaurantes –con 11 en Bogotá– y la tostadora, que exporta 5% de los ingresos totales y hace las marcas propias para el Éxito y Alkosto, entre otras.

Tras la venta se dio un proceso de integración de estas unidades de negocio y en adelante la organización se llamará Restcafé SAS, cuya operación unificada registró el año pasado ingresos por $82.000 millones, de los cuales 70% corresponde a las barras y a los restaurantes, y 30% a la tostadora.

Después de haber asesorado al Grupo Aval en la adquisición de BAC Credomatic, en 2010, esta es la primera gran inversión que hace Mesoamérica en Colombia y le abre la puerta al negocio de restaurantes.

La movida refleja una tendencia del mercado: fondos de inversión –locales o extranjeros– en busca de empresas de tamaño mediano y pequeño, en su mayoría familiares, que les permitan potenciar sus ingresos y rentabilidades para que en un periodo de entre cinco y siete años puedan liquidar su inversión, vendiendo a un estratégico o saliendo a bolsa.

El primer paso en el sector lo dio hace cuatro años el restaurante Andrés Carne de Res. Andrés Jaramillo, su fundador, tiene 40%; otros socios locales, 43%, y al fondo Seaf pertenece 17%. Esta transformación le permitió hacer una expansión en nuevas ofertas –La Plaza de Andrés y Andrés Express– e ingresar a otros segmentos como el hotelero.

Sin embargo, en el caso de Mesoamérica la composición es diferente. Este fondo adquirió 85% de Oma y sus antiguos propietarios, la familia Martignon, se quedaron con 15% y un lugar en la junta directiva.

Mesoamérica tiene dos grandes áreas de negocios: la de fusiones y adquisiciones, con la cual ha participado en cerca de 60 operaciones en los últimos 15 años cuyo valor asciende a US$11.000 millones y, la segunda, de private equity, en el que 12 familias centroamericanas invierten en compañías con potencial a través de los vehículos del fondo para salir en el mediano plazo.

Bajo este modelo, en los últimos años han invertido cerca de US$500 millones. Se destacan negocios en telefonía móvil, televisión por suscripción y ahora en Oma, entre otras. La estrategia es hacer inversiones de entre US$50 millones y US$200 millones en las compañías adquiridas y, bajo una gestión de management, hacerlas crecer para luego venderlas.

“Oma es la primera inversión que no tiene un componente centroamericano. Tradicionalmente, nuestras salidas han sido la venta a jugadores internacionales porque en Centroamérica los mercados de capitales no son tan desarrollados. Pero en Colombia ese panorama cambia y vemos como una opción real salir a Bolsa en algunos años”, asegura Reynaldo González, socio director de Mesoamérica y quien maneja la operación en Colombia.

Para su ingreso al negocio de restaurantes, Mesoamérica creó un vehículo (Mesofoods) que se enfocará en el sector, al que llegarían otros negocios –vía adquisiciones o green field– y en el que Oma fue el primer paso.

La oportunidad

En 2011, según cálculos de la compañía, el segmento de food service creció un poco más de 10% en el país, mientras que Oma lo hizo al 16%.

Para Ricardo Ospina, el nuevo presidente de la empresa y quien dirigió la cadena CBC –Brasa Roja, Cali Mío y Cali Vea– en los próximos años el crecimiento de la firma debe acercarse al 20%, garantizando su expansión y crecimiento orgánico.

La estrategia inicialmente es local. “Oma es una marca muy bogotana y la idea es llevarla a otras ciudades del país, pues Colombia tiene una particularidad y es que tiene muchas ciudades de más de 100.000 habitantes”, dice González.

La meta en el mediano plazo es duplicar el número de barras de café y llegar a cerca de 300 y que las ventas bordeen los $200.000 millones.?Para hacerlo, según sus cálculos, el flujo de caja de la compañía apalancará gran parte de esta expansión y crecimiento orgánico y cuenta con la posibilidad de acceder a deuda.

Para Mónica Calderón, vicepresidente comercial de Oma, una de las opciones que está sobre la mesa es desarrollar un esquema de franquicias. Sin embargo, Mesoamérica no está cerrada a mirar otras adquisiciones en Colombia. ¿Por qué? Es un negocio muy atomizado y apenas entre 10% y 15% de la oferta está en manos de cadenas. “Hay cadenas, algunas regionales, que podrían ser interesantes y si caben dentro de nuestra estrategia podríamos considerar una adquisición”, dice Ospina.

Por ejemplo, ¿estarían interesados en adquirir Juan Valdez? “Sí. Lo podríamos considerar y si ellos están interesados, yo estaría interesado”, responde enfáticamente González.

Una consolidación de este tamaño en el futuro podría acelerar la salida de Mesoamérica del negocio, pues sería una firma de gran tamaño y presencia, que a los jugadores internacionales les podría interesar.

Además, el modelo se podría replicar en otros países como Perú o Chile, bajo vehículos como Mesofoods en cada uno de ellos.

Los fondos de inversión tienen los ojos puestos en Colombia y en sus empresas, y el caso de Mesoamérica lo confirma. Ahora se espera que continúe el desembarco centroamericano.

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