| 8/29/2007 12:00:00 AM

El Gobierno debe ser más cuidadoso con el gasto

Juan Camilo Restrepo considera que el Gobierno debe tener un poco menos de asistencialismo y de populismo presupuestal, que el Ministro de Hacienda debe atreverse a decirle “no” al presidente cuando sea necesario. Entrevista con Dinero.com.

Retirado de cargos públicos, Juan Camilo Restrepo Salazar se dedica ahora a la cátedra y a dar charlas por el país y en el extranjero. Ha sido senador de la República,  embajador de Colombia en Francia, candidato presidencial y ministro de Hacienda. En este último cargo tuvo como tarea bajar el déficit del gobierno, entre otros retos.  El 2008 se ve como un año importante cuyo reto principal es consolidar las cifras positivas de crecimiento.
 
Hace 10 años usted era ministro de Hacienda y su reto era bajar el déficit del gobierno ¿hoy que este tema sigue siendo un dolor de cabeza, cree que no se logrará salir del problema?
Desde entonces se han hecho muchas reformas. Hay que recordar que en esa época la situación fiscal de Colombia y de América Latina era mucho más estrecha que ahora, más holgada. Ahora los precios internacionales de las materias primas están en alza, el crédito internacional, que lo logramos reabrir para el país con mucho esfuerzo, es ahora abundante.

En fin, soplan buenos vientos para las economías latinoamericanas. Entonces sí creo que a nivel del gobierno central se podría hacer un poco más con el fin de que su déficit pase a ser un superávit. Sería un buen mensaje ahora que hay dadas unas condiciones y sería una lástima desaprovecharlas.

¿Le parece sostenible que el crecimiento económico del país sea del 8%? Se habla que nuestra economía está recalentada...
Es difícil sostener indefinidamente crecimientos del 8% como se registró en el primer trimestre de 2007. Pero sí sería factible mantenerlos en niveles de 5% o 5,5%. Con el aumento que está teniendo la inversión quizá sea posible sobreponerse al exceso de uso de la capacidad instalada al que nos estamos acercando. Según la Andi, la utilización de la capacidad instalada está cercana al 85%, que ya es muy alto.
Es de desear que con los incrementos de la inversión que ha habido se puedan superar esos cuellos de botella. Seguramente en algunos sectores industriales se alcanzará a verlos y eso puede generar en estos semestres que vienen, alguna presión sobre la inflación.

¿Cómo ve el tema de la inflación este año?
La meta del Banco de la República no se va a cumplir, pero tampoco se va a desbordar la inflación. El segundo semestre luce más moderado que el primero. Creo que se va a exceder un punto o punto y medio de lo que era la franja media del rango del Emisor. Lo cual es una lástima porque esto le quita un poco de credibilidad. Tampoco estamos diciendo, y sería de un tremendismo injustificado, que la situación de la inflación está desbordada. Los primeros semestres siempre son más inflacionarios que los segundos, sobre todo en el tema de alimentos y ahora en este segundo semestre la situación tiende a normalizarse un poco.

¿Comparte las medidas del Banco de la República como el aumento en su tasa de interés y el encaje para frenar la entrada de capitales golondrina?
La medida de encaje fue sorprendente porque estaban en el cuarto de San Alejo desde hace 10 años. Los volvió a sacar, tal vez porque en ese momento el Banco estaba muy nervioso con el comportamiento de la inflación en el primer trimestre. Considero que el Banco está cumpliendo con su tarea, su función principal es velar por la estabilidad de los precios y no podría quedarse de brazos cruzados en un momento en que hubo síntomas de unos focos preocupantes de inflación. No se puede esperar de un Banco Central un comportamiento diferente.

¿Entonces comparte las medidas?
Sí, salvo lo sorprendente de volver a utilizar los encajes, que como digo, hace 10 años no se utilizaban. Pero subir gradualmente la tasa de interés es lo propio de una situación cuyo objetivo es mantener controlada la inflación y en un momento en que la Junta del Banco veía síntomas inquietantes sobre este tema.

¿Cuáles son los retos de la economía colombiana en este momento?
Seguir creciendo, amortiguar el fenómeno revaluacionista y generar más empleo.

Ya que tocó el tema ¿qué pasa con las cifras de empleo, que no están resultando igual de favorables como las de crecimiento económico?
Hay todo tipo de explicaciones y teorías que no han facilitado la manera confusa como el DANE viene divulgando las estadísticas y las nuevas encuestas sobre empleo. Pero básicamente el patrón de crecimiento del país es uno que se apoya más en el crecimiento de capital, que en la utilización de la mano de obra. El propio gobierno, con su política fiscal, se ha encargado de exacerbar ese patrón de desarrollo al dar unos grandes apoyos fiscales al equipamiento industrial y no a la utilización de la mano de obra.

La revaluación también ha destruido empleo sobre todo en el sector agrícola y la confusión en las cifras del DANE, creo que se explica con base en esas tres premisas. Hay otra teoría que dio la Comisión del Gasto Público a la cual el gobierno puso poca atención, y es la parafiscalidad. Señaló que existe una alta causalidad entre los altos niveles de desempleo y altos niveles de parafiscalidad. Sin duda alguna, hay un vínculo y el gobierno en lugar de bajar los aportes parafiscales, los subió como fue el caso de la salud. Nadie ha propuesto acabar con los aportes para el SENA o el ICBF, sino que no sigan subiendo, porque obviamente atentan contra el empleo formal.

La Comisión hizo toda clase de recomendaciones ¿el Gobierno se hizo el sordo con unas recomendaciones que son urgentes de atender en su mayoría?
Sí creo que las recomendaciones importantes no las ha atendido. El crecimiento del gasto sigue muy alto y en el fondo el mensaje de la comisión fue: “modere el gasto”. Me parece que si bien se ha dado cumplimiento a unas recomendaciones, las más grandes no las ha seguido y por el contrario, ha gastado un esfuerzo llevando la contraria a unas recomendaciones de una comisión que el mismo Gobierno convocó.

Pasando a la revaluación, que por estos días muchos consideran superada ¿hay la posibilidad que los exportadores utilicen mecanismos para que sus consecuencias no se vuelvan a repetir?
La revaluación es un fenómeno que tiene raíces internacionales que están fuera del control de Colombia. Nosotros podemos atenuar o moderar la revaluación, pero no eliminarla. Mientras el déficit fiscal y comercial de Estados Unidos siga tan alto, seguirá habiendo presiones revaluacionistas en todas esas monedas, es decir, devaluacionistas del dólar. Yo creo que el Banco de la República ha cumplido bien su tarea. Si no hubiera sido por los cinco o seis mil millones de dólares que ha comprado, la tasa de cambio hubiera bajado aún más.

El Gobierno en cambio se mostró de palabra muy preocupado por el tema de la revaluación, pero poco de obra. Ahí es donde uno hecha de menos el muy deficiente seguimiento a las recomendaciones de la Comisión. Si el gobierno se presentara al BR a comprar tres mil o cuatro mil millones de dólares para prepagar deuda externa seguramente sería un factor de demanda muy importante que estimularía la tasa de cambio. Pero para eso requiere renunciar a hacer tanto gasto público.

Cómo ve el presupuesto que presentó el gobierno para el año entrante. El gasto de defensa se triplica y cabe preguntarse ¿se está sacrificando la inversión social u otro sector?
Este aumento del gasto de defensa se está financiando con el impuesto al patrimonio que se está renovando por tercera vez, desde que se estableció en 2002, pero es un impuesto transitorio. No es que se esté sacrificando la inversión social; es que la prioridad es el gasto de defensa. Lo preocupante son dos cosas, uno: mucho de ese gasto es permanente, va a llegar un momento en que si siguen las cosas así no sería sorprendente ver que el impuesto al patrimonio se vuelva permanente. Es un impuesto muy distorsionante y malsano.

En segundo lugar creo que hay que hacerle un seguimiento independiente, académico y muy serio, por parte de la Contraloría, por parte de los centros de investigación, de cuáles son los resultados que se están obteniendo con el gasto público. Porque el gasto militar va a valer el 17% del presupuesto de este año. Va a valer casi tanto como el total de las transferencias para la descentralización, la salud y el saneamiento ambiental. Si al gasto militar no se le hace un seguimiento con unas lupas muy severas y muy independientes, es un gasto que en Colombia y en todos los países, tiende a volverse un barril sin fondo.

Si usted fuera ahora el ministro de Hacienda ¿Qué medidas tomaría para que la economía del país siga con el comportamiento que ha tenido hasta ahora?
Creo que no recomendaría grandes virajes en la política. La política que recibió este gobierno es la que ha continuado. Eso es lo que ha permitido mostrar resultados después de recibir una economía saneada. Lo que sería deseable ya más por el lado institucional, es un poco menos de asistencialismo y de populismo presupuestal. Lo han podido hacer porque ha habido muy buenos ingresos, pero el día de mañana va a haber unos cuellos de botella muy serios en la política presupuestal.

¿Cómo se encuentra Colombia, frente a otras economías de la región?
Lo deseable es que nos pareciéramos económicamente más a un Chile o un Perú, que a un Ecuador o a Venezuela. Podemos hacerlo, lo estamos haciendo bien, pero están mejor Perú y Chile que nosotros. Debemos tomarlos a ellos como modelos más que a los otros vecinos cercanos.

¿Cómo ha hecho la tarea este Ministro de Hacienda?
Todavía es muy temprano para calificarlo. Él dijo que iba a tener la independencia para decirle “no” al Presidente de la República en su insaciable apetito de gasto y de anuncios de gasto público. Si se atreve a hacerlo, como le corresponde, creo que podrá tener un buen balance. Cuando se aprobó el plan de desarrollo fue muy sorprendente que no se hubieran atrevido, seguramente por instrucciones de la Casa de Nariño, a objetar el artículo del plan por el cual se decretaron casi 500 obras de clientelismo político regional. Esas son las cosas a las cuales el Gobierno y muy especialmente el ministro de Hacienda no deberían prestarse. Él en la discusión del plan dijo que no estaba de acuerdo con el artículo, pero después no se atrevió a objetarlo.

¿Qué piensa del 2008?
Debe ser un año normal, no creo que la economía crezca al 8%, pero sí debe ser un año con un crecimiento de cinco y medio o seis por ciento. Esperemos que estas burbujas que están estallando en el mercado hipotecario norteamericano no afecten a estas economías y no vaya a ser sino el germen de un comportamiento negativo de la economía internacional. Hasta ahora Colombia ha sido empujada por un viento de cola muy favorable que ha soplado en los últimos cuatro años de la economía mundial.
Naturalmente una recesión nos afectaría y resentiría.

Pero las bases son sólidas, las reservas del país son muy abundantes. Hemos empezado a tener un déficit que ya está llegando al cuatro por ciento del PIB en la balanza comercial. Por el momento es más fácil financiar el déficit, pero si llegara a darse un estancamiento de la economía internacional podría haber el germen de una dificultad más adelante.

¿Si lo llaman a ocupar un cargo en el gobierno, como un ministerio ¿Sería de su agrado tomar la oportunidad?
No, yo creo que esas son responsabilidades que han sido superadas, que se asumieron en su momento y que no estoy en el plan de repetir.

¿Cree que el TLC será aprobado el año entrante?
Creo que se terminará aprobando con dos años de retraso con relación a los cronogramas originales. Opino que el gobierno cometió un error de apreciación muy grande al comienzo creyendo que bastaba con tener buenas relaciones solo con la Casa Blanca. Ahora está viendo que las tiene que tener también, y de una manera muy convincente, con el partido demócrata y ha iniciado unas tareas de explicación y de acercamientos muy útiles, pero tardías. Creo que el problema de la parapolítica le pone mucho ruido negativo a esto, pero ojalá todo se aclare.

Muchos critican que la inversión extranjera compra empresas colombianas en lugar de establecerse para crear nuevas empresas. ¿Qué piensa de este tema?
En inversión a veces hacemos un análisis muy parroquial. Creemos que está llegando solamente a Colombia. Pero no, está llegando a toda América Latina. En toda la región se están comprando empresas y está llegando inversión nueva.

Sería deseable que llegaran a crear empresas nuevas, creo que en el campo energético deberán llegar, ojalá pronto, nuevas empresas con nuevas exploraciones. Pero tampoco me parece grave que compren empresas existentes siempre y cuando el Estado mantenga una política atenta y rigurosa sobre las tarifas y sobre los comportamientos empresariales para evitar que se consoliden estructuras monopólicas.

Creo que la inversión externa inyecta nuevas tecnologías y nuevos ensanches que son buenos. Se dice a veces “Es que se limitaron a comprar Bavaria”, por dar un ejemplo, pero ¿cuánta plata nueva están invirtiendo en Bavaria y en sus ensanches? Probablemente mucho más que sus dueños anteriores.

¿Y el empresario colombiano está haciendo la misma tarea en el exterior?
Claro. Está invirtiendo mucho en América Latina, en Centroamérica. La banca colombiana compró recientemente un banco muy importante en Centroamérica. Empresas energéticas han comprado líneas en el exterior y han hecho movidas grandes en ese sentido. El TLC que se firmó con Centroamérica puede abrir unas ventanas de oportunidad también importantes para nuestros empresarios.

¿Qué opina de la venta de acciones de Ecopetrol?
Me parece algo bueno y sano. Esperamos que la valorización que se hizo sea técnicamente idónea y rigurosa. La capitalización le inyectará capacidad y agilidad empresarial.

Hay que recodar que desde hace tres años la soberanía, la titularidad de las reservas de hidrocarburos del país no la tiene Ecopetrol, sino la Agencia Nacional de Hidrocarburos. Entonces no es que se vayan a privatizar parcialmente las reservas. Desde hace tres o cuatro años Ecopetrol es una mera empresa petrolera. La soberanía de las reservas del país se mantiene, la Agencia Nacional de Hidrocarburos no se está privatizando. Ojalá que lo que se está haciendo con Ecopetrol sirva para que el lema que le pusieron a la nueva imagen se cumpla y es que Ecopetrol le llevará energía al mundo. Y para eso necesita de un músculo financiero que hoy no tiene.

¿Usted ve una posible alianza de Ecopetrol con Petrobras u otra empresa?
Vamos a ver quiénes llegan en la venta de acciones. Pero el modelo que han dicho que quieren repetir es el de hacer de Ecopetrol una empresa como Petrobras, que es una petrolera mundial con gran agilidad, gran capital y eso lo logró asociándose con el capital privado. Si hubiera seguido como una empresa estatal de Brasil seguramente no estaría donde está.



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