Revista Dinero

| 5/9/2012 6:00:00 PM

El club de los herederos

Hijos de poderosos empresarios conforman un selecto grupo de jóvenes al interior de la Andi. Son los ‘cacaos’ del siglo XXI.

En el seno más íntimo de la Andi existe una verdadera incubadora de millonarios. No se trata de los encopetados empresarios que integran hace años este poderoso gremio. Son jóvenes entre los 17 y 28 años que han decidido crear su propia empresa o pequeño conglomerado.

El programa se llama ‘Andi del futuro’ y fue creado en 2005 por Juliana y Daniel Villegas, hijos de Luis Carlos Villegas, presidente de la Andi, el gremio empresarial más importante del país. A estas alturas las cifras de afiliados hablan por sí solas: cerca de 150 empresarios y otros muchos en proceso de entrada.

Inicialmente tenían acceso los hijos de los empresarios que mostraran ganas de crear empresa, ahora lo pueden hacer los jóvenes que tengan carta de recomendación de alguno de los afiliados a la Andi. Es una especie de club.

El listado de delfines es largo. Sebastián Obregón Londoño, uno de ellos, es hijo del presidente de Carvajal, Ricardo Obregón, quien junto a Sebastián Molina crearon Enmedio, una empresa especializada en publicidad mediante la ayuda de medios digitales y que el año pasado facturó $3.500 millones. Hoy le vende sus servicios a decenas de grandes empresas en el país.

Juan Pablo Salazar es socio fundador de Promuv, la distribuidora de cervezas Duff y 3 Cordilleras en el país, esta última muy exitosa en Medellín. Salazar también fundó Geomedical, firma especializada en turismo médico y Tropical Exclusive que exporta fruta a Francia y Dubái.

Pero no solo están dedicados a crear empresas exitosas. Reconocen la realidad de un país con tantos problemas como Colombia, y por eso muchos de ellos se muestran apasionados con temas como la filantropía y la responsabilidad social. Juan Pablo Salazar recuerda que cuando era estudiante de medicina también se vinculó como voluntario de una ONG, mientras Juan David Aristizábal, cofundador de Buenanota.com, movió cielo y tierra para lograr una donación española de 70.000 libros para bibliotecas públicas.

Dicen que tampoco los trasnochan temas como la fama o el reconocimiento público, pero son conscientes de que en la medida en que crezcan sus empresas incrementarán su presencia en titulares de prensa y vida social.

Aunque tienen el apellido o la ‘credencial’ de la Andi, consideran que parte de su éxito se sustenta en la humildad y en la colaboración mutua entre sus firmas. “La fama ayuda, pero no es nuestro propósito”, afirma Santiago Vélez, gerente general de Inbrand, empresa dedicada a la construcción de marcas.

Pero como la humildad no choca con las aspiraciones, empresarios como Juan David Aristizábal, Buenanota.com, creen que algún día podrán ser tan influyentes como Luis Carlos Sarmiento.

Mientras eso pasa, los resultados de la ‘Andi del futuro’ ya se visualizan. Innovative Cosmetic, fundada por Jairo Moya, entró formalmente este mes como afiliada titular de la Andi, propósito que no todos logran en corto tiempo.

Aunque la cuna dorada de ellos ayuda, no la tienen nada fácil con los bancos y entidades de crédito del Gobierno. De hecho, ese es su mayor talón de Aquiles. Cervezas Duff quiso vender el año pasado sus productos en los almacenes Éxito, pero necesitaba una inversión de $500 millones. En 2011, esa empresa facturó $850 millones, pero pudo haber vendido $3.000 millones si no fuera por la falta de capital.

No hay apellido o carta de recomendación que valga para lograr un crédito. Para romper con esa trampa, la directora de ‘Andi del futuro’, Ivonne Cuello, lanzará el próximo mes un programa para que fondos o “ángeles inversionistas” se vinculen con capital fresco y jalonen estas empresas. El mismo Steve Jobs tuvo que buscar en su inicio un socio capitalista que lo ayudara a salir adelante, el asunto es que el apoyo a los jóvenes en Estados Unidos está más arraigado.

De hecho, en Colombia ser joven no es un pecado, pero sí puede convertirse en un calvario pues muchos clientes no confían en gerentes muy pilos pero recién salidos de la pubertad.

“Claro que por ser jóvenes nos han cerrado puertas en la cara, pero esos rechazos nos han alimentado, hemos sacado provecho y demostrado que nuestro producto es bueno”, afirma Sebastián Obregón, de Enmedio.

Andrés Guerrero, director del centro de emprendimiento de la Universidad de los Andes, explica que la desconfianza en la juventud es un problema cultural afincado en América Latina que se viene superando con las nuevas generaciones.

El empujoncito de la Andi ha sido clave para estos empresarios, pero no es el motivo de su éxito. No en vano uno de ellos explicó que su fórmula es una combinación entre conocimiento y relaciones públicas, un común denominador del empresariado mundial.

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