| 7/3/2007 12:00:00 AM

El capítulo laboral del TLC: el reto es ahora para los empresarios

Los compromisos contenidos en la nueva versión del Capítulo Laboral seguramente serán objeto de toda la atención por parte de las empresas que aspiren a ingresar y sostenerse en el mercado de Estados Unidos.

No se había firmado el documento de acuerdo con los cambios al TLC, producto de un entendimiento entre republicanos y demócratas, cuando ya escuchábamos las más contundentes declaraciones sobre lo que nos espera antes de ser llevado al congreso de Estados Unidos.

A pesar de no incorporar grandes novedades en relación con el texto ya firmado, los compromisos contenidos en la nueva versión del Capítulo Laboral seguramente serán objeto de toda la atención por parte del gobierno y en especial de las empresas que aspiren a ingresar y sostenerse en el mercado de Estados Unidos, pues el escrutinio al que van a ser sometidas será profundo, estricto y permanente.

Si en la versión inicial del Capítulo habíamos dejado plasmado que sólamente aquellas situaciones reiteradas de inaplicabilidad de la legislación laboral que afectaran el comercio entre las Partes, podían ser causa para activar el mecanismo de solución de controversias del Tratado y llegar al eventual retiro de los beneficios derivados del mismo, ahora cualquier situación que surja como consecuencia o en el ámbito del Capítulo, incluso si no afecta el comercio, podrá concluir en dicha consecuencia.

Las grandes organizaciones sindicales de ese país, empezando por la poderosa AFL-CIO, van a seguir con lupa el comportamiento laboral de las compañías y no dudarán en hacer uso de los mecanismos previstos en el Capítulo y en el Tratado, para denunciar cualquier anomalía relativa a libertad sindical, trabajo infantil, discriminación en el empleo o trabajo forzoso, con el consiguiente impacto a la reputación de las empresas vinculadas a las denuncias.

No nos hagamos ilusiones, la actitud de los demócratas, expresada en declaraciones cada vez más fuertes y descalificadoras respecto de la situación sindical en nuestro país, dan la medida de lo que serán las cosas para quienes deseen exportar a USA bajo el esquema del TLC. Atrás quedaron los tiempos en que los beneficios eran la consecuencia de los esfuerzos del gobierno en su lucha contra las drogas. Una vez entre en vigor el Tratado, será en los mismos empresarios, mediante el cumplimiento de los derechos fundamentales en el trabajo reconocidos en los convenios de la Organización Internacional del Trabajo, en quienes recaerá el futuro de nuestras exportaciones.

La Alta Gerencia, como el soldado advertido que marcha hacia una nueva forma de guerra, debe entender que le llegó la hora de incorporar en sus políticas de calidad los compromisos previstos en el Capítulo Laboral del TLC y de llevar a cabo sus mejores esfuerzos para ajustar sus prácticas empresariales a lo plasmado en ellos.

¿Cuántas están ya empezándose a preparar para este nuevo reto?

 
 
 
*Abogado de la Firma Prieto & Carrizosa. Ex Jefe de las Oficinas de Relaciones Internacionales de los ministerios de Trabajo y Seguridad y de la Protección Social. Ex asesor de las negociaciones de los capítulos laborales de los TLC con Estados Unidos y Chile. Las opiniones del autor no comprometen la firma para la cual trabaja.

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