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Amante del deporte y la música, Molano sabe que está en una carrera de largo aliento por mejorar la conectividad e infraestructura de telecomunicaciones del país.

| 9/15/2011 6:00:00 AM

El boyacense digital

Con solo un año al frente del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, Diego Molano está transformando el sector. Su dedicación y conocimiento técnico le están dando un giro a una de las carteras más importantes para el desarrollo del país.

El día que llevaron una máquina para hacer ejercicios físicos al despacho de Diego Molano, varios empleados –algo asustados– pensaron que se trataba de una cama. No habría sido del todo extraño: desde su nombramiento como Ministro de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), se acostumbró a llegar a la oficina a las 5:30 de la mañana y salir a altas horas de la noche.

“Sus colaboradores no solo saben que lo consiguen en su escritorio a las cinco de la mañana, sino que además les puede programar reuniones sábados y domingos. Que decidiera dormir en su oficina sería excesivo, pero también posible”, comenta un experto en telecomunicaciones, cercano al Ministerio.

Esta intensidad para realizar su trabajo lo ha catapultado como uno de los funcionarios estrella de la actual administración. Bajo su mando, el país pasó de tener 2,2 millones de conexiones de banda ancha a 4,1 millones, se eliminó el IVA para internet en estratos bajos y se superó la penetración de 100% en telefonía móvil, lo que, en otras palabras, quiere decir que hay más líneas celulares que personas en el país.

“Estamos construyendo una gran red de fibra óptica para llevar servicios de internet a toda Colombia. Comenzamos este proyecto con 200 municipios, ya vamos por 317 y estamos licitando su ampliación para alcanzar al menos 700 en los próximos meses”, comenta Molano.

También concretó iniciativas que no habían despegado en años anteriores, como poner en funcionamiento la Ley de Portabilidad Numérica o asignarles más espectro a los operadores móviles para que comiencen a mejorar sus servicios. “Asimismo, consiguió que se reformara la Constitución para acabar con la Comisión Nacional de Televisión, algo que sus predecesores nunca lograron”, dice un ejecutivo del sector.

Hace un par de semanas, su intervención ante el Gobierno fue definitiva para lograr que se eliminara el arancel de 5% que existía para la importación de productos electrónicos. El argumento fue lógico: de nada sirve masificar las conexiones a internet si la gente no tiene aparatos para acceder a los contenidos que necesitan en sus actividades. Ahora en Colombia se consiguen los computadores más baratos de toda la región.

Para el Ministro, todos los proyectos son importantes en la medida en que permitan llevar tecnología a los sectores más olvidados del país. “Por ejemplo, para Computadores para Educar compramos equipos que tienen las mejores especificaciones, pues no es justo que los niños ricos del país tengan mejores herramientas que los pobres. Ahora queremos llegar a 100% de las escuelas públicas con este plan”, comenta.

De lo público y lo privado

Diego Molano llegó al Ministerio después de diez años de trabajo ininterrumpido en el sector privado. Este ingeniero electrónico de la Universidad Javeriana, con maestrías en economía y administración, fue director de asuntos regulatorios en BellSouth International entre 2002 y 2005, para luego pasar al Grupo Telefónica, de España, donde estuvo en la dirección de relaciones corporativas hasta el año pasado.

A diferencia de varios de sus colegas que llegaron al Gobierno tras largas carreras empresariales, el MinTIC considera que su formación siempre estuvo en el campo oficial. “Tengo alma de sector público, pero estuve prestado al privado durante diez años. Recuerde que ya había sido regulador de las telecomunicaciones entre 1996 y 2000”.

Y si durante sus años en la empresa privada llegó a atravesar el Atlántico hasta 53 veces en un mismo año, ahora aprovecha todos los recursos de los que dispone para saber más de los 1.103 municipios del país, así sea de forma virtual. “Hoy conocí, a través de internet, a San Andrés de Cuerquía. La escuela de este pequeño pueblo antioqueño creó un sistema de matrículas en línea que les ahorra caminatas de hasta diez horas a los habitantes que quieren un cupo para sus hijos”, recuerda.

Durante el último año, el sector de las comunicaciones lo ha acogido como un referente de honestidad y de conocimiento profundo de las políticas que rigen la industria. “Ningún empresario puede decir que se sienta más beneficiado que otro por alguna de sus propuestas; pero tampoco puede decir que haya sido perjudicado. Eso demuestra que se trata de alguien justo”, describe el presidente de un operador telefónico.

Eso sí, antes que funcionario, ingeniero o empresario, él prefiere definirse con una sola palabra: ‘boyacense’. “Aunque no extraño su frío, de vez en cuando me escapo hasta Tunja para comerme una longaniza o una buena mazamorra chiquita”.

En su poco tiempo libre, sigue acudiendo a la tecnología como fuente de entretenimiento. Escucha música de Carlos Vives o Santiago Cruz en el iPod que usa como reloj; mira videos de Juan Luis Guerra en su iPad, o termina de leer Wikinomics en su Kindle. Hace un mes decidió ir a cine para ver la más reciente película de Woody Allen: no solo se durmió durante toda la película sino que, al parecer, tuvo que despertar a sus escoltas cuando terminó.

Es consciente de que el Ministerio es una carrera de largo aliento y que sus próximos proyectos seguirán afrontando el reto de superar las barreras operativas y jurídicas que impone el mismo Gobierno. “Cada paso que damos en el Estado es como moverse con una armadura muy pesada. Este año apenas aprendimos a ponernos esa armadura y cómo movernos de forma más rápida y segura”, dice.

Concluye la charla con una frase que suena a compromiso: “Hemos tomado medidas que harán que en este segundo año de gobierno tengamos mejores resultados que en el primero”. De allí que en lugar de tener una cama en su oficina –que solo le ayudaría a ‘dormirse en sus laureles’–, prefiera tener una máquina de ejercicios que lo mantenga despierto y siempre activo.
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