| 12/20/2006 12:00:00 AM

Economía, a toda marcha

Durante el gobierno del Presidente Álvaro Uribe la economía colombiana ha logrado que el PIB crezca a tasas superiores a la de los primeros años de la década de los noventa y con niveles bajos de inflación.

El Ministro de Hacienda y Crédito Público, Alberto Carrasquilla, ya lo había anunciado a los medios días atrás en una rueda de prensa: “me sorprendería que el reporte de crecimiento económico del tercer trimestre sea inferior a 7%”. Así que ya estaba cantado y por ello, cuando el DANE hizo pública la cifra de 7,68%, no hubo mayores sorpresas como sí ocurrió con el dato del segundo trimestre de 5,96% que dejó con la boca abierta hasta a los analistas del Banco de la República.

A Carrasquilla, quien suele defender a capa y espada su labor, las cifras lo respaldan. Y como las matemáticas son exactas y no mienten, a menos que sean manipuladas y éste parece no ser el caso, todo indica que el país retomó una senda sostenible de buen desempeño económico con la política económica del dúo Uribe-Carrasquilla.

Para la muestra varios botones: crecimiento anual promedio de 4.6% entre el año 2003 y el año 2005; variación anualizada del crecimiento de 6,42% entre enero y septiembre de este año; equilibrio fiscal durante 2005; reducción del desempleo que pasó de 18% al final del gobierno Pastrana a 11,4% en octubre de 2006; incremento de la confianza de los inversionistas, que era de 6.5% del PIB en el año 2000 y pasó a 15.2% del PIB el año pasado; entre otros. Como van las cosas y a pesar del escándalo de la ‘para política’, la meta de 4,8% que tenían las autoridades económicas y monetarias del país sobre el crecimiento del PIB durante este año, se superará con creces. Ya el gobierno habla abiertamente de un crecimiento de 6%, y podría ser mayor.

En el terreno de la inflación los resultados también son positivos. La reducción de este indicador, que de enero a noviembre de este año está en 4,31% y que no pasará de 5% a finales de diciembre, según proyecciones del Banco de la República, es de lejos, junto con el repunte del PIB, el dato más loable de la política económica de este Gobierno, teniendo en cuenta que aunque durante el período presidencial de César Gaviria eran normales cifras de crecimiento de 5%, al final de su gobierno la inflación estaba por encima de 22%.

Durante 2006 nada ha podido frenar el crecimiento. Contingencias como la huelga de la Drummond, la caída estrepitosa de la Bolsa o el colapso logístico del puerto de Buenaventura no hicieron mella en el PIB. Por el contrario, el crecimiento económico del tercer trimestre de 2006 ha sido el más elevado en los últimos 27 años, según el Departamento de Planeación Nacional (DNP). Así que Uribe ha logrado lo que hasta hace pocos años había sido imposible: que la economía crezca a tasas altas pero con inflaciones moderadas de un solo dígito, las más bajas en los últimos 40 años.

Por si las moscas, como dice el adagio popular, el Banco de la República se ha curado en salud tomando medidas para contrarrestar las presiones inflacionarias que trae consigo una cifra de crecimiento tan alta que en términos castizos lo que indica es que hay más plata circulando en la calle. El viernes pasado aumentó, contrario a lo proyectado por los analistas del mercado de capitales colombiano, su principal tasa de interés en 25 puntos básicos, dejándola en 7,5%, medida clara que pretende mantener a la inflación cercana a su nivel actual, de suerte tal que no se vean afectadas las metas que en tal sentido el Banco se ha trazado para este año.

Décadas de crecimiento
Entre 1932 y 1998, la economía colombiana creció de forma continua. En los ochenta y aunque a América Latina en general la golpeó fuertemente la crisis de la deuda, el país mantuvo una senda de crecimiento aceptable en tiempos tan turbulentos. En esa década, mientras Latinoamérica creció 1,1%, Colombia creció 3,7%; además, fue la única economía de la subregión que no se vio en la necesidad de reestructurar su deuda externa.

En los noventa, en tiempos de revolcón y apertura, la economía creció, entre 1991 y 1995, a tasas superiores al 5%, sobrepasando el promedio latinoamericano. Pero todo cambió drásticamente entre 1996 y 1998 por la crisis internacional que comenzó en Asia y que afectó a varios países emergentes como Colombia. Resultado: el PIB real tuvo una fuerte contracción de 3,8% en 1999. Desde esa época la deuda soberana del país está en el terreno ‘chatarra’ por parte de las calificadoras de riesgo internacional, pese a que Colombia nunca ha incumplido sus responsabilidades financieras internacionales y es uno de los pocos países latinoamericanos con una buena historia de manejo de deuda externa.

Luego de dicha crisis y de tener que firmar varios acuerdos ‘stand by’ con el Fondo Monetario Internacional (el último de ellos se cerró este año), la economía colombiana inició un proceso de recuperación y estabilización macroeconómica: el PIB registró tasas de crecimiento de 2.9% y 1.5% para los años 2000 y 2001 respectivamente.

Con Uribe...
Desde que el Presidente Álvaro Uribe llegó al poder el país no ha dejado de crecer. En 2002 la economía creció 1,8% mientras que el promedio de los países de América Latina presentó una caída de 0,5%.En 2003, Colombia tuvo un crecimiento económico de 4,12%, el cuarto más alto de América Latina, sobrepasando el promedio de la región de 1,9%. En 2004 el crecimiento fue de 4,10%.En 2005 la economía colombiana creció 5,13%.

El repunte económico del año pasado estuvo jalonado por la demanda interna, cuyo componente más dinámico fue la inversión privada, y por las exportaciones. El dinamismo de la inversión obedeció a aumentos sustanciales en la inversión en maquinaria y equipo, así como en equipo de transporte, componentes que sugieren que la economía esta haciendo esfuerzos importantes para aumentar su productividad y competitividad,

Los sectores que jalonaron el crecimiento del PIB durante el tercer semestre de 2006 fueron la construcción, la industria manufacturera y el comercio, sectores que crecieron 18,9%, 13,3% y 11,5%, respectivamente. Las exportaciones, por su parte, tuvieron un repunte de 10,5%, mientras que las importaciones crecieron 18,46%.El consumo privado, el más elevado desde el segundo trimestre de 1995, creció 6,55%. La formación bruta de capital fijo aumentó 24,9%.

A la racha de crecimiento se suma el continuo fortalecimiento del peso colombiano frente al dólar estadounidense. En efecto, la tendencia bajista del dólar se viene presentando en el país desde 2003. Las cifras lo dicen todo: la Tasa Representativa del Mercado (TRM) abrió ese año en 2.864,79 pesos por dólar y cerró en 2.778,21 pesos por dólar. Para el año 2004, la tasa de cambió continuó cayendo, cerrando en diciembre a 2.389,75 pesos por dólar. Doce meses después la situación seguía igual, a finales de 2005 la TRM se ubicó en 2.284,22 pesos por dólar. Hoy día está en 2.229,22 pesos por dólar. La moneda local se resiste a devaluarse.

Cecilia López, senadora liberal y economista, no cree en el milagro económico de la política de Uribe: “no existe tal milagro, lo que pasa es que en este gobierno se han juntado variables que al sumarlas han jalonado el PIB. Entre esas está el crecimiento de la economía mundial, el aumento del consumo de productos colombianos por parte de Estados Unidos y Venezuela, el incremento de los precios internacionales de los principales productos de exportación del país y por sobre todas las otras, el fortalecimiento de una economía especulativa alimentada por dineros provenientes del narcotráfico”.

Para Carolina Rentería, Directora del DNP, los resultados de la política de seguridad democrática, el buen desempeño del crédito y el aumento de la confianza por parte de los consumidores y empresarios, son factores que explican el desempeño de la economía colombiana durante el trimestre en cuestión. Según la funcionaria, lo destacable de este comportamiento es que está explicado por el buen desempeño de sectores transables de la economía, caso contrario al crecimiento de principios de los noventa, que se fundamentó en el repunte de sectores no transables, es decir, cuyos productos no son ‘sujeto’ de comercio exterior.






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