| 3/20/2011 12:00:00 PM

Duopolio contra monopolio en México

Los mexicanos son testigos de una inusual disputa entre monopolios de telecomunicaciones que involucra al hombre más rico del mundo.

El hombre más rico del mundo según la revista Forbes, Carlos Slim, se subió al ring con dos de los millonarios más importantes de México. Desde hace varias semanas los tres mantienen una inusual pelea que incluso ha llegado a los tribunales.

El motivo de la disputa es el mercado mexicano de las telecomunicaciones, valuado en unos US$22.000 millones.

La controversia es entre Teléfonos de México (Telmex) y Telcel, propiedad de Slim, y las empresas Televisa, de Emilio Azcárraga, junto con Azteca de Ricardo Salinas Pliego, las únicas dos cadenas nacionales de televisión de México.

Ambas partes mantienen un álgido intercambio de comunicados y acusaciones en los medios locales.

Las televisoras, que mediante asociaciones o con empresas propias participan en el sector de la telefonía móvil, acusan al consorcio de Slim de cobrar elevadas tarifas por conectar las llamadas a sus usuarios, el llamado proceso de interconexión.

Telmex, que pretende incursionar en el mercado de la televisión, acusó a sus adversarios de prácticas monopólicas para impedirle participar en el negocio de televisión.

Más allá de señalamientos, algunos creen que se trata de una pelea entre monopolios por un mercado valorado en unos US$22.000 millones.

"Cuando el estado no resuelve cuellos de botella y prácticas monopólicas, el siguiente paso es que se vuelve una guerra privada", le dice a BBC Mundo Adriana Labardini, directora de la organización civil Al Consumidor.

"Y en esta ley de la selva gana el más fuerte: unos son depredadores y otros presas", añade.

"Triple play"

Para algunos el origen de la controversia data de 1990, cuando Slim compró al gobierno la empresa Teléfonos de México.

En el título de concesión se estableció que sólo podría brindar servicio de telefonía, y estaba obligado, además, a modernizar y ampliar la red que existía en el país. A cambio se impidió la competencia en el sector durante siete años.

Sin embargo, el desarrollo de la tecnología en comunicaciones permitió transmitir, por los mismos cables, el servicio de teléfono, internet y televisión. El llamado "triple play".

Esto modificó el escenario, explica a BBC Mundo el analista Ramiro Tovar, del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

"Las telecomunicaciones no son lo que eran en la época de la privatización. Han entrado en la convergencia de servicios: tienen la oportunidad de incursionar cada uno de ellos en los mercados de otras redes".

La Comisión Federal de Telecomunicaciones, organismo responsable de regular ese mercado, ha dicho que revisará todas las controversias presentadas por las partes antes de emitir alguna posición.

Por lo pronto, en su última sesión estableció en US$0,4 la tarifa de interconexión por llamada, menos de la mitad del precio establecido anteriormente por Telcel.

¿Y los usuarios?

Telmex ha solicitado participar en el negocio de la televisión, como otras empresas lo hacen en la telefonía móvil. Las autoridades no han aprobado la solicitud.

La crisis se agudizó cuando el consorcio de Slim canceló su publicidad en Televisa y Azteca, las dos únicas cadenas nacionales de televisión. La pelea había comenzado.

Alejandro Puente, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Telecomunicaciones por Cable (Canitec), que agrupa a las empresas de televisión por cable del país, dijo que Slim "es un peligro para la seguridad nacional porque representa el 6% del PIB" del país.

Telmex respondió, con mensajes en todos los medios de comunicación escritos y de internet, que México tiene el servicio de televisión de paga más caro entre los miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

Ambas partes se han acusado de incurrir en prácticas monopólicas, una percepción que otros comparten.

En 2009 la embajada de Estados Unidos en México envió el cable 09MEXICO160- revelado por WikiLeaks-, donde señala que Telmex y Telcel "siguen reinando como dominantes en telefonía".

Sobre las televisoras expresa preocupación por la influencia que ejercen en el sistema judicial, el Congreso y los órganos reguladores de la competencia en el país.

En medio de esta controversia quienes parecen olvidados son los usuarios, dice Adriana Labardini.

"No les interesamos realmente. A ver, ¿por qué esta guerra no la hicieron bajando precios?", insiste. "Hubiéramos sido los primeros en apoyar al ganador, al que ofrece realmente mejores precios, mejor calidad".

 

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