| 7/28/2008 12:00:00 AM

Dique al robo de chatarra

Cuando las empresas de servicios públicos empiecen a vender sus desechos de cobre a través de la Bolsa Agropecuaria, se podría contener el robo de alambres.

Las empresas de servicios públicos están muy cerca de comenzar a vender sus deshechos de cobre a través de la Bolsa Nacional Agropecuaria. Esa podría ser una medida que por fin desincentive al menos parcialmente, el robo de alambres de cobre que este fin de semana cobró la vida de una persona y que cuesta cerca de $25.000 millones anuales.

Los países tienen en general un nivel estable de exportaciones de chatarra no ferrosa. Existe una especie de límite natural a la cantidad de metal reutilizable que una economía produce en un período determinado. Por eso los gremios de la producción están sorprendidos por el crecimiento de las exportaciones de cobre del país, que pasaron de 32.000 toneladas a 50.000 toneladas pocos meses.

Simultáneamente, la Andi reportó un crecimiento en el valor de los robos de alambres de cobre a las empresas de servicios públicos. Esto naturalmente permite sin muchos cálculos, asociar el aumento de las exportaciones al hurto a las empresas.

La Policía le reportó al diario El Espectador el mes pasado, que los robos recientes valen cerca de $25.000 millones. Con todo, estas cifras, generalmente terminan siendo cubiertas a través de las tarifas por los usuarios de los servicios públicos.

Sobre la mesa
Para legalizar el comercio de chatarra, se había le había pedido a la Bolsa Nacional Agropecuaria, que negociara este material. Los negocios a través de la bolsa requieren un certificado sobre su origen, que impide que se venda cobre robado.

La transacción en bolsa comenzó en septiembre con volúmenes muy modestos y por eso solo se hacían ruedas los viernes. Con el aumento de los negocios, hoy se negocia chatarra todos los días. Desde que comenzó el 21 de septiembre, se han negociado $560 millones en chatarra de cobre.

El paso por la bolsa ya ha servido para establecer un precio de referencia para la chatarra que antes no existía. Pero además, con el uso del certificado sobre el origen, se le ha dado más claridad a la procedencia del material para exportación.

Ahora solo falta que las empresas de servicios públicos tomen la decisión de ofrecer toda su chatarra en la bolsa, con lo que se le cerraría espacio a los ladrones de alambres. Los exportadores, que no son muchos, tendrían que hacer explicaciones largas si sus ventas al exterior crecieran mucho más que las ventas de material que se hace en la BNA.

Antecendentes
La Andi, junto con Acopi y Federincol, inició las discusiones de chatarra, ante el desabastecimiento que se había presentado como consecuencia de la exportación de un volumen superior al que se requiere en Colombia, principalmente hacia la China. La discusión originó la firma de un acuerdo entre el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, los gremios productores, por una parte y Analdex, en representación de los empresarios exportadores de chatarra, con el propósito de acogerse al esquema de negociación formal a través de la BNA. La Superintendencia Financiera estudió el tema durante más de un año y autorizó la reforma de la Bolsa, para poder transar este tipo de productos.

Se esperaba que esas ruedas de negocios fueran en el principal mecanismo de operaciones comerciales del mercado de la chatarra de cobre y aluminio y posteriormente del plomo y el zinc.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?