| 2/1/2011 7:00:00 AM

Diez años de innovación en remesas: lecciones aprendidas

La más reciente publicación del Fondo Multilateral del Inversiones (Fomin) demuestra que, debidamente formalizadas y canalizadas, más que una fuente de divisas, las remesas representan una poderosa herramienta para el desarrollo.

Más allá de los avances logrados en el manejo de las remesas, existen nuevas áreas de oportunidad para vincularlas a productos y servicios nuevos como el financiamiento de dispositivos de energía limpia, o a los servicios emergentes de banca móvil, que podrían generar transformaciones profundas en la manera en que se conciben estas transferencias internacionales de dinero, y la manera en que se utilizan los recursos enviados.

 

La más reciente publicación del Fondo Multilateral del Inversiones (FOMIN) hace un repaso de sus proyectos a lo largo de los últimos diez años en la región latinoamericana y del Caribe y, de paso, demuestra que, debidamente formalizadas y canalizadas, más que una fuente de divisas, las remesas representan una poderosa herramienta para el desarrollo.

 

El fenómeno de la migración masiva de latinoamericanos en las últimas décadas se ha observado en casi todos los países de la región. Durante mucho tiempo algunos analistas vieron esta emigración como algo negativo para el continente. Se habló entonces de las famosas "fugas de cerebros": científicos, intelectuales, académicos. Pero también emigraba la mano de obra calificada y gente sin trabajo dispuesta buscar mejores ingresos en otra parte. Sin embargo, existe ahora un mayor consenso sobre los aspectos positivos de la migración. Hoy en día, las remesas son la principal fuente de divisas en algunos países, sostienen economías familiares y contribuyen a la estabilidad macroeconómica. En 2009, las remesas hacia América Latina y el Caribe ascendieron a US$58.800 millones, superando con creces la suma de los flujos de inversión extranjera directa (IED) y la ayuda externa oficial a la región.

 

El libro del FOMIN, miembro del Grupo BID, “Diez años de Innovación en Remesas: lecciones aprendidas y modelos para el futuro”, presenta un análisis de su programa de remesas desde sus inicios en el año 2000, basado en la cartera de proyectos ejecutados, gestión de conocimiento y en las actividades de investigación. Las actividades del FOMIN durante este período incluyen más de 50 estudios y encuestas en países emisores y receptores de remesas, más de 45 conferencias y mesas redondas en América Latina, el Caribe, Norteamérica, Asia, África y Europa. El FOMIN ha donado más de US$75 millones para 45 proyectos de cooperación técnica, además de inversiones y préstamos a diversas instituciones de la región y proyectos orientados a evidenciar el potencial de las remesas para el desarrollo regional.

 

¿Qué se puede resaltar de una década de lecciones aprendidas en este libro? A diferencia de los países del sureste asiático, como Filipinas — que descubrieron el potencial de las remesas hace más de veinte años - las remesas eran un fenómeno prácticamente ignorado en nuestra región. No existía una definición común del término remesas. Tampoco se disponía de bases de datos sobre los flujos monetarios internacionales y los costos de las transferencias de remesas. Su magnitud real así como el impacto en los países receptores era una incógnita. Se desconocía también su importancia para el bienestar de millones de familias.

 

Hoy es evidente que mucho ha cambiando en términos del conocimiento de estos flujos de dinero, no sólo en América Latina y el Caribe, sino a nivel mundial, y el conocimiento ha contribuido a cambios radicales ese mercado. En la actualidad, los flujos de remesas hacia Latinoamérica son los más estudiados. Fue en este hemisferio donde se lanzaron las primeras iniciativas para mejorar la medición de estos flujos, que resultaron en una mayor comprensión de las dimensiones del mercado y del potencial de estos flujos para el desarrollo de las economías locales. Estos dineros tienen una importancia crucial para las familias receptoras. Son recursos que cubren necesidades básicas como gastos en alimentación, salud, educación, y que se ahorran o invierten en activos como vivienda, negocios, fines sociales e infraestructura comunitaria. La mayoría de las familias que reciben remesas goza de un nivel de vida superior al de las que no la reciben.

 

Atraídos por los grandes volúmenes de estos envíos, un mayor conocimiento del mercado, y la existencia de nuevas plataformas tecnológicas, una multitud de instituciones codician este mercado, ya sea instituciones microfinancieras, proveedores de tecnología, redes de sistemas de pago, o empresas de transferencia de dinero. Como resultado, este mercado es, sin duda, uno de los más competitivos. Y esto se refleja, por ejemplo, en que antes del año 2000, el costo promedio de enviar remesas en la región oscilaba entre el 20% y el 15% del valor de la transacción. Hoy ese costo representa uno de los más bajos del mundo, aproximadamente 5,6% en promedio, es decir, una reducción de casi el 75%. Esta reducción de costo representa un ahorro de más de US$6.000 millones que permanecen en los bolsillos de los migrantes y sus familias cada año.

 

Se ha logrado, a su vez, un mejor entendimiento del perfil de los migrantes que envían dinero, así como el de sus familiares que dependen de su recepción. Hoy se sabe que existe una porción de estas transferencias que se destina al ahorro o a algún tipo de inversión, como la compra de vivienda. En Colombia, el proyecto Mi casa con Remesas, financiado por el Fomin y ejecutado por Comfama, ha otorgado 2.143 créditos respaldados por remesas para la compra de vivienda, equivalentes a $127.000 millones, con créditos en promedio de $60 millones, Se ha explorado además una variedad de mecanismos para apalancar el potencial de inversión de los migrantes, vinculando estos fondos a oportunidades de desarrollo económico local, o para canalizar las remesas hacia el apoyo de emprendimientos en los países de origen de los migrantes.

 

En este segmento de familias receptoras de remesas - tradicionalmente desatendido por el sistema financiero -existe una creciente demanda de productos y servicios financieros. Para estas familias, estos dineros pueden servir de punto de acceso a estos servicios. La enorme escala de las remesas enviadas a nuestros países representa una gran oportunidad para que millones de familias entren al sistema financiero formal. A través del desarrollo de sistemas de evaluación de riesgo crediticio que incorporan las remesas, o a través de estrategias de venta cruzada, estos flujos representan una oportunidad para que instituciones financieras amplíen su clientela y generen liquidez.

 

De cara al futuro, la transformación del mercado de remesas, el conocimiento que se ha generado, y su importancia para la familia transnacional presentan el reto de avanzar aún más en la innovación del mercado, de sus instrumentos, servicios y ofertas, así como en las políticas públicas y la asistencia al desarrollo. El Libro del FOMIN plantea que a pesar del progreso tan importante que se ha logrado en la última década, el potencial de las remesas para el desarrollo del futuro supera su impacto en la actualidad. La transferencias de dinero están sólo parcialmente integradas al sistema financiero, y la mayoría de emisores y receptores carece de cuentas bancarias. La conexión de las familias en los dos extremos del flujo de remesas con el sistema bancario y otras instituciones financieras les ofrece la opción de acceder a crédito, a productos de ahorro y seguros, así como a crear historiales crediticios. Es importante, continuar promoviendo el potencial de las remesas como herramienta para el desarrollo.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?