| 12/1/2005 12:00:00 AM

De Japón viene un barco cargado de...

El gigante Japan Victor Company anunció su llegada con nuevos planes luego de 8 años de retiro espiritual. Otro que regresa con brios.

En los últimos tres, quizá cuatro años, Colombia ha venido consolidándose como un mercado muy atractivo para la tecnología en Latinoamérica, y en el segmento de entretenimiento viene pedaleando fuerte y parejo detrás de mercados tan sofisticados como el argentino y los infaltables gigantes México y Brasil.

Refrendando la tendencia vemos como cada día más empresas de la industria abren sus propias oficinas en el país, refuerzan sus canales o impulsan sus productos con mayor inversión. Más allá de lo que se percibe, Lucent Technologies, Nintendo, Afina, Quórum Computer, Samsung, Epson.... y otras más, fuera de las grandes y reconocidas, se han fincado con buenas perspectivas en el país.

A la lista se une la marca japonesa por excelencia que, junto a Sony, ha hecho de la tecnología nipona un sinónimo de buena imagen y sonido, como estar en cine pero en casa. Se trata de Japan Victor Company (JVC).

Los creadores del altavoz o parlante de cono de madera que concibió una nueva forma de producir sonido, y que hace dos décadas libró una lucha a muerte con el VHS por los formatos de reproducción de video frente al Beta de Sony, se había alejado del mercado colombiano durante casi siete años, y ha vuelto para quedarse, según sus últimos anuncios que hablan de más de 100 referencias para la venta y una buena billetera de inversión publicitaria.

JVC se fundó en Japón, en 1927. Nacida como compañía fabricante de fonógrafos, se atrevió a incursionar en el mundo de la imagen con el primer televisor, invento de Kenjiro Takayanagi en 1939; además de ser la primera compañía en prensar el primer disco en Japón. Desde ese momento su vocación de innovadora tecnológica fue fundamental como marca, aunque el mundo digital la tomara un poco por sorpresa y solo hasta entrado el presente siglo recobrara el impulso que hoy la acerca de nuevo a nuestras costas.

La gran capacidad de comunicación de datos digitales a alta velocidad se ha convertido en una realidad que mucho hemos tratado este año, y en esta nueva era, JVC decidió ser fiel a sus desarrollos en sonido de alta fidelidad transportados al mundo del home theatre, pero además se ha convertido en la innovadora del video digital. Con su nueva gama de videocámaras Everio G, que ya no necesitan cintas ni memorias portátiles, si no que trabajan sobre su propio disco duro, para trabajar su almacenamiento y edición directamente en el computador de la casa o el trabajo.

Si bien no ha parado de trabajar en el mundo, a Colombia y otros países de la región, JVC la había dejado en el tintero, pues la administración decidió recogerse y esperar a que sus mercados en Europa, Estados Unidos, Asia y México -de donde nunca ha salido- crecieran. Luego decidieron que Argentina y Chile eran excelentes cabezas de playa en Sudamérica y abrieron plantas ensambladoras en esos países, ya tenían también un mercado fuerte en Brasil.

No es descabellado decir que la compañía nipona nunca se ha perdido por completo de nuestras vidas; si bien no hemos contado con grandes campañas publicitarias o la visibilidad constante de sus productos en las grandes ventas de electrodomésticos de entretenimiento, los amantes de los sistemas de audio de gran calidad, así como los aficionados a las competencias de audio para carros, siempre han contado con sus desarrollos.

Lo llamativo de esta compañía es que, muy independiente de su calidad, ha sido sinónimo de altos precios siempre. Sus equipos de sonido y video siempre han bordeado cifras grandes, sin embargo, sus ventas se concentran precisamente en los rangos de más alto costo, según sus informes de mercado.

Mientras duró el retiro de Latinoamérica, vendió sin mucha convicción a través de algunos canales. En Colombia se apoyó en Corbeta y sus almacenes Alkosto, pero solo ofreciendo menos de una decena de referencias. Con la claridad de las oportunidades en la región, y entendiendo los ciclos de los países que la componen, JVC ha decidido que va por lo suyo.

Actualmente registra ventas por entre US$100 y US$110 millones en Latinoamérica (Centro, Caribe, Sudamérica, excepto Brasil, Argentina y Chile), y Colombia representa más o menos el 20 ó 25% de las ventas, según Aldy Lokee, Gerente General de Mercadeo para la región, con centro en Panamá.

Lokee dice que la estabilidad política y económica en Colombia y Centroamérica convencieron a los directivos japoneses de que era el momento para ampliar las operaciones.

Se espera que las ventas crezcan un 10 a 15% en el primer semestre de 2006 tanto en Latinoamérica como en Colombia. Lo que han hecho este año lo consideran como pasos de prueba.

El objetivo es conquistar el mercado y posicionar la marca como la de mejor calidad e innovación en todas las categorías, para lo cual deberá enfrentarse con Sony, Panasonic, LG, Samsung y Pioneer, firmas que han logrado una penetración y familiaridad importante con el consumidor local.

En este reto parece que nada puede resultar fácil, pues los precios de JVC no han disminuido con los años y siguen siendo una de sus improntas. Frente a esta competencia que quiere amenizar la casa japonesa, Lokee dice que la calidad, diseño, tecnología e innovación de sus productos seducirán al comprador colombiano y les acercarán el podio.

Además de su portafolio de ventas, JVC ha venido para reforzar a sus canales, viene hablando con firmas de grandes superficies por todo el país y trabaja con sus socios de negocios para lograr la máxima visibilidad.

En la estrategia, Colombia es fundamental pues es uno de los grandes mercados de la región que hasta ahora empieza a consolidar su estabilidad, y con ello a hacer factible la financiación de sus productos para todo tipo de clientes.

En la industria nacional, JVC lleva dos años trabajando con Sofasa y Kia Motors, por lo cual los automóviles ensamblados en esas casas salen con sistemas de audio JVC originales de fábrica.

De esta forma, en el cierre de 2005, se ratifica que el mercado nacional solo puede esperar aperturas y mejor oferta de productos con tecnología de punta el año venidero.
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